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El temor por volver a salir, ¿cómo lidiar con el desafío emocional?

Con la progresiva vuelta a la vida laboral y social en medio de la pandemia del coronavirus, aparecen miedos y ansiedades.

Terapia
Ante la perspectiva de dejar paulatinamente de estar tanto en casa, muchos desarrollan temores y ansiedades. Foto: Shutterstock. 

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Lorena tiene 21 años y trabaja atendiendo una sucursal de una cadena de almacenes (prefiere no decir cuál). “Hace unos días, entró una señora a comprar. No llevaba tapabocas, a pesar de que hay carteles por todos lados. Le dije lo más amablemente posible que tenía que ponerse el tapabocas. Al principio, hizo como que no me escuchó o que no había entendido. Se lo volví a decir y tuve una discusión con ella. Fue la primera vez que me pasó, pero a otros compañeros de trabajo les ha ocurrido. Y no está bueno. No solo por la tensión de discutir, también porque ahora me empezó a preocupar ir a trabajar”.

Lo que vivió Lorena es lo que viven y sienten muchos en esta reciente etapa del manejo de la pandemia. Ahora que reabrieron muchos comercios y otros sectores de la economía—y el transporte colectivo empezó a funcionar con mayor asiduidad— sobrevienen temores y angustias cuando se vuelve a la vida laboral. Hay que tomarse ómnibus atestados de gente, entrar en contacto con muchas personas al día y otras actividades que, hasta hace poco, eran consideradas de alto riesgo. Y eso si se sigue teniendo trabajo.

Otros, como en el caso de Macarena (43), tienen que salir a pelearla para ver si consiguen un nuevo lugar en el mercado laboral. Hasta hace poco, trabajaba como vendedora. Pero un par de semanas antes que empezara el #QuedateEnCasa con todo lo que eso implicó respecto de cierres (temporales o no) de empresas y merma general en la actividad económica, quedó sin trabajo. “Ahora tengo que salir a buscar trabajo, con mi edad, y en medio de esta pandemia”, dice con pesar en la voz mientras fuma sin parar. Su ansiedad y angustia se palpan.

Daniel Davrieux es licenciado en Psicología y desde su consultorio —el Centro De Psicoterapia Di Mauro-Davrieux que funciona desde hace 15 años— dice que “lo primero que hay que transmitirle a aquellas personas que ahora están volviendo a trabajar o a moverse más en sociedad, es que así como hubo un proceso de adaptación a lo que fue la primera fase de quedarse en casa y no ir al trabajo (siempre que eso fuera posible), así también habrá un proceso de adaptación a la vuelta”.

Para él, los miedos o ansiedades que puedan surgir en esta etapa de retorno son previsibles y propios de ese proceso. Además, “es importante ver cómo poder traducir esa ansiedad o ese miedo en acciones que puedan protegernos como individuos”. Lo primero, acota, es informarse. “Es muy importante. Saber lo que hay que hacer y también lo que no hay que hacer y respetarlo. Y como todo proceso de adaptación, se pone a prueba la creatividad desde el punto de vista de cómo planificar y organizar los tiempos, cosa que haga sentir a la persona más segura”.

Un ejemplo que él pone: “Si la persona vive relativamente cerca del trabajo, tal vez salir de casa más temprano e ir caminando. Eso le quitaría parte de la angustia porque ya no tiene que ir en ómnibus. O comprarse una bicicleta. Esos son ejemplos sencillos y positivos. En nuestro consultorio hemos visto el miedo en varios de nuestros pacientes acerca del transporte público, por estar hacinados. Y algunos ya empezaron a hacer lo que decía: caminar o ir en bicicleta”.

En el trabajo

¿Qué puede pasar en los ambientes de trabajo? Para Davrieux, en la interacción entre compañeros también hay que tener en cuenta varias cosas. “Hay aspectos médicos que los médicos deben definir, pero en cuanto a las relaciones, es importante en primer lugar tener una buena comunicación. Comunicarse de una manera no agresiva es esencial para generar confianza. Si uno observa en un compañero de trabajo un comportamiento que considera inadecuado o que genera un enojo, tiene que poder plantearlo. No juntar bronca con ese compañero. Poder transmitirle y pedirle un cambio. Luego se llegará a algo intermedio, pero lo importante es que ese compañero sepa lo que sentimos”.

Que el miedo a volver a zambullirse en la “nueva normalidad” existe es, para el psicólogo, escritor y conferencista Alejandro De Barbieri, algo real. “Hace poco tuve una reunión con varios colegas por Zoom y había algunos que no querían saber nada con volver a tener consultas presenciales”, cuenta a Revista Domingo. En los últimos tiempos, De Barbieri ha pensado mucho en cómo es volver a ser más sociales que antes, a volver a transitar por la ciudad y sus edificios. Y hace unos días, lanzó una pregunta a sus más de 17.000 seguidores en Twitter: “Estoy haciendo miniencuesta para jóvenes entre 25 y 30 años que están en teletrabajo. ¿Qué ventajas y desventajas han vivido en estos tiempos? ¿Qué extrañan? ¿Qué valoran? ¿Qué precisan de sus líderes? Gracias”.

de barbieri inspira el país
Alejandro De Barbieri. 

De acuerdo a lo que cuenta, “algunos expresaron agradecimiento por tener trabajo o que los hayan esperado durante un tiempo”. En esas respuestas, y en observaciones cotidianas, De Barbieri señala que tanto la pandemia como los cambios en el mercado laboral explican en parte un cambio de actitud. “Los que tienen trabajo o lo consiguieron lo valoran mucho. Ven cómo está todo y piensan: ‘Se viene la chicoria y me la tengo que bancar’. Comparado con cómo era antes, ¿no? Que el millennial cambiaba de trabajo a menudo. Eso ya no parece ser así”.

Mariana Álvez Guerra
Mariana Álvez Guerra.

Más allá de los cambios en el mercado laboral, es esencial, dice la directora del Centro de Psicología Positiva Uruguay Mariana Álvez, tener en cuenta algunas cosas. “En estos momentos tenemos que ser pacientes y entender que la economía ha sido golpeada, que quizás sea hora de reinventarse laboral o profesionalmente. Golpear todas las puertas que podamos (no temer comentar a amigos o conocidos sobre la búsqueda) y también aprovechar todos los recursos gratuitos que existen en las redes para mejorar. Optimizar nuestra presencia online, algunos ya tenían algo en ese rubro, otros pueden aprovechar la oportunidad para crear un nuevo espacio. Redes como LinkedIn, Instagram, YouTube, pueden ser tus aliados para conectar y mostrar lo que uno puede hacer. Utilicemos la tecnología a nuestro favor y busquemos por todos los medios continuar en el ámbito laboral y, por qué no, en algunos casos desarrollar nuevas habilidades”.

Lo que puede se puede hacer para aliviar la vuelta

Leticia Fernández Costa es consultora de comunicación y docente de la Universidad de la Empresa. En los últimos tiempos, ha tratado el tema de cómo manejar la comunicación dentro de la empresa en épocas de crisis como la actual. Ante el regreso de muchas personas a sus lugares de trabajo, dice que “las empresas necesitan ajustar algunos dispositivos que permitan retomar la actividad con el menor costo posible”. Para eso, continúa, hay que evaluar lo que se perdió no solo en términos económicos. “Eso es lo más sencillo. Lo más difícil es evaluar lo que genera volver a viejas rutinas”. Según su visión, las empresas pueden llevar a cabo acciones concretas para que los que regresan vuelvan a “enamorarse” de su lugar de trabajo y las tareas que allí realizan. “Es importante que esas acciones no banalicen lo que se perdió (no hacer comunicar de manera ostentosa internamente si por el camino algunos compañeros se quedaron sin trabajo). Que cada uno se sienta esperado, que sienta que la empresa valora que vuelve. Como una carta de bienvenida, por ejemplo”.

Control social

CONTROLADOS. A la angustia que puede experimentarse al salir de nuevo al mercado laboral se le suma un clima de “control social”. Que si todos llevamos tapabocas todo el tiempo, si guardamos o no la distancia adecuada y otros comportamientos. Davrieux afirma que vivir en comunidad conlleva responsabilidades, pero que el control social también tiene un costado más oscuro. “El enjuiciamiento del otro. Eso no ayuda. Divide y produce efectos negativos, tanto en la sociedad como en quien hace el juicio.

—¿Por qué?

—Por lo general, juzgar no logra un cambio genuino en el otro, más bien una distancia y una oposición. E internamente, ese acto de enjuiciar al otro causa un enojo, una sensación desagradable. Quien enjuicia a otro puede quedar horas enojado, mientras que la otra persona, la que fue enjuiciada, puede que haya seguido de largo sin dedicarle más que unos segundos a eso. La comunicación es el antídoto para eso, porque un juicio no comunica.

Controlados o no, la vuelta a la “nueva normalidad” es otro cambio importante en la vida de muchos. De ahí que se experimenten incertidumbres y temores. Para Álvez, “los cambios siempre traen ciertas rupturas y desordenan nuestro status quo. Haberse tenido que acostumbrar al teletrabajo fue un esfuerzo psíquico para todos y tener que volver a la ‘normalidad’ también implica un cambio”.

Por lo tanto, agrega, se da “un movimiento mental” que a su vez va a activar emociones. Y no todos pueden controlar sus emociones, al menos no al mismo nivel. “En algunos casos veremos ansiedad, quizás hasta desgano de perder cierta comodidad, otros también experimentan alegría. Hay personas quienes disfrutan de sus interacciones sociales laborales y desean retomar ese espacio. Se sienten más eficaces en su oficina. Pero también existen casos de quienes experimentan ambientes laborales tóxicos. Ellos son quienes menos quieren retornar”.

De Barbieri concluye que estos cambios son oportunidades para aprender. La pandemia, dice, nos arrojó a todos a una gran terapia grupal y social, en la que volvieron a aparecer los temas caros al existencialismo: el sentido de la vida, el valor de los afectos... “Esto es un aprendizaje y todo aprendizaje es una angustia. Los psicólogos hablamos mucho de la ‘herida narcisista’, que usamos para ilustrar que no podemos controlarlo todo, que estamos haciendo un duelo como país. Aunque no todos aprendemos, ¿verdad? Hay gente que tiene más de un infarto y sigue fumando”.

¿Aprenderemos? Y si aprendemos, ¿qué lecciones serán las que incorporaremos? Cabe preguntarse, por ejemplo, qué aprendimos de la última gran crisis que tuvimos como país, la del año 2002, cuando se desmoronaron muchas cosas que se daban por sentadas. Esta es una crisis diferente y el país está en otra situación a aquella. Pero será interesante ver qué enseñanzas, si alguna, arroja la vuelta a la nueva normalidad y a una probable prolongada convivencia con el coronavirus.

Con álvaro alcuri

Comunicar e informarse

Álvaro Alcuri es psicólogo, dibujante y columnista del programa de radio La mañana en Camino, conducido por el actor y comunicador Alejandro Camino. Él coincide en que hay miedo y que la comunicación masiva tiene bastante que ver. “Trabajo mucho los miedos con mis pacientes y me gusta decir que el miedo es una reacción del organismo. Una emoción que para sentirla, vos tenés que sentir que una amenaza es superior a tus fuerzas. Y depende de mucho de la psiquis de cada uno. El otro día estaba escuchando la radio y creo que Darwin Desbocatti decía que volvió la epidemia del miedo. Le empiezan a dar a la matraca del miedo: tantos casos acá, tantos allá... Entonces recrudece. Cuando esa máquina del miedo se detiene (porque los medios cambian de tema), el miedo empieza a bajar. La percepción del miedo está directamente influenciada por lo que se dice o no del tema. Ahora la delincuencia tiene menos presencia en los informativos, hay más miedo al coronavirus. Menos miedo a la delincuencia y más al coronavirus”. Lo que él recomienda es informarse con el mayor rigor posible. “Le digo a mis pacientes que consulten varias fuentes y que esas fuentes sean confiables. La parábola de los cuatro ciegos y el elefante, que traté en una columna radial sirve como ejemplo: un ciego agarra la trompa y dice “es una serpiente”. Otro agarra la cola y dice “es una cuerda”. Otro, la pata, y dice “es una columna”. Y así, al tanteo tratan de determinar qué es. Cada uno de ellos tiene percepciones parciales. En otras palabras: no te quedes con una campana. Hay que recordar que lo que recibimos de los medios son miradas, pero ninguna mirada singular abarca el todo”.
Además, añade, hay mensajes contradictorios. “Por un lado te dicen dos metros, por el otro vamos como sardinas en los ómnibus. Cortémosla con esos mensajes que en psicología llamamos ‘esquizofrenizantes’”. Para Alcuri, la comunicación oficial y las medidas que se tomaron estuvieron bien. “A las personas que no pueden teletrabajar se las ayudó mucho no cerrando todo, como muy acertadamente hizo este gobierno. Eso lo aplaudo de pie. Todo lo contrario a lo que hizo Argentina, un disparate total, con un discurso del miedo”.

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