columna -  cabeza de turco

Seregni y Wilson

Washington Abdala

Seregni - ¿Cómo estás?
Wilson - ¡Bien! Acá se está tranquilo.

Seregni - Yo no me imaginaba que este lugar sería así… con tanta paz.
Wilson - En el fondo siempre fuiste un militar batllista y ustedes los batllistas siempre tuvieron problema con la fe…¿Viste cómo teníamos razón? Al final llegaste al cielo. Te lo merecías.

Seregni - Sí, tenés razón. Lo que no me iba a imaginar es que veríamos para abajo a todos los nuestros, con ese sistema de pantalla táctil con conexión en tiempo real que tengo en mi cuarto que me permite seguir de cerca todo... ¡Sé todo lo que está pasando allá abajo!
Wilson
- A mí eso me está haciendo mal porque al ver en diez pantallas simultáneas, hay momentos en que veo a los míos y enloquezco. ¿Podés creer que esta vez -que les vamos a ganar a ustedes- varios de mis amigos amagan con la anarquía? Los blancos somos revoltosos hermano, no hay con qué darle.

Seregni- ¿Me estás tomando el pelo? ¿Y yo qué tengo que decir de los míos? Ya sabés quién me guillotinó a mí… Y ahora se esfuma toda esa barra veterana y deja a esos imberbes que envilecieron el ambiente. Ayer me encontré con D’Elía en la heladería izquierda del Cielo, y ya no podía creer lo que veía. Y me gritó: “¿Andrade candidato? ¿Martínez?” Y me tiró: “¡Están locos, no saben lo que hacen!”... Él es muy de repetir lo del Libro.
Wilson - Pero en el fondo eso es lo lógico, no se puede esperar otra cosa de tus partidos, todos mezclados, General… Pero el Partido Nacional, ¡el glorioso Partido Nacional! El verdadero vengador de la patria, el justiciero, termina con chiquilines que no tienen pelo en el pecho…

Seregni- Si lo decís por Luisito, creo que te equivocás, ya es un hombre maduro y está a punto. Y el resto no son tan chiquilines…
Wilson- ¿Pero no te enteraste de este púber Juan Sartori? No entiendo cómo se coló eso. Le voy a preguntar a Alembert Vaz que tiene un sexto sentido y capta más estas novedades. Algo sabrá de Alem García. Viste que desde la distancia te perdés detalles…

Seregni - ¿Vos estás seguro que esta vez nos ganan? Porque la elección pasada cuando cenamos te fuiste a dormir con una calentura mocha, mirá que yo no estaría tan convencido…Al final nosotros remontamos… y sin conshenshos…
Wilson - No lo entendés, te lo repito día por medio: el gobierno se desgastó, nadie va a votar alborozado en Uruguay con las opciones que hay, pero son las que están, y al no haber ley de lemas completa, ahora aparecieron “partiditos” nuevos y “micro” opciones internas. Es una especie de nueva ley de lemas. Por eso, pulula tanta gente. Listo, no hay con qué darnos. Ahí anda Julio María procurando un milagro, es Robocop. Jorge Batlle me dijo ayer que eso —de ser candidato— se lo había dicho él hace unos años.

Seregni - No te quiero molestar Wilson, sabés lo que te estimo pero no es tan claro esto porque hasta en tu familia tenés divisiones… Perdoná que te toque la oreja…
Wilson - Siempre fue así, siempre hubo de todo, pero me sedujo esto de “Luis”. Le quedó popular, pero, claro un poco me retrotrae a Luisito Batlle y me marea. ¿Sabías vos que era surfista? Estuve mirando en el canal de deportes y no es sencillo. Requiere paciencia, coraje, sentido del momento, equilibrio, arrojo y calma mental para estar allí. Mirá que yo con el padre de él no tuve un relación ideal, pero él me parece que quiere superar a su padre. En fin, es lo que quieren todos los hijos.

Seregni - Che, cambiando de tema: los desayunos son un aburrimiento acá. Vos que sos atrevidote ¿no podés hablar con el Flaco y que nos pongan algo mejor? Leche con galletitas, parece un cuartel…
Wilson - Ya le dije que si no cambiaba eso, iba a haber revuelta. Teneme confianza. ¡O nos vamos a las cuchillas, General!

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