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Rick Beato, un veterano canoso que sigue rockeando en YouTube

El youtuber estadounidense es, a la vez, profesor, curador y entusiasta divulgador sobre todo de rock. Pero también extiende su campo de acción.

Rick Beato
Rick Beato

En 2011, el músico Rick Beato estaba en su casa con su hijo de 4 años, Dylan (bautizado así por Bob Dylan). Beato, que se había formado académicamente en teoría e interpretación musical había hecho de todo como músico: compuesto, formado parte de bandas, producido discos para otros, fundado un sello discográfico y trabajado como profesor de música. Le hizo un ejercicio musical a su hijo, que pasó la prueba con honores, lo grabó y lo subió a Internet. Para su sorpresa, el video empezó a acumular reproducciones a lo loco.

No tenía muchos conocimientos sobre tecnología digital y la plataforma de videos le resultaba extraña. Pero, como también dijo en una entrevista: “Me encanta enseñar, pero también me encanta aprender”. Se puso a estudiar sobre iluminación, grabación y edición. Un amigo, cuando Beato estaba arrancando y dudaba de si llegaría a aprender edición de video, le dijo: “Vos editás sonido en la computadora como productor. Es bastante parecido”.

Abrió su propio canal (llamado "Everything Music", o sea "Todo música") empezó a subir video tras video. Pero tuvo que remarla. “Es muy difícil hacerse un lugar en YouTube”, ha dicho. El primer año hizo 340 videos, pero no pasaba mucho. La cifra de suscriptores no crecía demasiado. Desde que se había recibido como bajista de música clásica primero y luego de hacer una maestría en guitarra de jazz, había trabajado varios años como profesor de música. Sus primeros videos fueron, en consecuencia, muy didácticos y cargados de teoría musical.

El rock, para él, era algo de sus años adolescentes. “Después de recibirme, ya no tocaba rock. Arreglaba para orquestas de jazz y las conducía. Un amigo me llamó para que tocáramos y grabáramos algo. Primero le dije que yo ya no tocaba rock. Pero igual le di el gusto y lo hicimos. Yo estaba en mi mundo, enseñando en una universidad. Tiempo después, este amigo me llamó y me contó que una compañía discográfica había escuchado lo que grabamos y que le parecía que habían hits en esas grabaciones. Así que firmamos un contrato de desarrollo y volví al rock”.

Beato abandonó la universidad y se integró a una banda. “Pero no pasó mucho con ese grupo”, recordó en una charla con otro youtuber. Lo que sí pasó fue que Beato empezó a producir para otros y tuvo mucho más éxito como productor que como artista. Sin embargo, se sentía desilusionado con el estado de la industria musical por entonces, mediados de la década de 1990. Tras varios años como productor ya estaba medio “quemado” y entonces arrancó para la plataforma de videos.

Los primeros, como ya se dijo, eran muy teóricos y hablaban de escalas, modos, acordes, cómo componer para cuerdas y cosas así. Un día en 2017, andaba enojadísimo con Apple y en vez de un video didáctico grabó una diatriba. Sacó todos los dispositivos de la marca como computadoras de mesa y portátiles, reproductores musicales, tabletas pero sobre todo teléfonos iPhone. Tenía cerca de una decena de teléfonos de esa marca. Los mostraba y luego los tiraba hacia el costado, despectivamente. Iracundo, criticaba las estrategias comerciales de Apple (como, por ejemplo, la manía de cambiar los puertos de conexión para sus dispositivos. Hay que volver a comprar cables, auriculares, adaptadores).

Hasta ese momento, Beato andaba entre 50.000 y algo más de 100.000 reproducciones de sus videos. Pero el video contra la empresa tecnológica llegó a 3,5 millones de reproducciones. Claramente, había conectado con una audiencia mucho mayor. Sin embargo, no siguió en esa veta de “veterano enojado”. Hasta hizo una secuela del video de la diatriba, donde leía comentarios de personas generalmente más jóvenes que él (tiene actualmente 58 años) que lo trataban de atrasado y se reía. “Mi comentario favorito fue uno que dijo que me afeitara las patillas, que Elvis había muerto hace mucho tiempo”.

No se quedó en la queja. Hizo otro video con un colaborador y con él armaron, de cero, una computadora específicamente pensada para componer y grabar música. En total, gastó algo más de US$ 1.000 en el proceso e incluyó en el video lo que le hubiese costado hacer lo mismo si le hubiera comprado todos los componentes a Apple: US$ 5.000.

Luego del primer roce con algo parecido a la masividad gracias al ataque contra la tecnológica, siguió haciendo sus videos de teoría musical y volvió a estacionarse entre las 50.000 y 100.000 reproducciones. En enero de 2018, empezó a hacer una serie titulada "Qué es lo que hace buena a esta canción" (en inglés "What Makes This Song Great").

Ahí, Beato deconstruía los elementos de una grabación (bajo, batería, voz, guitarra, etc.) y los analizaba, aportando contexto y explicando qué acordes tocaban, en qué clave y cosas por el estilo. Podía analizar la parte vocal e indicar en qué cantantes o estilos el intérprete podía haberse inspirado o a qué escuela o subestilo pertenecía. O podía hablar de qué manera habían grabado tal o cual parte de la canción.

La primera que analizó fue All The Small Things, de la banda de punk rock Blink 182 y la diferencia en reproducciones fue impactante: superó el millón de visionados. Se dio cuenta de que a mucha gente, como a él, le gusta ver cómo se va armando algo, el proceso que lleva de una idea hasta la concreción de la misma. “Y son canciones que mucha gente conoce”. Hace un par de semanas llegó al episodio número 101 en esa serie y ha deconstruido todo tipo de canciones, pero el rock predomina.

Aunque en algún momento haya expresado cierto desencanto con el rock y la industria discográfica, se nota que su corazón late al ritmo de ese género musical. Pero como también es un músico formado académicamente con importantes conocimientos de otros géneros, se trata de un rockero con una mentalidad abierta y amplia que puede apreciar hasta un tema de reguetón (muchos de sus seguidores son bastante menos abiertos que él, como queda claro cuando uno lee los comentarios de los videos).

Tiene opiniones formadas pero no prejuicios. Y se entusiasma tanto con el punk rock básico y concreto de Blink 182, como con las filigranas de jazz rock de la canción Kid Charlamagne de Steely Dan, adornadas con acordes raros y un solo de guitarra que para él está entre los mejores de la historia del rock (en el video de abajo se pueden activar subtítulos en castellano). 

Actualmente, tiene más de dos millones de suscriptores a su canal, algo más de 300.000 seguidores en Instagram, vende merchandising, ha editado varios libros y formado el Rick Beato Club para sus seguidores.

Además, da pelea contra YouTube y parte de la industria musical (volvió a grabar varias diatribas) por temas de derechos de autor y licencias musicales. 

“Antes de empezar con mi canal, me preguntaba ‘¿Quién va a querer ver a un veterano canoso en YouTube hablando de música?’” Resulta que más de dos millones, al menos por ahora.

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