María Noel Marrone

"Prefiero que sea la gente la que me defina"

La comunicadora, periodista y productora se acerca a sus dos décadas de trayectoria en la radio y la televisión, una historia marcada por la hiperactividad y el entusiasmo.

María Noel Marrone
Foto: Francisco Flores

El encuentro es en una de esas cafeterías coquetas que adornan los barrios más pudientes de la ciudad. María Noel Marrone llega al encuentro con Domingo a tono con el ambiente. No está extravagantemente "producida", pero sí luce el esplendor y el cuidado que se le exige a las figuras de la televisión, máxime si se trata de figuras femeninas. Agraciada con un rostro que nunca delataría su edad, Marrone ha construido una trayectoria en la pantalla y en la radio que va bastante más allá de sus rasgos faciales.

"Mi primer trabajo en televisión fue en un canal que ya no existe más, Señal 1, en 1999", recuerda, "y ahora no recuerdo exactamente, pero un par de años después empecé en la radio". Los caminos de Marrone antes de convertirse en una de las voces y las caras con mayor presencia en los medios fueron en un zigzagueo casi constante. Varios colegios privados, y también escuelas y liceos públicos la cobijaron durante su infancia y adolescencia, hasta que encontró en la Universidad Católica un lugar desde el cual desarrollar lo que sería su vocación, aunque ella no lo tenía tan claro en ese momento.

No era que no supiera lo que quería estudiar. Es que quería estudiar demasiadas cosas. En un momento de la charla dice que le hubiese gustado encontrar un lugar en el cual pudiese aprender desde danza hasta matemáticas, pasando por comunicación, literatura y publicidad.

Ese carácter enérgico y entusiasta probablemente sustente una personalidad que parece disfrutar de cuanto más haya para hacer. Durante un período, llegó a tener cinco trabajos distintos, pero hoy que es madre de una niña de seis años "solo" está en el programa radial Justicia Infinita y en el matutino periodístico y magazine televisivo Desayunos informales.

Sus compañeros de trabajo a menudo tienen que pedirle que pare de meter cuchara en todo, de participar, opinar y aportar en cuanta idea surja. "No abras más ventanas, me pidieron una vez en la productora Zur, cuando comenté que me gustaría empezar a explorar lo que era trabajar en una productora audiovisual", comenta en otra parte de un encuentro que iba a ser un ida y vuelta pero en realidad parece más un soliloquio que una conversación.

Y eso que —como aclara en otro momento— estaba nerviosa. "Es que no estoy acostumbrada a estar de este lado. Me encanta entrevistar, pensar en las preguntas, elegir al entrevistado, pero ¿ser yo la entrevistada? No es el lugar más cómodo para mí". Tampoco le sale naturalmente exponerse en redes sociales. Su presencia ahí no tiene mucho en común con la de otras figuras televisivas. No tiene Facebook, por ejemplo. Su cuenta de Twitter se la abrió una amiga. Y abrió una cuenta de Instagram por motivos laborales, no para compartir imágenes de su vida familiar o su círculo de amistades.

Pero si en redes sociales su visibilidad es comparativamente poca, en radio y televisión tiene un lugar bastante más abarcador y de más alto perfil. Ha cubierto de todo como periodista, y en la radio está identificada como parte de la irreverencia y la imagen descontracturada que el programa Justicia Infinita irradió durante años. Las varias facetas de Marrone en los medios complican su clasificación. ¿Comunicadora graciosa? ¿Periodista seria? ¿Conductora todo terreno? "Prefiero que la gente me defina, aún cuando alguien se haga una idea equivocada de mí porque me vio tres minutos y ya sacó una conclusión".

Afirma que no le preocupa lo que se piense de ella, porque le cuesta pensar que pueda proyectar algo. "Siempre me sentí más como la persona que lee la revista, no la que sale en ella. Yo soy una mujer común y corriente", afirma.

Con casi 20 años en los medios, Marrone empezó a construir su trayectoria en una época en la cual conceptos como "feminismo", "patriarcado" o "brecha salarial por género" eran casi esotéricos. Vio de primera mano cómo eso fue cambiando. No se define a sí misma como feminista, aunque acudió a las dos últimas machas del 8 de marzo, la primera con su hija y sobrina, y la segunda con su hija y su pareja Facundo, a quien conoció en La Tele y con quien lleva nueve años de relación. "Me gustó ver a tanta gente, me gustó ver hombres acompañando. Pero lo que más me gustó fue ver a tantas niñas y adolescentes, porque es un indicio que es un cambio que se va a sostener en el futuro. Respecto al lugar de las mujeres en los medios, ha cambiado mucho y para bien. En mis años en los medios conocí varias historias de mujeres que siempre estuvieron a la sombra de hombres, que me decían Hace años que estoy rodeada de estos inútiles. De todas maneras, hay algunas cosas que ya no se toleran y hay hombres que se dan cuenta que ya no pueden decir cualquier cosa".

—¿Cómo fue transitar ese camino hasta el presente?

—Me crié con una libertad y con una sensación de seguridad que no todas tienen. Además, también tuve mucho contactos con ambientes masculinos. El chiste pelotudo siempre estuvo. El que te miraran, también. Contra eso era muy difícil ir. Pero nunca me tuve que bancar una situación violenta, ni en ámbitos laborales ni estando en pareja

—¿Y qué balance hacés de tus años en la radio junto a Gonzalo Cammarota y Salvador Banchero, entre otros, desde ese punto de vista?

—Ellos tenían, sobre todo Gonzalo, una actitud que podía ser considerada machista. Pero ha hecho mucho por cambiar. Ahora reconoce que hubo cosas que dijo y que no estuvieron bien. Salvador es un poco más "europeo" en su pensamiento, y además ha tenido contacto con muchas mujeres en su familia que se lo han demostrado. Pero los dos han cambiado mucho en ese sentido.

Ahora que es madre, ha ido bajando notoriamente su ritmo laboral. Dejó de abrir tantas ventanas profesionaes para poder estar más tiempo con su hija. "Los fines de semana son sagrados. Y no la puedo ir a dejar a la escuela, porque me levanto a las cinco de la mañana. Pero sí me aseguré de ir a buscarla todos los días".

De vuelta en el espacio radial que le dio un sello de distinción y en un programa de televisión del cual ella misma sería espectadora (ver "Sus cosas"), Marrone parecería encaminada hacia un perfil más serio, de periodista de política. "Antes no me interesaba tanto, aunque siempre estuve informada sobre política. Pero ahora me está gustando más".

—¿Cómo te definirías políticamente?

—¿Tengo que responder eso?

—Si no querés, no.

—Tengo una postura definida. Pero prefiero no decirla.

—¿Por qué?

—¿Viste los periodistas deportivos que no decían de cuadro eran? Un poco por eso. No quiero que un invitado, cualquiera, venga a una entrevista en Desayunos informales suponiendo que yo u otro integrante del equipo lo va a "hundir" o le va a levantar centros por identificarse con ciertas posturas políticas. Para mí, la señal de que estamos haciendo las cosas bien en el programa es cuando un día nos critican por ser demasiado oficialistas y al otro por ser demasiado oposición.

A lo largo de su trayecto por los medios, Marrone se ha vinculado con mucha gente, y es difícil encontrar a alguien que tenga una opinión negativa sobre su manera de trabajar o ser. ¿Nunca tuvo enemigos? "No. O si los tengo, no lo sé. Lo que sí sé es que tengo empatía, y que me puedo poner en el lugar de un compañero o compañera que esté pasando por un mal momento y que por esa razón puede tener una actitud complicada en su lugar de trabajo. También ayuda a que no me guardo nada. Ni lo bueno ni lo malo. Si alguien me habla mal, se lo digo inmediatamente".

Simpática, franca e hiperactiva. Tal vez esos sean los rasgos que, combinados, expliquen su vigencia y popularidad.

los premios graffiti

Apuntalar a músicos

"Con Miguel (Olivencia) veíamos que no había muchos lugares en los cuales los músicos, sobre todo los de rock, pudieran difundir su música, sus videos, su creatividad", rememora Marrone sobre cómo nacieron los Premios Graffiti a la Música Uruguaya. "En aquella época, a principios de la década pasada, luego de la crisis de 2002, lo que estaba de moda era el pop latino (Marrone se refiere a fenómenos como Chocolate, Los Fatales y Monterrojo) y los premios surgieron como una manera de visibilizar al rock, de generar algo que fuera un pretexto para que tuvieran más exposición, que se le hicieran notas a las bandas, que tocaran, que tuvieran una noche para ellos". A 15 años de iniciados, los Premios Graffiti han crecido tanto que ya abarcan mucho más que rock. Eso, claro, ha traído críticas. "Como todo lo que crece y se hace popular. Los primeros años, sobre todo, tuvimos críticas. Está bien. Todas las discusiones sirven para mejorar. Lo que hay que saber es que es algo voluntario. Si un artista, un sello o un manager no quiere postularse para los premios, no está obligado a hacerlo", dice Marrone sobre la iniciativa que tuvo junto a Olivencia, de la cual ya se ha retirado.

ping pong 1

Un referente

Para María Noel Marrone, Gustavo Rey, de larga trayectoria en la radio uruguaya, fue uno de quienes más incidieron sobre su carrera profesional. "Lo tuve como profesor en facultad, y me ayudó a sacarme algunos prejuicios de encima. Fue importante para mi desarrollo profesional".

PING PONG 2

Un programa

"Me gusta porque hay lugar para un poco de todo. Hay espacio para un periodismo de calle, a las corridas, pero también para que alguien venga, se siente y pueda hablar. Y hay un equipo de compañeros muy bueno. Es lo que me gustaría ver", dice sobre Desayunos informales.

PING PONG 3

Un disco

Fanática de Rolling Stones —banda a la que fue a ver dos veces a Argentina y cuando estuvo en Montevideo— Marrone elige el disco Aftermath, editado en 1966, como el preferido del grupo. Brian Jones aún formaba parte de la banda y en el álbum figuran clásicos como Under my thumb.

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