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El príncipe y la corista (reales)

Carlos Felipe de Suecia, el soltero más codiciado de la realeza europea, terminó casándose con una antigua stripper.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El príncipe Carlos Felipe de Suecia y su flamante esposa

Mucho antes de la boda de Carlos Felipe de Suecia y la antigua stripper Sofía Hellqvist, una historia parecida ya había sido contada por el cine: Marilyn Monroe era una bailarina que enamoraba a Laurence Olivier, príncipe de un país de ficción llamado Carpacia, de visita en Londres, en la película El príncipe y la corista, estrenada hace casi 60 años.

En la trama, al aspirante a la corona carpaciana (¿sería este el gentilicio?) le cuesta mucho conquistar a la danzarina, aunque al final lo logra. En la vida real, Olivier se sintió intimidado por la belleza de Marilyn y ella por el talento del actor británico. Y terminaron llevándose mal, porque él se cansó de la impuntualidad de la rubia durante el rodaje.

La historia se corrige y moderniza (y agrega detalles escabrosos) con la pareja Carlos Felipe-Sofía, casados hace una semana en Estocolmo. No se sabe si ella lo aceptó de inmediato, pero sí que la familia real y el establishment miraron inicialmente con recelo a la joven porque antes de conocerlo fue modelo sin ropas, actriz erótica y participante de un reality show.

En una de sus fotos osadas, Hellqvist posó desnuda y con una serpiente rodeando su cuello, la imagen típica de la tentación. Y otro lugar común podría afirmar que el príncipe mordió la manzana.

Codiciado.

Hasta ese momento, Carlos Felipe era uno de los solteros más codiciados de la realeza europea: pinta natural, elegancia formal e informal, aficionado a los deportes y con variados intereses culturales, aunque es poco probable que algún día se convierta en rey de Suecia.

Cuando nació, en 1979, era el heredero de la corona por tratarse del primer hijo varón del rey Carlos Gustavo. Pero Suecia reformó poco tiempo después la norma sucesoria y se admitió que las mujeres podían ocupar el trono. Como la ley fue retroactiva y el principito tenía una hermana mayor, Victoria, ella pasó a ocupar el número uno para cuando no esté su padre. Y el número dos en la lista de espera es ahora de la hija de Victoria.

Carlos Gustavo, en realidad, quería que el varón fuese su heredero y llegó a decirlo públicamente durante la discusión de la ley, obligando a los parlamentarios a recordarle al rey que no se metiera en política, pues en Suecia la monarquía tiene un papel meramente simbólico.

Como la corona sueca tampoco cuenta con un gran boato, Carlos Felipe fue a una escuela pública. Claro que después concurrió a una privada en Connecticut (Estados Unidos), para regresar a Suecia y seguir un programa de ciencias en la secundaria de Lundsberg, donde se graduó en 1999. La lista de los estudios cursados no termina allí, pese a que el príncipe, como su padre y su hermana, es disléxico.

En una reciente entrevista televisiva, el príncipe relató que había sufrido acoso escolar por sus dificultades para leer en voz alta. "Nada me produce más tristeza que nos consideren estúpidos a aquellos quienes sufrimos dislexia, porque no lo somos. Sé cómo te sientes cuando alguien cree que no sirves para nada. Los insultos y las burlas te hacen todavía más inseguro, y esto agrava el trastorno y se convierte en una espiral", recordó.

Más allá de su problema, luego de terminar su servicio militar en el Batallón Anfibio de Infantería, el príncipe siguió con cursos militares en el Colegio Universitario de la Defensa que en 2008 le permitieron ascender a capitán. Además, estudió diseño gráfico en un instituto de Estocolmo y después economía de empresas y ciencias agrónomas.

¿Un príncipe ratón de biblioteca? No lo parece. Una de sus principales aficionados es el automovilismo deportivo: tiene licencia para competir y de hecho ya lo hizo, en una prueba reservada a modelos Porsche Carrera. Su afición por los autos es muy conocida, al punto que el capellán de la corte, Lars-Goran Lonnermark, dio consejos a la pareja durante la boda apelando a términos "tuercas".

"Tu hogar debería ser un tipo distinto de parada en boxes, donde no estás siempre contando los minutos y segundos, sino donde puedes relajarte y estar juntos. Echa fuera todo el estrés e inspírate en la seguridad y el amor de estar el uno para el otro. Ya ganaron el gran premio al darse el sí, quiero", afirmó el religioso durante la celebración.

Los críticos aseguran que, en realidad, los miembros de la familia real se dedican a actividades lúdicas como correr coches o estar casi siempre de vacaciones porque no tienen otra cosa para hacer, dado el limitado papel constitucional de la corona.

La boda.

Un día, Carlos Felipe conoció a la ejecutiva publicitaria Emma Pernald y formaron, según la prensa sueca, la pareja perfecta. El romance duró diez años, hasta que otro día él volvió a irse de vacaciones pero sin ella. Fue el primer indicio de la ruptura.

La confirmación llegó cuando lo vieron con Sofía Hellqvist. El enamoramiento principesco al parecer fue fuerte: "Antes de encontrar a Sofía no había conocido la magia del amor", declaró. Su ex respondió de inmediato: "Yo sí sentí el amor durante los diez años que estuvimos juntos". La queja despertó la comidilla de los medios suecos, y más cuando revisaron los antecedentes de la nueva novia.

Al comienzo, la relación de la familia real con Hellqvist fue fría y distante, pero cinco años de noviazgo contribuyeron a suavizar los modos. Poco a poco ella fue admitida en las actividades protocolares. El año pasado se anunció el compromiso y el sábado de la semana pasada, por fin, se celebró la boda. El desfile de los novios en carroza por las calles de Estocolmo fue como en los cuentos, aunque la primera parte haya sido polémica.

La nueva princesa hot de Suecia.

Como consorte de un príncipe, Sofía Hellqvist solo se parece a la Cenicienta en su origen plebeyo. Su vida resultó mucho más agitada. A los 20 años ya había aparecido en la revista masculina Slitz "vestida" solamente con una boa alrededor del cuello. Después se hizo conocer más ampliamente con su participación en un reality show televisivo llamado Hotel Paradise, donde un grupo de jóvenes solteros debían convivir en un hotel de lujo perdido en una selva tropical. Llegó a las finales pero no fue la ganadora. Cuando salió del programa se fue a Estados Unidos. En Nueva York hizo un curso de profesora de yoga, pero al poco tiempo se anotó como actriz erótica en Las Vegas, bajo las órdenes de una empresaria, Jenna Jameson, conocida como "La Reina del Porno".

Sin embargo, algo cambió en su vida en 2009, porque viajó como voluntaria al África, donde colaboró en la construcción de un centro para mujeres. Y cuando volvió a Suecia conoció a Carlos Felipe. Al mirar atrás y recordar sus comienzos, afirmó: "Fue algo que hoy ciertamente no lo elegiría. No estoy satisfecha con ello, es algo que lamentar en mi vida".

Lo mismo opina el sitio oficial de la Corona, donde su biografía olvida toda la etapa artística y se enfoca en su ayuda humanitaria y sus estudios.

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