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El regreso a la tierra

Jóvenes arquitectos uruguayos obtuvieron un premio internacional por su diseño para una residencia de artistas en Ghana, que utiliza materiales alternativos y sustentables.

Así lucirá la residencia de artistas propuesta por los arquitectos uruguayos.
Así lucirá la residencia de artistas propuesta por los arquitectos uruguayos.
Los arquitectos Claudia Varin, Santiago Merello y Antonella Sinacore (Foto: Darwin Borrelli)
Los arquitectos Claudia Varin, Santiago Merello y Antonella Sinacore (Foto: Darwin Borrelli)
Una de las obras que ya se realizan en Abetenim (Ghana).
Una de las obras que ya se realizan en Abetenim (Ghana).

LUIS PRATS

Tres jóvenes arquitectos, recién recibidos, buscaron una expresión bien uruguaya para bautizar a su flamante estudio. Y le pusieron Bó Arquitectura. También se enfocaron en la bioconstrucción. Y ahora les toca demostrar la creatividad criolla con un proyecto sustentable para edificar una residencia de artistas en el corazón de África.

Antonella Sinacore, Claudia Varin y Santiago Merello recibieron hace poco una distinción que es al mismo tiempo orgullo, desafío y nueva responsabilidad. La NKA Foundation les otorgó una mención honorífica en el tercer Earth Architecture Competition-Mud House Design, realizado en 2015. Fueron los únicos profesionales latinoamericanos galardonados. Incluso no hubo premiados de este continente en la edición posterior del certamen.

Los tres se habían interesado desde su graduación en los sistemas alternativos de construcción, que utilizan materiales de bajo impacto ambiental o ecológico, extraíbles mediante procesos sencillos y de bajo costo. Y el proyecto premiado justamente responde a ese perfil: una residencia para artistas (Art House) en la localidad de Abetenim (Ghana), con la utilización de materiales naturales como la tierra, dotado de eficiencia energética y con tratamiento de aguas para su reutilización.

Tierra.

Un detalle clave de su proyecto: los muros son de fajina, es decir, utilizan tierra, arena y paja para rellenar una estructura de madera con entramado de cañas. Es un sistema de construcción que fue muy utilizado en el pasado y está regresando desde hace algunos años, indican los profesionales. No debe confundirse con el adobe, que exige una mezcla específica que lleva su tiempo (y su ciencia) para la preparación.

"Las paredes de fajina son de fácil construcción y mantenimiento, por eso pueden ser encaradas por personal sin un conocimiento técnico profundo —explica Merello—. Es ideal entonces para la autoconstrucción. Necesita un trabajo de mantenimiento más frecuente, cada dos años por lo general, pero si se lo hace, la construcción es muy durable. Hay casas levantadas con esta técnica que tienen 80 años".

Las construcciones de este tipo deben protegerse de la acción directa del agua, por lo cual se instalan techos con aleros que protegen los muros, que deben levantarse sobre cimientos de piedra o cemento, indica Varin. El render de su Art House (imagen superior) demuestra la solución planteada.

Por fuera, las paredes llevarán cerámica armada, en un estilo similar al utilizado por el notable ingeniero Eladio Dieste. "Por eso también queremos mostrar esta técnica al resto del mundo", subraya Sinacore.

El concurso aconsejaba dotar a los edificios con techos de chapas, pero esa sugerencia estaba a contramano del objetivo de construcciones sustentables, por lo cual los arquitectos de Bó eligieron techos de ladrillo, que también son mejores desde el punto de vista térmico, algo aconsejable en Ghana, donde por lo común hace calor.

En Uruguay no existen antecedentes de edificaciones que combinen tierra y cerámica armada. "La arquitectura en tierra estaba erradicada. Se la tildó de insalubre, pero no es así. Una pared de tierra puede proteger más que una de bloques. Y ahora está volviendo, aunque todavía hay que convencer a muchos sobre las bondades de este material", asegura Merello.

La construcción en tierra también logra un buen desempeño hidrotérmico (ante humedad y temperatura). El barro tiene la capacidad de absorber la humedad que se genera en el interior de una casa, por ejemplo al cocinar, algo que el bloque de hormigón no permite. De esta manera, los ambientes no son ni demasiado húmedos ni demasiado secos. Y además bajan los costos de calefacción.

El pueblo africano donde se levantará, por otra parte, presenta la ventaja de que los materiales se consiguen con facilidad en el entorno, sin exigir un proceso industrial ni traslados. "Son ventajas que también pueden aplicarse a muchos lugares del Uruguay", apunta Varin.

Aguas.

Otro aspecto del proyecto es el manejo de aguas residuales, que se realiza a través de wetlands (humedales) y permite aprovechar los nutrientes de las aguas residuales con vegetales que purifican el agua y permiten recuperarla para algunos usos.

Los integrantes de Bó ya usaron este sistema para un proyecto que encararon en Villa Serrana, con la empresa constructora Zunandi y la promoción a cargo de Matthew Benvicengo.

A través de este método, las aguas negras se dirigen hacia una fosa séptica impermeable, donde los sólidos se decantan y el agua cumple un proceso de descomposición anaeróbica. De allí, pasa a un humedal con plantas semiacuáticas, en otro recipiente impermeable bajo tierra, con arena y grava. Las plantas descomponen los contaminantes que quedan y el agua resultante tiene apenas 5% de carga, por lo que se puede vertir al terreno o incluso sirve para regar frutales.

Lo que falta.

Para llevar adelante la construcción premiada, los jóvenes arquitectos viajarán a Ghana entre febrero y mayo del año próximo. La obra será realizada por voluntarios, que deben aportar una matrícula y costear sus gastos de traslado hasta Ghana (hospedaje y comida son facilitados por la organización). Esto implica para los arquitectos un nuevo desafío: "Buscamos arquitectos recién recibidos, estudiantes, diseñadores, entusiastas, gente que quiera involucrarse en un proyecto sin fines de lucro pero que ofrece la experiencia de poder realizar un trabajo en otro continente", indica Sinacore.

Eso, en cifras, implica unos 10 mil dólares (costo de la obra) y unos 20 voluntarios. Tienen el apoyo del Ministerio de Educación y Cultura, la Sociedad de Arquitectos del Uruguay, la Facultad de Arquitectura, la Cámara de Comercio Uruguayo-Africana, pero todavía quedan otros pasos y por eso procuran empresas que los patrocinen.

La Art Home propuesta podrá albergar entre ocho y diez artistas en dos dormitorios, con servicios higiénicos y cocina, más un espacio común para desarrollar sus actividades, donde podrían realizarse subdivisiones, sobre un total de 200 metros cuadrados.

La magnitud que alcanzará la obra dependerá de los fondos recaudados. Como se trata de un proyecto sin fines de lucro, una mayor recaudación no significará más ingresos para los arquitectos. Mientras se ejecute la obra, los integrantes de Bó brindarán talleres teóricos.

Tendencia: edificación ecológica.

La bioconstrucción, un área que los arquitectos de Bó han investigado desde sus tiempos de estudiantes, engloba los sistemas de edificación de viviendas u otras construcciones realizadas con materiales de bajo impacto ambiental o ecológico, reciclados o altamente reciclables, así como extraíbles mediante procesos sencillos y de bajo costo (por ejemplo, materiales de origen vegetal y biocompatibles).

"Debemos ser conscientes (y es nuestra responsabilidad para con las futuras generaciones) de que todo lo que un ser vivo realiza repercute en los demás, de tal manera que una acción nunca permanece aislada sino que provoca reacciones, tangibles o no, a mayor o menor plazo, en todo lo que la rodea", señala una declaración de principios de los bioconstructores, que incluso disponen de su propia enciclopedia web, la Bioconstrupedia.

Los responsables de la idea.

Claudia Varin, Santiago Merello y Antonella Sinacore fundaron el estudio Bó a fines de 2014, cuando culminaban sus estudios en la facultad, bajo el lema "Arquitectura consciente". Sus proyectos buscan desarrollar sistemas constructivos alternativos como la arquitectura en tierra, entre otros, buscando la sostenibilidad ambiental. Esa es la esencia de su plan para la residencia de artistas en Ghana. "El proyecto recoge los principios básicos que queremos promover y que forman parte de la agenda política global", señalaron.

Aquí se concretará su proyecto.

Es difícil ubicar a Abetenim en los mapas: se trata de un pueblito en medio de una zona rural a unos 40 kilómetros de Kumasi, la segunda ciudad de Ghana y a unos 250 kilómetros de la costa del golfo de Guinea. A poca distancia se ubica el lago Bosumtwi, el mayor del país. Abetenim se encuentra en el distrito de Ashanti, famoso por su vivacidad cultural. La residencia para artistas diseñada por los uruguayos se ubicará en la proximidad de otros proyectos realizados con el apoyo de fundaciones internacionales, como escuelas, locales para servicios y salones comunitarios.

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