NOMBRES

Sophie Turner despliega alas

Tras el fin de "Juego De Tronos", la actriz inglesa se mete en la piel de la temible superheroína Phoenix, figura central del universo X Men

Sophie Turner
Sophie Turner, de Reina en el Norte a mutante de fuego. Foto: Getty Images.

Después de años de tragedias, agitación y cataclismo, Invernalia está segura de nuevo y en camino a su recuperación bajo el mando capaz de la nueva reina del Norte: Sansa Stark. En una tarde brillante de marzo, la actriz que la interpreta exploraba un nuevo reino. Desde el alto edificio de un hotel en el extremo sur de Manhattan, Sophie Turner observó el puerto resplandeciente y más allá, hasta Ellis Island y la Estatua de la Libertad.

Turner se trasladó aquí desde Londres en 2018 e hizo realidad el sueño de toda una vida de vivir en Nueva York —claro, esa vida apenas tiene 23 años, pero un sueño es un sueño— cuando se mudó junto con la estrella pop Joe Jonas.

Joe Jonas y Sophie Turner
Joe Jonas y Sophie Turner

Cuando la entrevistamos, Jonas aún era su prometido; Juego de tronos aún no había estrenado su divisoria temporada final, y X-Men: Dark Phoenix, la nueva película que protagoniza y en la que estrellas más establecidas como James McAvoy y Jennifer Lawrence toman el asiento del copiloto, seguía tan lejos que no parecía algo real. “Todavía me siento como en una burbuja”, dijo Turner.

Pero las cosas avanzan rápidamente cuando tenés 23 años, y aún más cuando pasás de una de las franquicias de la cultura pop más populares del mundo a otra. En las semanas posteriores a la entrevista, se casó con Jonas en Las Vegas; asistió al desfile en la Gala del Met; apareció en las portadas de grandes revistas como Vogue con cabras y un caballo disfrazado de unicornio, y finalizó su papel de Sansa moviendo los engranes que hicieron que Daenerys Targaryen se volviera incendiariamente loca en Juego de tronos.

Hace poco se estrenó X-Men: Dark Phoenix, film en el que tanto Turner como el personaje principal que interpreta, Jean Grey, dejan atrás sus caprichos para ver si son capaces de lograr más de lo que se imaginan. Para Turner eso significó superar Juego de tronos, su hogar durante gran parte de la década pasada, para averiguar si su propio arsenal de superpoderes incluye la capacidad de liderar una película de gran presupuesto.

La idea, admitió, es aterradora. “Básicamente, me oriné del miedo”, comentó sobre su reacción, cuando Simon Kinberg, guionista y director de Dark Phoenix, le explicó por primera vez qué tanto la película depende de su actuación.

Pero lo extraordinario acerca de crecer dentro de un fenómeno tan mágico y violento como Juego de tronos es que te deja más o menos lista para lo que sea en cuestión del negocio del entretenimiento. Las cabras y los unicornios en portadas de revista no son nada en comparación con los dragones y los ejércitos de muertos.

Para una chica que fue criada en una pequeña aldea inglesa (Chesterton, unos 100 kilómetros al noroeste de Londres) y después se unió al programa de HBO a los 13 años, la producción resguardada también fue un refugio de un mundo que se estaba volviendo más complicado con la fama y la exposición que implica estar en una exitosa serie de televisión.

Sansa Stark. Foto: HBO
Sansa Stark. Foto: HBO

Todo el reparto era un manojo de emociones mientras la producción se acercaba a su fin —“Fue un festival de llanto; los maquillistas nos odiaron”, recuerda Turner— y ella en especial sintió un repunte de terror existencial: “Comencé a pensar: ¿quién soy sin la serie? ¿Qué hago? ¿Qué me gusta? No tengo una identidad”.

Son miedos comprensibles. Aunque la verdad es que Turner se encamina a convertirse en la estrella más grande salida de la serie, una joven celebridad carismática cuya fama y oportunidades probablemente seguirán ampliándose ahora que ya no está rodando el programa siete meses del año.

Es parte de tres grandes universos: el de Juego de tronos, el de Marvel y el de los hermanos Jonas, aunque no está acostumbrada a la atención que implican todos ellos. “Me desagrada ser yo misma en público”, afirmó. “Prefiero ser un personaje”.

En persona es graciosa y relajada, además de que es abierta sobre sus problemas en el pasado con la depresión y los sentimientos de inseguridad. “Cuando estoy en el rodaje, me siento genial. Pero cuando todo se acaba, la ansiedad aflora”.

Es difícil conciliar ese desagrado de estar en público y sus ansiedades con la actriz escultural mientras está sentada cómodamente y bebe té. Pero es esa combinación de seguridad fácil y vulnerabilidad lo que volvió creíble la trayectoria de Sansa a lo largo de ocho temporadas, de neófita inmadura a lideresa imperiosa. Es la misma cualidad que hizo que Kinberg la quisiera para el papel de Jean Grey, una heroína emocionalmente delicada con más poder del que sabe controlar.

“Es una persona de apariencia extraordinaria y 1,75 metros de altura que también se siente tan insegura y quebrantada como el resto de nosotros”, dijo el director sobre Turner.

Hace unos meses, la actriz dijo que tenía curiosidad de saber cuáles serían las reacciones a la temporada final de la serie y aceptó que era angustioso que la película de X-Men que protagoniza se estrenara tan cerca del último episodio de Juego de tronos, dado el escrutinio que recibiría cada proyecto y, por lo tanto, ella.

La reacción al episodio final fue mixta. “La gente tiene una idea de cómo quiere que algo termine y si no sale a su manera, se rebelan”, dijo el lunes luego de la emisión del último capítulo de la saga.

En referencia a las firmas de decenas de miles de personas que quieren que HBO rehaga la temporada, volvió a expresar su malestar: “Todas esas firmas y peticiones y eso… es una falta de respeto al equipo y los escritores y realizadores que trabajaron sin tregua durante más de diez años y luego por once meses solo para esa temporada”.

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