Cabeza de Turco I washington abdala

La política argentina

Qué parecidos y distintos somos a ellos. Nos bajamos de los mismos barcos pero somos algo diferentes, supongo que la aldea define mucho de nuestra idiosincrasia. A veces los siento más tanos a ellos y más españoles a nosotros. No sé, es olfato puro.

WASHINGTON ABDALA

Observen a las eventuales primeras damas argentinas, ninguna es fea, todas son luminosas, ataviadas con lo último de la moda y todas procuran "dar" un aire juvenil (y no son mujeres de más de cuarenta y cinco años). Hasta Margarita Stolbizer fue remasterizada y tiene look concheto. Ni que hablar de Lilita Carrió que alcanzó un peso menor y dejó la vestimenta "toga" de cantante de Gospel. Solo de ver a la Rabbolini y a la Awada se detiene todo el género masculino a relojear a semejantes damas. No pasan desapercibidas.

Presten atención a las ropas de los candidatos argentinos, si bien la corbata va muriendo, ni Scioli, ni Massa, —menos Macri— usan trajecitos comprados en el importador de sacos chinos con "estilo italiano" (esos que vende más de uno acá y cree que es "elegante"). No, los tipos lucen prendas perfectas y parecen modelos italianos. Es cierto, Rodríguez Saa tiene look Chuy, pero él confirma la regla de los otros. Siempre tiene que haber alguno medio por fuera.

Acá, en la Banda Oriental en los intercambios dialécticos de los políticos de turno, aparece algún graznido, algún ladrido, algún gré gré, pero todo queda como sabemos que queda. La izquierda tiene esa "capacidad". Al final todo pasa y se produce cierto bloqueo extraño y delicuescente. O por lo menos parece que es así porque la sangre nunca llega al río (Quizás sea una muestra de madurez o de cinismo. Cada uno lo interpreta como quiere. Yo creo lo segundo).

Allá en Biei, la Guerra Santa está desatada: el que gana va por la cabeza del perdidoso y si lo vence de entrada, la mostrará cortada, tomada de los pelos cual Atila con sus enemigos en la plaza pública mientras hace un llamado a la paz y a la unidad nacional con las mismas manos ensangrentadas con la que acaba de degollar al infeliz. Toda una paradoja que además siempre tiene el mismo teatro de la Plaza de Mayo donde los Galtieri o los Néstor hablan creyéndose ungidos por Dios (o se creen Dios).

Los periodistas argentinos no son "supuestamente eclécticos" como los de acá (que al final todos sabemos lo que piensan). Creen que eso es un activo. Allá Lanata se ubica de un lado y Victor Hugo Morales del otro. ¿Nos engañan o es verdadera la polarización? Creo más bien lo segundo. Y se embarran en esa movida. Y me parece perfecto que el periodismo no tema en decir que un día aplaude a Juan y otro a Diego. No es pecado ser opositor a la hegemonía de quien sea. No te "quemás" por disentir, solo sos libre mi viejo. Li-ber-tad. Sencillita y hermosa palabra.

En la Argentina hasta con el mundo de la cultura se embandera buena parte de la barra. Acá, la izquierda, es verdad, colonizó esa zona y los comunicadores, artistas y gente del arte —que insinúan no simpatizar con el mundo "progre"— de alguna forma quedan marginados y la pasan mal fuera de esa dimensión axiológica. Probá de hacer Carnaval si sos fachito (como ellos denominan a los que no son de la secta), andá intenta y contame. No se concebía que desde la cultura no fueras de izquierda, un delirio dogmático que —creo— ahora viene erosionándose. ¡Por fin!

Algo me dice que nos parecemos mucho más de lo que creemos con los chicos del otro lado del río. Claro, acá estamos lejísimo de la campaña electoral pero la economía le cambia el ánimo a cualquiera y hace que los enojos y las expresiones de malestar se vayan instalando en la comunidad casi con el mismo estilo porteño del que renegamos pero que sigilosamente miramos y copiamos a diario. Ni bien, ni mal, es lo que somos. El día que Mujica puteó a los "viejos de la FIFA" ya estábamos en ese viaje. No nos gusta reconocerlo, pero es así. O muy parecido.

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