VIAJES 

La ruta del Che Guevara en Bolivia

El mochilero uruguayo Daniel Noya pone fin a su travesía por el altiplano con un recorrido especial: sigue el derrotero del guerrillero argentino hasta sus últimos días en La Higuera.

La ruta del Che Guevara en Bolivia. Foto: Daniel Noya
La ruta del Che Guevara en Bolivia. Foto: Daniel Noya

La primera parada fue La Paz y el descubrimiento de la selva boliviana. Luego vino el Salar de Uyuni, un vasto desierto blanco, aguas termales, minas y Potosí. A cada paso, Daniel Noya, un viajero intrépido uruguayo, siguió sorprendiéndose con lo que tenía para revelarle ese destino tan cercano que nunca había tenido en cuenta. Esta es la tercera y última parte de su travesía por Bolivia.

Ciudad blanca

Dejamos Potosí y nos dirijamos rumbo a Sucre, conocida por el color de las fachadas de sus edificios. La ciudad es un gran jardín. Vamos en el ómnibus. Abandonamos las secas montañas y comenzamos a notar verdes valles y un aire fresco que nos permite respirar fácilmente.

Sucre posee muy vivo su pasado colonial y lo podemos ver en sus edificios, plazas y calles. Desde 1991 es Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. El punto central de la ciudad es la gran plaza 25 de Mayo. Desde allí podemos ver sus principales edificios: la iglesia de San Lázaro, la más antigua, construida en 1544; la iglesia la Merced, la Basílica de San Francisco de Charcas y la Catedral, cuya construcción comenzó en 1571 y finalizó un siglo más tarde, de la que resalta su bella fachada barroca; el Convento de La Recoleta; la Universidad Mayor, Real y Pontificia de San Francisco de Xavier de Chuquisaca (construida en 1624) y la Corte Suprema de Justicia. También se puede visitar la Biblioteca Nacional, que conserva más de 100.000 piezas impresas desde 1493. El lugar que siempre nos gusta visitar, tanto sea pueblo como ciudad, son los caóticos y bellos mercados centrales.

Lugares místicos

El siguiente punto en nuestro derrotero es el mítico y pequeño pueblo de La Higuera. Hablamos del lugar donde fue asesinado Ernesto “Che” Guevara. Llegar es muy difícil aunque lo compensa el viaje porque se transita por paisajes hermosos. La selva comienza a mostrarse y el verde invade las ventanas del ómnibus. Las miradas nos envuelven. El chófer nos avisa que llegamos pero, al bajar, quedamos un poco perplejos, ya que apenas hay un cartel muy viejo y nada más. Caminamos. Pasan los minutos y no vemos a nadie. Pensamos que nos íbamos a encontrar con viajeros en el camino, pero no pasa nadie: ni viajeros ni autos.

La ruta del Che Guevara en Bolivia. Foto: Daniel Noya
Foto: Daniel Noya

Caminamos durante más de dos horas y media sin ver presencia alguna. Una vez en el pueblo, descubrimos que este estaba vacío.

Preguntamos en el famoso hospedaje La Casa del Telegrafista y nos atiende una mujer francesa y su hijo. El precio por una habitación nos parece caro y nos ofrecen una versión económica en un hospedaje muy parecido en un formato de casa de campo, con las construcciones de piedra y tejas. Resulta ser un lugar hermoso desde donde podemos ver la Quebrada del Yuro, el lugar en la selva donde fue capturado el Che en 1967 por las militares bolivianos acompañados por la CIA.

La Casa del Telegrafista aparece mencionada en el mismo diario del Che. Era el lugar donde estaban dispuestas las fuerzas militares bolivianas y de donde salían las comunicaciones para La Paz y Washington. Hoy es un hospedaje que mantiene su identidad y pertenece a la familia francesa Lebras. Juan, su anfitrión, nos recibe y nos cuenta sobre la situación que vive el pueblo tras la salida de Evo Morales y la nueva presidenta que tiene Bolivia.

Nos habla de que hay temores de cortes de ruta en la región que hace que la gente no pueda acceder al pueblo. Cuenta que le han dicho que hay personas que salen a destrozar cualquier cartel, monumento o símbolo referido a Evo.

La Higuera es todo un símbolo de la izquierda y, por supuesto, corre riesgo. Juan relata que hace semanas que no sale del pueblo, ya que él es alguien conocido en la zona y que puede sucederle algo. En La Higuera se podía oler miedo y no solo por parte de Juan y su familia. Nosotros fuimos los únicos visitantes que llegaron en semanas. Juan es un estudioso de la guerrilla en Bolivia, del Che y de sus hombres, sobre todo del guerrillero Inti Peredo; el hijo de Juan se llama Inti en homenaje a él. Relata todo el desarrollo de la guerrilla, cómo capturaron al Che y, hasta con lujo de detalles, su fusilamiento.

La ruta del Che Guevara en Bolivia. Foto: Daniel Noya
Foto: Daniel Noya

Como queremos salir a conocer la localidad, Juan nos advierte que lo que nos van a decir por ahí está repleto de errores, que se basan en cuentos y repiten cosas que no saben. Juan, con su cabeza francesa, no ha podido adaptarse aún a esta realidad. En muchas ocasiones critica las formas del pueblo y la idiosincrasia del boliviano. Me parece que Juan no perdona que los campesinos no hayan ayudado y colaborado con el Che tiempo atrás.

Como teníamos hambre porque no habíamos ni desayunado ni almorzado, Juan nos habla del almacén La Estrella y que, quizás, Doña Irma podría cocinarnos algo. La Estrella es lo único que está abierto. Es también su casa: Irma tiene su cama a la vista y tiene un pequeño estante con algunos productos. Nos recibe muy alegre, nos cocina y nos invita a almorzar en su mesa.

Nos habla de su juventud y, mientras teje, nos habla que estuvo en ese violento octubre del 67. Nos cuenta que siendo una joven de 16 años vio al Che y le permitieron darle un plato de comida. La Higuera parece conservarse muy parecida a como la vio el argentino.

En la mañana nos preparamos para partir al Yuro con Inti, nuestro guía de 10 años. Caminamos por largo rato y llegamos al lugar donde capturaron al Che. Nuestra última actividad en La Higuera es conocer la escuelita donde fue fusilado. Entramos y vimos fotos, carteles y cartas que caían de las paredes. Como si se tratara de un santuario, vemos cómo la gente deja mensajes, agradecimientos, fotos y banderas.

La ruta del Che Guevara en Bolivia. Foto: Daniel Noya
Foto: Daniel Noya

Última parada

Nuestro último destino es la ciudad de Jesús y Montes Claros de los Caballeros del Vallegrande, más conocido como Vallegrande. Es donde llevaron el cuerpo del Che. En primer lugar hay que visitar la famosa y mítica lavandería donde se expuso el cuerpo ante el mundo. Y un lugar muy interesante es la visita al predio donde fueron enterrados sus restos. Se desconoció su paradero hasta 1997, cuando fue encontrado por un grupo de antropólogos. En este lugar, hoy hay un mausoleo en su homenaje. Observamos una gran cantidad de fotos y de objetos de la época.

Desde aquí uno puede llegar a otras aldeas legendarias como Ñancaguazú, Iripití, Muyupampa, Samaipata, Vado del Yeso, Masicurí y Alto Seco.

El resto del viaje es para pensar la vuelta para La Paz. Llegamos a este final pensando que Bolivia es un país lleno de contrastes y de riquezas, de gente maravillosa y es un país repleto de oportunidades. Es un país donde te movés fácilmente, donde preguntás y llegás, donde en cada lugar te espera una comida rica y abundante. Bolivia es sinónimo de aventura, de movimiento y de muchas cosas para hacer.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados