CECILIA BONINO

"La televisión me permite ser flexible"

Con algo más de 20 años de trayectoria, la periodista y comunicadora se afianza como referencia televisiva y empezó a probar nuevos caminos, como la literatura.

Foto: Ariel Colmegna
Foto: Ariel Colmegna

Llega al encuentro con Domingo con un gran cuaderno, lleno de apuntes y cosas escritas. La cita es en un boliche medio hipster, donde los comensales no la registran. Y ella parece cómoda con ese (supuesto) anonimato. Cecilia Bonino ya lleva seis años al frente del ciclo televisivo Sonríe, te estamos grabando, el programa de archivo, entretenimiento y entrevistas que va todos los viernes de noche por La Tele y que arrancó en 2011.

Con 42 años, tres hijos (de 9, 7 y 4 años, un varón y dos niñas), y una presencia en televisión y radio desde 2013, Bonino es una de las periodistas y conductoras más conocidas de los medios uruguayos.

Más allá de esa presencia mediática, proyecta un carácter reservado, más a gusto hablando de periodismo —fue parte de El Observador cuando era una veinteañera que seguía estudiando comunicación en la Universidad Católica, y también del programa Zona Urbana— y filósofos que de ratings, competencia y masividad.

Hace poco, además, publicó el libro La mujer que ríe y el hombre que agradece, un cuento escrito por ella y Fidel Sclavo y con ilustraciones de Sclavo. ¿Qué es Cecilia Bonino? ¿Periodista, comunicadora, escritora en ciernes, conductora de radio y televisión? "Soy una eterna crisis vocacional. Hago esto pero podría hacer otra cosa", cuenta cuando se le pregunta cuándo le nacieron las ganas de ahondar en la comunicación o el periodismo.

"Me reconcilié con la comunicación en los últimos años. En un momento me fui de El Observador porque no terminaba de gustarme lo que veía. Veía eso de que se te dispara el ego porque tenés el teléfono de un ministro y lo podés llamar. Soy muy crítica con eso. Pero después entendí que hay una parte de toda esa historia que sí me gusta: la entrevista. Acercarte al individuo, tratar de comprender lo más que se pueda la vida del otro, y compartir eso. Ahora también me doy cuenta que aprendí mucho de trabajar en prensa. Y que lo escrito sigue siendo la base de toda la trama. La palabra publicada es eso en lo que nos basamos todos los demás en temas de agenda".

—¿Y cómo pensás que sos entrevistando?

—Respetuosa. Y curiosa. Me gusta ponerme en los pies del otro. Siempre fui así. No me resulta difícil la empatía. Somos tres hermanos y los tres somos así, curiosos, tanto por la condición humana como por la naturaleza. Y me sigo sorprendiendo por muchas cosas. Hace poco me enteré lo poco que duermen las jirafas, algo que no sabía. Duermen muy poco. Me sorprendió mucho.

Hace aproximadamente 20 años que está en los medios. Cuando empezó, Internet estaba en sus primeras etapas de desarrollo. "Ha cambiado mucho el periodismo y la comunicación en general, por la revolución digital. Y es un tema que me preocupa. Hace poco di una charla para alumnos en la Universidad Católica, donde planteaba la necesidad de pasar de la información al conocimiento. Manejamos una enorme cantidad de información, inconmensurable. Se está todo el día con la ansiedad que te estás perdiendo tal dato, o tal otro", dice en la conversación. Esa ansiedad por estar al día, por no perderse nada, por estar alerta, le hace pensar en el filósofo Byung-Chul Han. "Él dice que vivimos en la sociedad del rendimiento: valés lo que rendís, lo que nos lleva, como también dice él, a la sociedad del cansancio, del agotamiento constante, a una autoexigencia de seguir y seguir rindiendo".

Ella, por su parte, dice que bajó varios cambios, en gran parte gracias a la televisión. "La televisión me permitió estar más cerca de mis hijos. Trabajo intensamente durante un día y medio, y el resto de los días puedo llevarlos al pediatra, al dentista, ocuparme".

Hace un tiempo que es madre separada —ya no está en pareja con Iván Ibarra, productor de, entre otras cosas, Sonríe... aunque sí siguen trabajando juntos— y dice que gracias a su régimen de trabajo, y a la red familiar, puede combinar carrera y maternidad. Se sabe privilegiada, porque es una mujer que hasta ahora ha podido aunar esas dos aristas. Pero también relata que ha priorizado, en lo máximo que ha podido, ocuparse de sus hijos. Ha rechazado ofertas laborales que le hubiesen recortado el tiempo que puede dedicarle a su familia y añade que, al menos en esta etapa de las vidas de sus chicos, los primeros años, quiere estar bien cerca. Luego, cuando crezcan un poco más y demanden un poco menos, se verá.

Lo que sí siente es que está mucho más cómoda ahora en su lugar como coconductora de Sonríe... No siempre se sintió así: "Creo que al principio se notaba bastante que estaba aprendiendo", comenta entre risas. "Es que venía de otro lugar. Y nunca pensé que iba a durar tanto. Pero llegar a los 40 está muy bueno. Estoy muy contenta con esta década, porque te da perspectiva. No te desesperás tan fácilmente, te ves venir a vos mismo desde más lejos. Ahora sé, porque lo aprendí, que el primer programa de cualquier cosa va a ser malo. Aprendí que tiene que haber un tiempo para aceitar el programa, de acondicionar los ritmos de quienes lo hacen, porque es todo en equipo. Aprendí a darle tiempo a las cosas, aunque estén al aire y la gente las critique. Este año empecé un programa de radio (Quién Te Dice, de lunes a viernes en Del Sol), y al principio salía de los primeros programas convencida de que habíamos sido espantosos. Pero también sabía que íbamos a mejorar".

Aunque haya encontrado un régimen laboral que le da tiempo para estar con sus hijos, lo cierto es que Bonino parece estar en varias cosas a la vez. Pero no se define como una persona organizada. "Hago muchas listas, eso sí. Pero tengo una cuota bohemia. Mi cartera es un lío, en mi casa hay libros desparramados porque soy de leer varias cosas... Pero me preparo todo lo que puedo antes de encarar un trabajo, una entrevista. Eso sí. Es que no podría hacerlo de otra manera".

A pesar de su presencia en los medios, de que hace años que está al frente de un programa de televisión y ahora también tiene un espacio radial junto a Pablo Fabregat y María Noel Marrone, sostiene que no es "famosa". Y que puede pasar desapercibida fácilmente. "Si no me peino, no me reconocen. Y si no hablo, también. Me he dado cuenta de que si no abro la boca, mucha gente no se percata de mi presencia. Mi voz es más famosa que yo", afirma y agrega que sale en pijama a despedir a sus hijos, va a la feria y hace todo lo que haría cualquiera. "No me cambia la vida".

Por más que Sonríe... sea un programa de entretenimiento, buena parte de lo emitido tiene que ver con la realidad nacional.

Teniendo en cuenta eso, ¿cómo te situás frente a la información que van da dar? ¿Hay temas que no tocan?

—Es un programa de viernes a la noche, familiar y que también lo ven niños. Yo pretendo que no reste, que sume. Ese es mi mínimo, el piso. Podrás encontrar, a lo largo de los años que ha durado el programa, cosas que no sumaron. Como también podrás encontrar cosas que sí, como las entrevistas. Hay cosas que no me van, cosas a las que no les pongo la cara. Ahora no puedo ponerte un ejemplo porque no me acuerdo. Me cuesta hablar de esto, porque depende mucho de la manera en la que se presenten las cosas. Sí puedo decirte que muchas veces me planto, y otras muchas veces ni siquiera me planto porque en el equipo me conocen. No es un tema de guerra entre la conductora y la producción. No soy la buena y ellos los malos. Confío mucho en ellos.

Con todo, sabe que por estar en televisión, lo que ella diga —sea como individuo o parte de un equipo— tiene un alcance mucho mayor que lo que hacía cuando era una periodista de prensa. "Si el medio está bien usado, se puede llegar con cosas buenas a mayor cantidad de gente. Por eso decía lo de no restar. Que lo importante es sumar. Ser responsable con la información y poder discernir entre lo que es útil y lo que no".

SUS COSAS

La mascota

perra perro
Menta"Soy perrera", dice Cecilia Bonino sobre su mascota, la perra Menta. "Pero más allá de eso, también me resulta importante tener un ser vivo en la casa, y le puse ese nombre porque tiene connotaciones a la naturaleza", añade. En otra parte de la charla, Bonino dirá que la presencia de Menta en su hogar es un puente hacia el mundo natural.

Cámara de fotos

cámara de fotos
Imágenes"Me gusta mucho la fotografía, tanto sacar como apreciarla en libros de fotos. Pero no tengo un tema o un enfoque en particular. Le saco a lo que me gusta. O sea, le saco a todo y ando muy a menudo con la cámara a mano para no perderme nada", dice Cecilia sobre una de sus pasiones

Lecturas

libros
Letras"Ahora mismo estoy leyendo a Ítalo Calvino, pero leo de todo: narrativa, no ficción, filosofía...", cuenta. Lectora voraz, Cecilia siempre tiene algún libro cerca. A veces, consulta solo partes, como en el caso de Así habló Zaratustra, del filósofo Friedrich Nietzsche. 
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