NOMBRES

La Roux y la carga de la fama

La cantante y compositora británica Elly Jackson vuelve a la música luego de cinco años de silencio con un nuevo álbum, titulado Supervision

La Roux
La Roux

Las historias de éxito inmediato no suelen ser las más optimistas o edificantes. Tampoco lo es en este caso. La cantante y compositora inglesa Elly Jackson, más conocida como La Roux, se hizo famosa hace ya 11 años con un primer disco —titulado simplemente La Roux— y lo tuvo todo desde el arranque: un sencillo (In For The Kill) que llegó al número 1 en su país, un Grammy en Estados Unidos, la aprobación de los entendidos y la adoración del público.

“No fue nada cool tener tanto éxito”, dijo hace poco. La repercusión de ese primer disco no solo la llevó a estresarse y angustiarse. También causó la separación entre ella y el otro integrante de La Roux, Ben Langmaid. En ese momento, Jackson tenía 21 años y debe haber sentido una importante presión a la hora de encarar un segundo álbum y por su cuenta. Había que cumplir con muchas expectativas, sobre todo ajenas. Jackson tardó cinco años en publicar un segundo disco, casi que demasiado tiempo para una estrella pop.

Y eso que nació en un hogar en el cual la fama no era un misterio. Su madre Trudie Goodwin es actriz y fue durante años parte del elenco de la serie The Bill, que fue una de las más longevas de la televisión británica: duró desde 1983 hasta 2010 (26 temporadas). Goodwin estuvo en The Bill desde el comienzo hasta 2007. A pesar de tener una madre con tanta exposición, Jackson nunca se sintió cómoda con la notoriedad. Hace unos años, el medio británico The Guardian tituló una entrevista con Jackson con una cita de ella: “No entiendo a la fama. No comprendo qué es lo que supone que uno tiene que hacer”. Tal vez tener una madre tan famosa no hizo sino crear una imagen negativa de la celebridad, algo curioso en una artista musical que tiene como uno de sus referentes a David Bowie, quien supo llevar la fama con una actitud que desde afuera parecía relajada y distendida.

Los problemas, además, empezaron casi enseguida. Hace cinco años, en otra entrevista para The Guardian, Jackson decía que todo lo relacionado al éxito del primer disco le hacía sentir que no tenía control de nada en su vida y que ansiaba tenerlo. En esa época empezó a sufrir ataques de pánico y el colmo fue cuando en un concierto en Estados Unidos no pudo cantar. Se había quedado sin voz.

Regresó a Inglaterra, decidió separarse de su socio Langmaid y continuar como solista, por más que siguió bajo el nombre de La Roux. El segundo álbum, en el cual Langmaid participó brevemente al comienzo, ya venía con un título que resumía los cinco años que habían pasado desde el debut: Trouble In Paradise (“Problemas en el Paraíso”). Ese segundo trabajo, editado en 2014, no tuvo el mismo impacto comercial que el primero pero fue un disco considerablemente mejor. Más inspirada y madura, Jackson profundizó en su relectura de una de las corrientes más populares de la década de 1980, el synth pop que en aquella época hacían bandas como Human League, Eurythmics, OMD y tantos otros.

Pero aunque el álbum fue un triunfo artístico, tampoco eso significó un alivio para Jackson. La relación con el sello discográfico, además, no era la mejor. A fines de 2015 le rescindieron el contrato discográfico, una decisión que le comunicaron mediante una carta. En vez de deprimirse, se sintió aliviada. Había sido liberada del compromiso y podía encarar el resto de su carrera con otra actitud y mayor control sobre los pasos que decidiera tomar.

Pero tampoco eso fue fácil. Una vez más, se demoró cinco años en componer y grabar un nuevo disco. Llegó a preguntarse a sí misma qué le pasaba. La música era lo que la apasionaba. ¿Por qué no podía hacer un disco? Según rumores en la prensa británica, llegó a tener un disco pronto para publicar y decidió a último momento cancelar todo. Pero este año volvió con un nuevo álbum, el recientemente publicado Supervision. De acuerdo a algunas de sus recientes declaraciones, un consejo de la también actriz de televisión inglesa Joanna Lumley le devolvió algo de la confianza que parecía perdida. “Me dijo que si me metía en un proyecto que parecía una pesadilla al principio, iba a serlo durante todo el proceso hasta el final. Tomé nota de eso”.

El nuevo álbum continúa por el mismo sendero que ella trazó para sí misma: pop teñido de sonidos electrónicos que suenan como si los años 80 hubiesen resurgido, pero actualizados. La tapa del disco la muestra a ella en un primer plano, con un sutil efecto visual que evoca a las precarias imágenes 3D de esa década, esas para las cuales había que ponerse aquellos lentes con una lámina roja para uno ojo y una verde para el otro. La foto de la tapa también parece referenciar —en parte y de forma sutil— a los trabajos del artista Patrick Nagel, también muy popular en los 80 en parte gracias a la tapa del segundo disco de Duran Duran, Rio (1982).

La Roux
El nuevo disco. 

Publicado por su propio sello, con Supervision Jackson parece haber alcanzado algo del control que ansiaba tener cuando empezó. Y con la sensación de ser la única responsable de sus decisiones también parece haber retornado la confianza que desapareció durante el trayecto que comenzó en 2009. “Me siento más cómoda siendo La Roux ahora”, le dijo a The Independent. Será cuestión de ver si ahora se ajustará a lo que se espera de una estrella pop -estar casi todo el tiempo en el candelero con lanzamientos y otras actividades- o si, por el contrario, seguirá tomándose su tiempo y haciendo las cosas a su manera.

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