NOMBRES DE DOMINGO

Las relaciones de pareja, según el comediante de stand up Bill Burr

Es ácido, políticamente incorrecto y se la pasa trabajando. El comediante estadounidense Bill Burr presentará un nuevo espectáculo de humor, el sexto en su trayectoria: "Paper Tiger".

Bill Burr
Foto: billburr.com

Bill Burr no es uno de los nombres más rutilantes en el stand up, al menos para los seguidores del género en Uruguay. Probablemente, desde acá estemos más familiarizados con Jerry Seinfeld, Chris Rock, Dave Chapelle o Kevin Hart, todos ellos con mayores cachets, más papeles en películas de Hollywood y otros atributos de la fama y la notoriedad.

Burr, oriundo de las afueras de Boston, es sin embargo uno de esos comediantes que puede —en algunos de sus momentos más inspirados estar a la altura de los ya mencionados. Actualmente, hay dos presentaciones suyas en Netflix: I'm Sorry You Feel That Way (“Lamento que te sientas así”, de 2014) y Walk Your Way Out (algo así como “Andate solo”, de 2017). De los dos, el de 2014 es el mejor. Aún así, ninguno de esos llegan al muy alto nivel que Burr demostró en dos shows anteriores: "Let It Go" (2010) y, sobre todo, "You People Are All The Same" (2012), hasta ahora su mejor stand up.

Bill Burr
Bill Burr

El nivel de Burr en aquella época era tan alto (y él era tan reconocido en Estados Unidos), que "You People Are All The Same" fue el primer espectáculo de stand up en estrenarse exclusivamente en Netflix. Hace poco, él mismo anunció su regreso a la plataforma con otro “especial”, como le dicen en la jerga: "Paper Tiger", que se estrenará el 10 de setiembre (Netflix no estrena necesariamente un mismo espectáculo en todo el mundo, ni mantiene el mismo catálogo).

De la ciudad chica a la metrópolis

De un hogar de clase media, descubrió que le gustaba hacer reír en la adolescencia. Con un amigo, iban a ver a cuanto espectáculo de humor pudieran. Una vez le dijo a su amigo: “¿Por qué no estamos nosotros en ese escenario? Somos más divertidos que los que vamos a ver”. Esa charla le dio el impulso para animarse a pararse ante un público a contar chistes e inventar anécdotas graciosas.

Pero en Canton donde vivía, no había muchas oportunidades de vivir del humor y se mudó a Nueva York. En la gran ciudad hizo los deberes: recorrió todos los boliches posibles, aprendió de los que en aquel momento eran ídolos, se fue de gira con quien pudiera y fue desarrollando su identidad como humorista. Todo mientras esperaba que surgiera la oportunidad de mostrarle al gran público, el de la televisión abierta, su marca. La chance le llegó, finalmente, de la mano de uno de los máximos cómicos y conductores de talk-shows que haya tenido la televisión estadounidense: David Letterman.

En 2005, Letterman le dio un pequeño espacio (unos minutos nomás) en su programa. Si Burr convencía a conductor y público, seguiría. Burr aprobó el exigente examen de Letterman y volvió al programa durante varios años, hasta 2011. “Ahora te lo puedo decir: nada me daba más miedo, como comediante, que el programa de David Letterman. Lo único que quería lograr era que él se riera. Podía oír perfectamente si mis chistes lo hacían reír o no, porque estaba así de cerca a su escritorio. Para mí, todo se centraba en conseguir esa primera risa de Letterman. Si la conseguía, me sentía del otro lado y disfrutaba”, dijo en una entrevista el año pasado.

A partir de ahí, Burr empezó a desarrollar un estilo que se podría definir como una suerte de nihilismo políticamente incorrecto, en el cual las relaciones de pareja heterosexuales están en el centro de sus monólogos. Si bien Burr también explora tópicos como las relaciones raciales, el comercialismo y la obsesión por la comida, sus mejores momentos están dedicados a soliloquios sobre las relaciones de pareja y cómo el feminismo, entre otras cosas, ha incidido sobre estas. Aunque en este ejemplo no hable de relaciones de pareja, es un claro ejemplo de su estilo: 

Ellos y ellas

En "Let It Go", por ejemplo, narra cómo empezó a estar una relación más estable (buena parte del material de Burr está inspirado en el día a día con su esposa e hija) y cómo, luego de muchas discusiones hogareñas sobre qué mirar en la televisión —él quería ver los programas de deportes y ella, los reality shows y el programa de Oprah Winfrey—, encontró una manera de divertirse, aunque tuviera que ver programas que él no quería: “Ella mira el programa de Oprah y yo la miro a ella mirando el programa de Oprah. Espero que Oprah diga algo estúpido y ahí descargo mi ira sobre mi novia. Porque soy un mal tipo. Hace poco, ella estaba mirando el programa y Oprah presenta a alguien de una manera ridícula: ‘Escribió un libro, fundó una empresa y tiene el trabajo más duro del mundo: ser una madre’. Inmediatamente la miré a mi novia: ‘Ah. Y yo que pensaba que trabajar en una mina de carbón, inhalando ese aire que te deja los pulmones negros y te mata prematuramente era un trabajo difícil. ¡Ahora me doy cuenta que ponerle una película en el DVD a tu hijo es mucho más sacrificado!”

Los machos y las hembras

No son pocos los que a raíz de observaciones como esas lo han tildado de misógino. Algunos de sus chistes sobre homosexuales, a su vez, lo hicieron acreedor del mote de homófobo. Lo único que le faltaría para definir el combo anti PC sería “racista”, pero como su esposa es afrodescendiente es un poco más complicado atribuirle esa cualidad.

Algunas de las críticas respecto a su machismo tienen fundamento. En el mundo ficticio creado por Burr, los hombres proveen, son valientes y protectores (y bastante tontos). Y las mujeres… bueno, ellas son molestas. Uno de los chistes recurrentes de Burr versa sobre cómo estar en pareja es un factor de irritación casi constante. Ya en sus apariciones en el programa de Letterman, hablaba sobre esto: “Me encantan las mujeres, las amo. Pero no soy compatible con ellas. Tienen demasiada energía para mí. ¿Nunca notaron cómo no se puede tener un día completamente libre cuando se está en pareja? Ellas miran el calendario, ven que hay un día en el cual no hay nada para hacer y dicen: ‘¡Ay, encontremos algo para llenar este espacio vacío! Te tiran una idea horrible atrás de otra, como preparar sándwiches e ir a comerlos al parque. Pero la peor de todas es: ‘¿Vamos a un brunch?’. Claro. Porque ¿quién quiere quedarse en la cama descansando un domingo cuando puede levantarse temprano e ir a comer huevos por 20 dólares?”.

Burr, además, a veces transita por la delgadísima línea que separa el humor de la ofensa. En "You People Are All The Same", incursiona en el nada gracioso tema de la violencia doméstica, y hay que ver el espectáculo para constatar cómo Burr lleva la tensión al extremo y provoca una de los silencios más incómodos que se hayan registrado en un show de stand up. Pero también de ahí sale con algo parecido a la decencia. Porque Burr es, ante todo, muy gracioso. Un cómico que fue perfeccionando su estilo escénico —enérgico, fluido, intenso, casi a los gritos— durante años y años.

Un hombre de televisión

Aunque ha hecho algún que otro bolo en películas de cine, el fuerte de Burr es la pantalla chica. Su participación más importante es, claro, su voz protagónica en la serie "F is For Family" (Netflix), en la que interpreta al patriarca Frank Murphy, un personaje “vagamente basado” en el padre del propio Burr. Además, Burr tuvo un breve pero recordado pasaje por la aclamada serie "Breaking Bad", de la que habrá una película, que se estrenará en Netflix el próximo 11 de octubre. Ahí, interpretaba a uno de los matones del abogado Saul Goodman. “Me inspiré en un tipo que había trabajado como guardaespaldas de Rolling Stones. Un tipo que consiguió ese trabajo no porque le hubiese dado una paliza a alguien, sino porque nunca había tenido que hacerlo. Tenía un aura que intimidaba”, dijo sobre su personaje. Esta semana se anunció, además, que Burr tendrá un pequeño papel en "The Mandalorian", la primera serie de televisión no animada del universo Star Wars.

Parte del encanto de Burr es que parece honesto, y que no escatima en críticas hacia sí mismo. En una de sus apariciones televisivas, en el programa de Conan O’Brien, cuenta: “Si tan solo pudiera arreglar mi temperamento, si no me enojara tanto, mi esposa no tendría nada para criticarme. Trabajo mucho. Gano mucho dinero. Soy un buen padre. Pero… no sé. Tengo este problema con mi temperamento, mi energía. Y siempre fui así. Cuando ella me conoció, ya era así. A veces discutimos y le digo: ‘Mi amor, ¿cuántas historias de mi infancia tengo que contarte para que sigas el rastro de migas hacia el psicótico con el que te casaste? ¡Encima tiene el descaro de sorprenderse!’”.

Cuando dice que trabaja mucho, no bromea. En su cuenta de Twitter pide que la gente vea "Paper Tiger" para que él pueda seguir viviendo sin tener un trabajo “real”. Lo cierto es que Burr trabaja como pocos. Además de sus espectáculos, publica todos los lunes un podcast (algo que viene haciendo desde 2007 y en los cuales se burla constantemente de las empresas que lo auspician), tiene un canal de YouTube (en el cual hay de todo un poco), fundó la productora All Things Comedy junto a otros comediantes y también es el coautor de la serie animada "F is For Family", que también puede verse en Netflix. Además, hace bolos para películas y series de televisión. Si sigue así, puede empezar a promocionarse como “El comediante que más duro trabaja en el mundo del espectáculo”. Será cuestión de ver si "Paper Tiger" está a la altura de su reputación.

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