El elegido I Sin Pretensiones

Platos criollos y relax en la Ciudad Vieja

Cuando alguien entra a Sin Pretensiones, es inevitable que se sorprenda. Es que su diseño se despega nítidamente de otros restaurantes. El ingreso es por un living decorado al estilo vintage, con muchas alfombras y mobiliario adquirido en remates e intervenido por artistas.

Más atrás, con una distancia entre sí que facilita la privacidad, se ubican las mesas, algunas lo suficientemente largas como para albergar a varios comensales. "Son para compartir, incluso se sienta junta gente que no se conoce. Ese era el concepto", cuenta Sylvana Cabrera, una de las propietarias de este emprendimiento familiar que impulsó junto a su marido Darwin y su hija Guillermina, la chef del local.

Con mucha experiencia en el rubro —han tenido proyectos culinarios en Bariloche, Punta del Este, Montevideo, estancias turísticas y hasta poseen la empresa de marketing gastronómico Comer y Beber—, decidieron abrir un rincón inspirado en el movimiento slow food ("comida lenta").

Así, desde hace un mes y medio se encuentra en Ciudad Vieja este nuevo local que, dice Sylvana, "mantiene el espíritu del barrio: descontracturado". Y eso, claro, trasciende la decoración (todo el mobiliario, vajilla y cristalería del local está a la venta, por lo que se renueva con asiduidad).

El movimiento slow food se caracteriza por la transparencia en el uso de materias primas y que la cadena entre el producto y el comensal sea lo más corta posible. "Sin agroquímicos, sin conservantes. Usamos elementos naturales", explica Sylvana, y destaca que la misma línea se sigue en los procesos de elaboración. "El pan se hace aquí. De hecho la cocina está a la vista, por eso es sin pretensiones: es lo que ves".

El plato del día siempre incluye comida criolla, como puchero a la bolsa o cazuela de lentejones, que ronda entre $ 220 y $ 230. Otros destacados de la carta son las pizzas individuales, con masa elaborada en el momento, de salmón o jamón crudo, a $ 190. Y dos estrellas: el lomo Bacacay con salsa de tannat y anacahuita ($ 320) y la trucha Bariloche ($ 310). De postre, se recomienda un helado de arazá rojo, fruto nativo uruguayo, por $ 110.

Información.

Dirección: Sarandí 366 esq. Zabala.
Teléfono: 2916 9972.
Horario de atención: de lunes a viernes, de 9 a 18 horas.

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