NOMBRES DE DOMINGO

Robert Mueller, la sombra de Trump

El exdirector del FBI investigó la “trama rusa” que apunta al el jefe de la Casa Blanca: héroe de guerra, fiscal implacable, investigador nato.

Robert Mueller
Austero y metódico.

Durante algo más de dos años tuvo en jaque al hombre más poderoso del mundo. Tiene fama de hombre recto y su bajo perfil raya con la más abierta aversión a aparecer en los medios. La colosal investigación que lideró en busca de pruebas sobre la supuesta influencia rusa en las últimas elecciones presidenciales concluyó sin hallar pruebas. Aunque sí halló trazas de la actividad rusa tratando de incidir.

Robert Mueller (74) fue director del mítico Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) por más de una década. Se hizo cargo de la poderosa agencia policial estadounidense unos días antes de los atentados contra las Torres Gemelas, en setiembre de 2001, cuando el prestigio de los servicios de inteligencia había sido seriamente dañado por el furibundo golpe terrorista. En 2017 fue nombrado como fiscal especial para investigar, nada menos, la llamada “trama rusa” que se sospechaba pudo haber favorecido a Trump en la contienda electoral.

Su figura volvió al tapete el pasado domingo 24 de marzo cuando presentó su informe al fiscal general William Barr. Pero ni siquiera entonces Mueller compareció en público para hablar de su trabajo. Sólo un comentario suyo fue reproducido por los medios luego de que el presidente Trump sostuviera que el informe lo “exoneraba” en el caso. “Si bien este informe no concluye que el presidente cometió un crimen, tampoco lo exonera”, se limitó a comentar.

El honorable colegial

Robert Swan Mueller III nació el 7 de agosto de 1944 en Nueva York. Un año después, su país pondría el punto final a una de los mayores conflictos bélicos de la historia y se confirmaría como superpotencia mundial.

En 1966 se graduó en la Universidad de Princeton, en 1969 obtuvo un posgrado en Relaciones Internacionales en la Universidad de Nueva York. Eran años convulsos y el joven Mueller sintió el llamado de la patria, como tantos otros en aquella época y se alistó en el Cuerpo de Marines. En 1970 marchó a la guerra de Vietnam y le tocó comandar un pelotón, fue herido dos veces en combate y entre varias distinciones recibió la Estrella de Bronce al valor.

Regresó de la guerra y volvió a los estudios, terminó por graduarse en Derecho en la Universidad de Virginia. Con el título de abogado en el bolsillo, se fue a trabajar en San Francisco y poco después ingresó a la oficina del Fiscal Federal. Luego de trabajar en San Francisco, continuó haciéndolo en Boston.

Mueller se alejó por un tiempo de la actividad pública y se unió a un bufete de abogados, hasta que reingresó a la Fiscalía Federal y comenzó a tener un papel cada vez más activo en casos de gran envergadura. Entre los casos más sonados que le tocó trabajar estuvo el seguido contra el general panameño Manuel Noriega, uno de los mayores casos de narcotráfico con repercusiones políticas a todo nivel.

"Podría haberse ido de allí para pasar el resto de su vida haciendo dinero en una firma de abogados", dice Tim Weiner, autor Enemigos: una historia del FBI.

"En cambio, se convirtió en fiscal en el sistema de justicia criminal de Washington DC, un puesto que es para alguien que empieza", explica.
"Él se sentía con la obligación moral de luchar contra el crimen en Washington, que se encontraba en medio de una epidemia de asesinatos impulsados, en parte, por la guerra contra las drogas".

Mueller se había labrado una sólida reputación como fiscal federal cuando en agosto de 2001 el Senado de Estados Unidos aprobó su nombre como director del FBI. Juró el cargo el 4 de setiembre de 2001, apenas siete días antes del atentado que quebró la historia del naciente siglo XXI. Cuando Mueller asumió el mando la organización estaba llena de problemas. Parte de ellos emergieron con la falta de un adecuado trabajo de inteligencia que frenara el atentado del siglo.

"Lo que Robert Mueller hizo durante sus 12 años como director fue transformar al FBI en un servicio del siglo XXI y lo convirtió en un servicio de inteligencia según la ley. Él consiguió reorganizar efectivamente el FBI, que pasó de enfocarse en la aplicación de la ley, a hacer trabajo de inteligencia", escribió Weiner en el mencionado libro.

Con su intervención, Mueller también cosechó enemistades dentro de la agencia, aunque estas no consiguieron mellar su imagen de integridad. El periodista Tim Weiner lo describe desde sus impresiones personales de manera muy gráfica. “Vi a un hombre que por fuera es muy formal, siempre en camisa y traje oscuro, vestido como si estuviésemos en 1956, Frank Sinatra se escuchara por la radio y Eisenhower estuviera en la Casa Blanca”, comentó el escritor especializado en temas de seguridad nacional y columnista de The New York Times. “Pero debajo de esa fachada formal hay un hombre muy inteligente, muy afable y una mente muy centrada”, añade Weiner.

Trama rusa

Mueller se había alejado del FBI, cuando el Fiscal General adjunto Rod Rosenstein lo nombró como asesor especial del Departamento de Justicia. Esto ocurría en mayo de 2017, fue la apertura de la investigación sobre la llamada “trama rusa”.

El objetivo de la investigación era probar si el entonces candidato presidencial Donald Trump se había valido de algún tipo de conexión con agentes de Rusia para beneficiarse en la elección. Durante el tiempo que duró la investigación, rodeada de la más absoluta reserva en los dos años que se desarrolló, Trump no se ahorró comentarios contra Mueller. Lo acusó abiertamente de encabezar un complot para “sacarlo del poder”. Mueller nunca contestó estas alusiones y continuó trabajando con su equipo de 19 juristas, 40 agentes especiales, criminalistas expertos y otros agentes. Extendieron 2800 citaciones, interrogaron a 500 testigos y realizaron medio millar de registros.

El hombre atildado, hermético, con un pasado de héroe de guerra y líder de una de las organizaciones policiales más poderosas del mundo todavía tiene a mal traer a Trump. Su papel en la historia parece aún lejos de haber terminado.

Todos los hombres del presidente

El 30 de octubre de 2017, Robert Mueller presentó cargos contra Paul Manafort y Rick Gates, asesores de campaña de Trump. Poco después Mueller llegó a un acuerdo con el exasesor de seguridad nacional de Trump, el general Michael T. Flynn, luego de que este admitiera haber mentido al FBI cuando negó contactos con representantes rusos durante la campaña.

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