VIAJES

Seis razones para ir a la tierra de los hobbits

Nueva Zelanda combina la posibilidad de visitar volcanes y géiseres, conocer las locaciones de El señor de los Anillos, recorrer montañas, glaciares, fiordos y relajarse en las playas.

locaciones de El señor de los Anillos en Nueva Zelanda
Conocer las locaciones de El señor de los Anillos en Nueva Zelanda

Si el programa Photoshop pudiera usarse directamente sobre la realidad   —y no sólo en fotografías— uno sospecharía que eso pasó en Nueva Zelanda. El verde de las praderas, el blanco de la nieve montañosa y el turquesa de las aguas del Pacífico ofrecen una saturación de color que bordea lo surreal. También roza lo fantástico el abanico de tonos de flores que decora cada una de las perfectas plazas y parques, pero es en sus volcanes y cráteres humeantes donde prácticamente hay que pellizcarse para verificar si estamos despiertos. Entre quienes vieron algún film de la trilogía El señor de los anillos, la sorpresa será descubrir que sus escenarios no fueron tan modificados por las computadoras como se podría suponer, porque la propia madre naturaleza hizo en estas tierras su propia obra maestra de efectos especiales.

La sensación de haber ingresado al set de una película se siente también en sus coquetas ciudades, todas de pequeña escala. Auckland, la mayor, tiene aproximadamente la misma población que Montevideo, mientras que Wellington, la capital, apenas supera los 200.000 habitantes. Están trazadas con la perfección de una ex colonia inglesa, pero combinadas con la impronta artística polinésica de sus primeros pobladores, los maoríes. La población total supera por poco a la nuestra (tienen menos de cinco millones según el censo de 2017) repartidos en dos islas. La del Norte ofrece clima muy similar al uruguayo por estar a la misma latitud y se destaca por sus playas, mientras que la isla Sur es más fría dado que contiene la cadena de alpes neozelandeses, ideal para los deportes de invierno.

locaciones de El señor de los Anillos en Nueva Zelanda

Actualmente están circulando ofertas a esas lejanas tierras a precios similares de los aviones a las capitales europeas, por lo que les sugerimos seis actividades que pueden disfrutar Aotearoa (nombre del país en idioma maorí), apoyadas en la experiencia de haber recorrido durante un año ese país gracias al programa de visas Working Holiday, que ofrece anualmente a 200 jóvenes uruguayos el permiso legal para trabajar allí en cualquier rubro.

Visitar volcanes y géiseres

Al estar ubicado entre dos placas tectónicas (la del Pacífico y la australiana), la plácida superficie verde esconde una intensa actividad subterránea, que irrumpe ocasionalmente mediante volcanes, nueve de ellos todavía activos. La actividad geotérmica se puede conocer en toda su magnitud en Rotorua, localidad famosa por el olor a azufre natural que se respira en sus calles. Salpicada de pequeños pozos humeantes, la ciudad ofrece también termas de agua caliente para bañarse y un géiser que escupe hasta 30 metros de agua caliente por hora. Es además una de las zonas con mayor proporción de pobladores de origen maorí, y por lo tanto, el lugar ideal para asistir a una cena-show de danzas típicas y probar hangi, una receta tradicional similar a nuestro puchero, pero que se cocina bajo tierra durante más de seis horas.

Conocer el mundo de los hobbits

Cuna del cineasta Peter Jackson y sede de sus estudios Weta Digital —desde donde se realiza la posproducción y efectos especiales de gran parte de los filmes fantásticos de Hollywood— Nueva Zelanda es la locación de El señor de los anillos y El Hobbit. La localidad de Matamata, por ejemplo, sirvió para ambientar la aldea de La Comarca y las casascueva de sus pequeños habitantes siguen en pie para que los turistas puedan tomarse fotos. En el extenso listado de locaciones resaltan también los volcanes Tongariro y Ruapehu, que ambientaron al tenebroso reino de Mordor. El primero tiene 1.978 metros de altura y ofrece un circuito de senderismo para atravesarlo a pie en aproximadamente 8 horas, apreciando paisajes asombrosos. Por su parte Ruapehu (2.797 metros) se destaca por ofrecer en invierno el parque de nieve y centro de esquí más grande de la isla norte.

Montañas, glaciares y fiordos

locaciones de El señor de los Anillos en Nueva Zelanda

Atravesada por los alpes neozelandeses, la isla Sur contiene la montaña más alta (el Monte Cook, de 3.724 metros). El ferrocarril Transalpino corta la cadena montañosa de forma transversal, ofreciendo la posibilidad de realizar una de las rutas de tren más bellas del mundo. En esta isla encontrarán glaciares para incursionar en las caminatas sobre el hielo; los más conocidos son el Fox y el Franz Josef, ubicados a 24 kilómetros entre sí y acompañados por simpáticas aldeas de montaña donde alojarse para reponer energías. También vale la pena visitar dos pequeñas ciudades famosas por el esquí: Queenstown y Wanaka. La primera combina la adrenalina de deportes alternativos con una efervescente movida nocturna -es algo así como el Bariloche de Nueva Zelanda- mientras que el perfil de Wanaka es más familiar y tranquilo. Más al Sur aún, en Milford Sound, el viajero podrá navegar entre fiordos que no tienen nada que envidiarle a los de Noruega.

Apasionarse con el rugby

En Nueva Zelanda es el deporte nacional, y provoca tanto fanatismo como el que los uruguayos sentimos por el fútbol. Este 2019 lo será aún más, dado que en Japón se disputará la Copa Mundial de ese deporte y los All Blacks ambicionan quedársela, tal como lo hicieron en las últimas dos ediciones (2011 y 2015). Muy recomendable fijarse si su viaje coincidirá con algún juego: tuve la oportunidad de verlos en 2012 en el estadio de Wellington contra Los Pumas y eriza la forma en la que antes de cada partido arengan a la hinchada con el haka (tradicionales danzas de guerra maorí) “Ka Mate” y acobardan a sus rivales casi tanto como con su imponente presencia en la cancha. Como plan B pueden asistir a algún partido de los Blues -el equipo de Auckland- o de los Crusaders, el legendario cuadro de la ciudad de Christchurch donde jugaba Richie McCaw, capitán de la selección neozelandesa durante una década.

Relajarse en la playa

locaciones de El señor de los Anillos en Nueva Zelanda

Por estos lares no es frecuente pensar en Nueva Zelanda como destino de playas, pero sus dos islas están bordeadas por 15.134 kilómetros de costa. Como sus cuatro estaciones son simultáneas a las uruguayas, si viajan entre octubre y marzo podrán disfrutar deliciosos baños y quizás incluso incursionar en el surf, el segundo deporte nacional. Pueden empezar por el faro de Cape Reinga, ubicado en el extremo Norte del país, que marca el punto donde se une el océano Pacífico con el Mar de Tasmania. Según la mitología maorí, los espíritus de los difuntos pasan por este cabo en su viaje hacia la otra vida, para saltar desde su punta y descender al inframundo. En el Este de la isla Norte, la península de Coromandel y el balneario Mt. Maunganui son las localidades con más “movida” veraniega -y por lo tanto de los preferidos entre los más jóvenes- mientras que aquellos que buscan tranquilidad, naturaleza y deporte aventura prefieren cruzar a la isla sur para conocer las playas agrestes del Parque Nacional Abel Tasman.

Redescubrir el kiwi

En Uruguay creemos que ese nombre corresponde solamente a una fruta, pero allí aprenderán que además de la kiwi-fruit existe el kiwi-bird, un simpático y curioso pájaro de hábitos nocturnos que para esa nación simboliza algo similar a lo que para los uruguayos sería el tero. De hecho los neozelandeses coloquialmente se autodenominan “kiwis”, por lo que si en un mercado ustedes quieren solicitar un kilo de esa fruta deberán aclararlo con el sufijo “fruit”. Descubrirán además que allí ofrecen una variedad que no llega a suelo charrúa, de color amarillo y sabor más dulce. De nuevo en casa, quizás al ver esa fruta recuerden con nostalgia a la amable, educada y confiada población local, capaz de suspender cualquier tarea si los ve en la calle perdidos con un mapa, o de seguirlos para devolverles la billetera o el celular en el caso que ustedes se lo hayan olvidado en algún sitio. 

*Carina Fossati es creadora del blog de viajes hillstoheels.net

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