De portada

Vivir para cantarlo

Este año, Ruben Rada cumplió 75 y en esta entrevista repasa el pasado, pero también sigue mirando hacia adelante.

Ruben Rada
Ruben Rada y un proceso de creación musical bastante particular

Ruben Rada cruza la calle y por suerte para él no hay nadie cerca. Con esa vestimenta —y con el nivel de fama que tiene incluso respecto a la modesta escala uruguaya— le hubiese costado llegar al estudio de Gustavo Montemurro sin tener que superar los obstáculos de todas las celebridades: posar para fotos o saludar a quien lo reclame.

Su atuendo es tan delirante como alegre: los pantalones de camuflaje militar hacen juego con el gorro, pero no tanto con una campera que bien podría haber llevado el extinto rapero Notorious B.I.G. en los años 90. En los pies, unos "championes" azul y naranja que casi gritan de tanto que chillan.

Él porta esas combinaciones de colores y diseños con la misma naturalidad y gracia con la que, a lo largo de los años, ha fusionado todo tipo de músicas, de aquí y de allá, muchas veces con resultados artísticamente superlativos y dejando huellas indelebles en la música uruguaya.

Este año cumplió 75, la misma edad que, por ejemplo, Robert De Niro y Mick Jagger. Obviamente, no los aparenta y lo sabe. En un momento de la entrevista, comenta que es consciente de que su cara es la de un cincuentón: "Pero cuando me levanto, son 75 dolores que se levantan conmigo".

Aún arrastrando achaques, está lejos de dormirse en los laureles. En breve va a regresar al escenario reeditando su clásico ciclo de conciertos Rada para niños. Además, no para de grabar. Junto a Montemurro graba temas nuevos para futuros discos y regraba muchos de sus clásicos para distintos proyectos, como Rada Sinfónico, que saldrá en algún momento, como Distintos tonos de negro, un álbum doble en el cual revisita varias de sus pasiones musicales: el blues, el funk, el soul, el rhythm & blues...

—¿Te imaginabas llegar a los 75 años y mantener este nivel de actividad?

—Siempre fui un tipo fructífero, de componer mucho. Pero antes grababa para una compañía, que sacaba discos cada dos años. Pero saber que estoy saliendo... Bah, ya estoy fuera del bosque. Estoy atento para que no me agarre ningún león y me coma (risas). Entonces, mi apuro es sacar todo lo que tengo. Voy al estudio, me meto y compongo canciones y discos... Justo en el momento en que los discos no se venden.

—¿Cómo lidiás con eso?

—Me da mucha rabia. Realmente estoy enojado con este sistema de grabar jingles, hacer un video y después salir a "robar" con el video. Me gustaría que la gente escuchara esos discos que tienen uno de esos éxitos que matan, que escuchen todo el disco a ver que más tiene. No hay nada y lo sé porque me tomé el trabajo de escuchar varios discos de esos. A mí me gusta que escuchen una obra. No se pueden leer dos páginas de un libro. Con un disco es lo mismo.

—Recién decías que te metés en el estudio y componés y componés. Con tanto camino recorrido, ¿te resulta más fácil componer ahora?

—Mi facilidad para componer estuvo en encontrar parceiros (en portugués, compañero). Arranqué con Manolo Guardia, después grabé con Julio Frade, antes lo había hecho con Eduardo Mateo, con Hugo Fattoruso, con Ricardo Nolé —con quien hicimos muchos discos—, con Daniel Lagarde, "Chichito" Cabral, Andrés Arnicho y ahora estoy trabajando con Montemurro. Siempre tuve parceiros. Porque yo compongo, pero no sé dónde colocar los acordes. Les canto (empieza a cantar) —ahora estoy componiendo— y ellos luego meten mano. *

CORRECCIÓN: * Por una confusión al transcribir la entrevista, en la primera versión de la nota daba la impresión que los ex integrantes de Tótem Daniel "Lobito" Lagarde (no Víctor) y Mario "Chichito" Cabral habían colaborado musicalmente en Rada en Argentina. Y no fue así. 

—Y de todos ellos, ¿con quién te entendiste mejor?

—(Piensa) ¿Te conté la historia de la primera canción que compuse, por una novia que me dejó? (se pone a cantar de nuevo: "Susie... mi amor..."). Esa la compuse con Ringo Thielmann (luego integrante de Los Shakers y Opa). Con quien componía más rápido era con Mateo. Y con Hugo Fattoruso. Pero con Ricardo Nolé hice discos increíbles. No me quiero olvidar de nadie. Sobre todo de Manolo Guardia. No se habla mucho de él, pero fue un tipo muy importante para la música uruguaya.

Grabando

En el estudio de su actual socio Gustavo Montemurro no hay mucho lugar, pero Rada se mueve relajado en ese reducido espacio. Cuando descansa entre toma y toma, bromea con su actual parceiro: lo incomoda con preguntas delicadas y hace chistes de varios colores para Domingo, fiel a una de sus facetas: la de entertainer y anfitrión.

Entre fotos y distinciones que cuelgan en las paredes, hay un premio que para Rada es particular: el Disco de Platino para el álbum ¿Quién va a cantar? (2000). Sentado, señala hacia él y cuenta que gracias a ese disco se pudo comprar una casa. Agrega que si no fuera por la crisis que sobrevino en Argentina un año después de que el álbum se publicara, hubiese hecho una gira por ese país con recaudaciones como para probablemente comprarse varias casas más.

Ruben Rada, tapa disco Quien va a cantar
Foto: Difusión

Pero Rada nunca se detiene mucho tiempo en el pasado, por más que tenga infinidad de anécdotas para contar. Va saltando de un tópico a otro, y se pone a cantar cada pocos minutos, como si no pudiera contener la música que tiene adentro. El estudio parece estimularlo intelectual y anímicamente, y darle algo de la fuerza que el cuerpo ahora le escatima. Montemurro, en tanto, le sigue el tren: "Poné esa que hicimos el otro día", le pide Rada, y a nosotros nos pide que escuchemos. "¡Subí, subí!", ordena respecto al volumen y empieza a gesticular como si estuviera tocando guitarra o batería mientras suena un brillante y nítido tema de funk. Solo interrumpe los movimientos de su cuerpo para explicar algún detalle de la letra o un arreglo.

Producir

En su largo derrotero, Rada exhibió muchas facetas como artista: cantante, compositor, colaborador y, en los últimos tiempos, productor artístico.

—Trabajaste con mucha gente, pero nunca lo hiciste con Jaime Roos. ¿Estuviste peleado con él?

—No fue un enfrentamiento, fue por chismes. Es que una vez me preguntaron cuándo iba a tocar con Jaime y respondí "Nunca". Y ahí empezaron los líos. Con Jaime es difícil juntarse porque él es un líder. Y yo, inconscientemente, me di cuenta que también soy líder. Cuando Jaime hace las cosas, las hace como quiere él, y a mí me parece perfecto. Y yo siempre hice las cosas como querían los demás. Recién de viejo me rebelé. Estoy produciendo mis discos, cuando siempre me los produjeron otros: Osvaldo o Hugo Fattoruso, Mateo, "Cachorro" López... Pero nunca produje yo. Mis discos serán peores, pero son los discos que yo quiero.

Ruben Rada, Jaime Roos, Pepe Rambao
Rada junto a Jaime Roos y el guitarrista de Buitres José "Pepe" Rambao

—¿Y qué aprendiste de vos mismo ahora que producís tus propios discos?

—Descubrí que tengo más vuelo que el que mostré. Estaba trabajando con la cuarta parte de mi cabeza. Tiraba algunas ideas y los demás las arreglaban. Pero ahora que estoy haciendo esto de Rada Sinfónico, me di cuenta que escuché música clásica, que conozco el fagot, el oboe, el violín, la viola… Cuando estaba en Alemania tocando (canta Thats The Way I Like It), me iba los domingos a un teatro a las 11 de la mañana, a escuchar música clásica. Recuerdo también cuando parábamos los taxis con mis hermanos en la puerta del Sodre, antes que se quemara. Luego nos colábamos y escuchábamos. Y me encantaba. También estuve con Camerata Punta del Este. O sea, tuve la música clásica cerquita y no me daba cuenta. Además, una de las cosas que me puse a pensar: mi madre, cuando nací, no tenía leche para darme. Me amamantó una tía, que se llamaba Eudosia. Y era soprano. Era una cosa que no se podía creer cómo cantaba esa mujer… Pero su marido no la dejaba cantar. Un día fue a probarse al Sodre y quedaron enamorados de ella, pero él no la dejó. En aquella época, para las mujeres los estudios eran corte y confección. Y capaz podían estudiar piano, un poquito. Creo que algo le robé a esa mujer, algunos agudos le robé a mi tía Eudosia, que Dios la tenga en la gloria.

—¿Y tu voz? ¿Cómo está ahora?

—Cansada. Estoy veterano. Fui a una fonoaudióloga para empezar a respirar mejor, porque tengo problemas para cantar, me quedo sin aire, tengo un stent también. Tengo que adelgazar. La gordura hace que el aire no me salga bien. Ya no soy el cantante de Las Manzanas, pero he enriquecido otras partes de mi voz, como los graves (se pone a cantar Mi País).

—¿Qué discos son los más importantes en tu trayectoria?

—Los que grabé con El Kinto, Tótem y Opa. Los grupos siempre fueron importantes para mí, porque ahí soy otro compositor: compongo en función del grupo. Cuando estoy solo, podés escuchar Guantanamera y Montevideo, que musicalmente son muy distintas. Te pongo un ejemplo: cuando grabé el disco La Banda tenía (canta): "Calle / calle / Rompe el rock & roll las calles" (parte de la canción Rock de la calle). La gente que escuchaba ese tema, pensaba que se trataba de un disco de rock & roll. Y nada que ver. Por eso le digo a la gente: no me pongan como candombero ni como músico de rock & roll, ni jazzero ni nada. Yo soy un músico de sesión. Aprendí a cantar en los hoteles y en los barcos, por eso es que canto todo lo que venga y cuando venga. Cuando compongo me pasa lo mismo: me salen mucha cosas. El tema que me muestra tal cual soy en ese sentido es Proyectos de la mente (grabada como Mind Projects en el disco de Opa Magic Time) ¿Qué quise decir con eso? Que tenía muchas músicas distintas en la cabeza. Quería mostrar es que en mi cabeza a veces se componen cantidad de músicas juntas.

Tótem
Tótem. Foto: Archivo El País

—¿Cómo es tu futuro musical?

—Difícil, porque tengo que reinventarme todos los días para salir adelante. Ahora voy a hacer Rada Para Niños, estoy haciendo los dos discos que ya dije y también tengo otro pronto, que grabé con mis hijos, que se llama Lujuma Band, por Lucila, Julieta y Matías, que son los nombres de mis hijos. No lo voy a sacar, porque ellos están con sus cosas. Si algún día lo quieren sacar, que lo hagan.

—Recibiste muchos premios por tus discos y canciones...

—Sí, hasta un Grammy me dieron

—¿Te faltó alguno que no te dieron y te hubiese gustado?

—Sí. Un Oscar. De chiquito, vivía en el cine. Me veía todas las películas, me encanta el cine , los musicales, Fred Astaire, y siempre soñé con componer música para una película y ganar un Oscar por eso.

Cuatro conciertos para los más chicos

Si hubiese sido por él, nunca hubiese hecho espectáculos para niños. Tenía miedo que, en su brutal honestidad, los niños hubiesen rechazado sus canciones. Pero gracias a Horacio Buscaglia, se animó a componer canciones sobre personajes disparatados y lúdicos, como un superhéroe flatulento, y reunirlos en un disco llamado Rubenrá, que se publicó en 2003. Este mes, Rada estará en cuatro fechas en el escenario de La Trastienda: 16,17,18 y 19 de setiembre.

La noche que conoció a Mick Jagger

Mick Jagger - Lobo Núñez - Ruben Rada
Foto: Captura YouTube

"Siempre fui de la barra de los Beatles", dice el autor de la canción tributo a John Lennon Lovely John, como si fuera necesario. Aún así, se emocionó cuando conoció a Mick Jagger en la casa de su amigo Fernando "Lobo" Núñez: "Cuando lo conocí, le dije 'I am same época you'. Un desastre mi inglés. Mi hijo Matías me miraba y su cara decía lo mismo: 'Qué desastre papá'", recuerda entre risas de la noche en la que compartió un rato con el cantante de Rolling Stones. "El Lobo le hablaba en español, le decía 'Miguelito', y le mostraba cómo se hacían los tambores. Al rato, sacamos los tambores y empezamos a tocar. Yo cantaba: I Can Get No... Satisfaction. El tipo muy bien, muy simpático. Se tomó un vaso de agua de la canilla, con un hielo, y se fue junto con uno de los cantantes del coro (Bernard Fowler) y con uno que filmaba todo. A los pocos días, apareció alguien en la casa del Lobo, para ver si podía comprar un poco del agua que había tomado Mick Jagger. 'Rajá de acá', le dijo el Lobo".

La paternidad

Todos sus hijos han incursionado en la música, aunque Lucila actualmente esté, como explica su padre, más abocada a la actuación que al canto o los instrumentos. "Siempre digo lo mismo: lo único que quería de mis hijos es que terminaran el liceo y estuvieran preparados para seguir estudiando si tenían que hacerlo. Una vez, Matías hizo como un amague de dejar el liceo para dedicarse por completo a la guitarra. Se lo dijo a la madre. Ella lo escuchó y luego le dijo, muy tranquila: 'Dale, cuando termines el liceo hablamos'. Nunca más mencionó el tema y terminó el liceo. Ahora es un gran guitarrista, tiene mucho talento, ha tocado con mucha gente. Cuando él y otros hicieron un concierto homenaje a la música de Tótem, expresamente no fui. Me iba a poner a llorar, sin duda", dice y agrega que también lo llena de orgullo que Julieta tenga una trayectoria musical que ya abarca dos álbumes. "Y Lucila es una muy buena actriz, la fui a ver hace poco a una de las salas de Teatro Alianza. Los tres me llenan de orgullo, por cómo trabajan, el respeto con el cual se manejan".

hijos de Ruben Rada
Lucila, Matías y (abajo) Julieta Rada.

Tal vez sea el instinto paterno que, más allá del orgullo que dice sentir, le genera algo de preocupación por sus hijos: aún les cuesta. "Si tuviesen lo suficiente como para pagarse un alquiler o una casa… Aún no pasa eso. Son uruguayos. Y lo que podés ganar en acá tocando música es muy poco. Uruguay es muy bravo. Por eso no puedo creer que siendo un país donde la gente no gana un mango, aparezca tanta música. El uruguayo le mete a la música, no le importa si no vende discos. El músico uruguayo muestra todas sus cualidades con un amor increíble".

—¿Cómo fuiste cuando eran más chicos?¿Les decías que se cuidaran de, por ejemplo, las drogas?

—Yo empecé a fumar marihuana de viejo, en México, cuando descubrí que podía ser buena para para componer. Pero ellos nunca se enteraron. Hasta que un día, pensando que estaba solo en casa, me puse a fumar. Y en eso apareció Matías. Me abrazó y me dijo: "Sos el padre más hermoso del mundo". Claro ¡lo estaba habilitando para que él pudiera fumar! (risas). Sí saben que hay drogas como la pasta base que es horrible. Pero la marihuana es una planta.

Los negros de acá, los negros de allá y el tambor que une a todos

Sentado en uno de los espacios de la Escuela de la Voz, de su representante y amiga Lea Ben Sasson, Rada reflexiona sobre ser negro en Uruguay. "De muy joven, me pregunté si no iba a poder entrar a ciertos lugares por ser como soy. Quería realmente saber si, por ser negro, no podía estar en un programa de televisión, por ejemplo. Pero racismo hay en todas partes, claro. En Uruguay también", dice Rada y comenta que algo que le llamó la atención de la reciente inmigración de afrodescendientes de países como Cuba o República Dominicana, es cómo estos se mueven por el centro de la ciudad. "Mis negros, los uruguayos, siempre caminaban de Ejido para el Obelisco. Antes era raro ver negros paseando por 18 de Ejido hacia la Plaza Independencia, y ahora se ve todo el tiempo. Se ve que ellos vienen de países donde, la verdad, los negros van más para adelante que acá. Cuando ellos empiecen a vincularse con otros músicos y tocar, va a ser maravilloso. El tambor, el tambor de África, nos va a unir a todos. Y también, en una de esas, tendremos algún jugador de fútbol".

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)

º