CULTURA

Pensar está de moda

Cursos, seminarios, libros, visitas y videos virales. También en Uruguay hay un auge de la filosofía

Socrátes, filosofía
Filosofando se entiende la gente. Foto: Pixabay

Las fotos en blanco y negro de pensadores como Michel Focault o Martin Heidegger no son precisamente lo que uno asocia a lo moderno y la moda, pero hoy la filosofía es "cool". Asociada por ejemplo a las franquicias de cine más exitosas de Hollywood (el libro Star Wars y la filosofía es tan solo un ejemplo), la filosofía se está insertando exitosamente en el mercado cultural. Y no hace falta ir más allá de Buenos Aires para constatarlo. En Argentina, gente como Darío Sztajnszrajber —que volverá a Montevideo el 7 de mayo— hace programas de radio, se presenta junto a una banda musical en teatros, y figura como invitado de programas de televisión sobre corrientes de pensamiento como el marxismo o de intelectuales como Jacques Derrida.

En Uruguay, tan afectos a mirar hacia Buenos Aires, ¿también ocurre algo similar? Que Sztajnszrajber vuelva para presentarse en una ciudad en la que ya convocó a unas 2.000 personas en sus charlas anteriores, es un indicio de esa avidez por adentrarse en los dominios de la filosofía.

Es cierto que la popularidad misma del argentino —no es raro haberlo visto en televisión o en YouTube— es un imán para muchos de los que irán a la primera de las charlas del curso Filósofos lunáticos, que se extenderá desde mayo hasta octubre a razón de una charla por mes.

Pero más allá de eso, también parece existir una demanda latente por acercarse a pensadores como Baruch Spinoza, Carlos Marx, Friedrich Nietzsche, Martin Heidegger, Michel Focault y Jacques Derrida, todos ellos presentes en el curso.

Desde Buenos Aires y por WhatsApp, Sztajnszrajber dice que "en Argentina hay como una moda de la divulgación, y lejos de lo negativo de la moda, ha generado que este tipo de propuestas se difundan por todos lados". En ese fenómeno de la divulgación, el argentino menciona casos como los de José Pablo Feinmann, también en la filosofía, pero además al psicólogo Gabriel Rolón y el historiador Felipe Pigna, que tienen un alcance y una repercusión mediática que los hace familiares para mucha gente.

En Uruguay (a una escala más pequeña, claro), también parece darse una tendencia similar. Ricardo Navia es presidente de la Sociedad Filosófica del Uruguay, y dice que en los últimos años ha habido un incremento de la producción bibliográfica en temas como estos. "La publicación de investigaciones filosóficas especializadas no es desdeñable. En los últimos 10 o 12 años se deben haber publicado no menos de 15 o 20 libros", comenta y agrega que "la difusión está quizás restringida a un público muy cercano pero la influencia en el ámbito artístico, en el ético-político, científico, o en la enseñanza es muchas veces indirecta".

Antecedentes

Para el expresidente del Codicen José Seoane, quien actualmente coordina la Licenciatura de Filosofía de la Universidad de la República, hay una "mayor conciencia de la importancia de fomentar los enfoques interdisciplinarios para resolver problemas que son socialmente relevantes". Y para eso, la filosofía es como mandada a hacer. "Por su naturaleza (fronteriza, inquisidora), la filosofía desde siempre dialogó con otras tradiciones y prácticas. Y por eso es especialmente apta para pavimentar el encuentro entre distintas disciplinas", añade.

filosofía y televisión

Sandino Núñez y "Prohibido pensar"

Para algunos, Uruguay ya tuvo un fenómeno de divulgación filosófica, uno que puede haber contribuido al interés actual. En 2009, el filósofo Sandino Núñez empezó a aparecer en la pantalla de Televisión Nacional en el programa Prohibido pensar (el ciclo aún puede verse por YouTube) para exponer cuestiones de su campo de acción y reflexión.

Sin embargo, él no se reconoce en esa descripción: "No considero haber hecho divulgación filosófica. Ni en los libros, ni en los artículos, ni en el programa de televisión". Núñez ni siquiera está de acuerdo en que actualmente haya una mayor predisposición del público hacia cuestiones filosóficas. "¿Por qué pensar que hay una especie de necesidad insatisfecha de filosofía que se abastece con un producto o un servicio llamado, precisamente, filosofía? Quizás, lo filosófico es hacer aparecer esa necesidad, o esa tendencia a pensar".

Lo que el ciclo televisivo trataba de hacer, dice Nuñez, era crítica cultural, "no divulgar un cuerpo institucional más o menos estable de saber. Sigo fiel a esa idea. Doy clases desde hace muchos años, y coordino seminarios extracurriculares sin ningún tipo de valor de cambio para el que asiste". A esos seminarios, acota Núñez, va todo tipo de gente: "Médicos, obreros, sociólogos, psicólogos, artistas, personas que no han terminado secundaria".

Internet

Lo que parece estar claro es que en la aparente mayor demanda de filosofía, la tecnología y las comunicaciones masivas inciden directamente. Sztajnszrajber piensa que hay un público más receptivo porque la transformación de los medios de comunicación permite entre otras cosas un acceso a contenidos que se valen del lenguaje televisivo, pero que no están subordinados a la urgencia de la televisión convencional. Una disertación subida a YouTube puede ser desmenuzada y asimilada en los tiempos que el espectador maneja a su antojo y necesidad, por ejemplo. En parte, agrega Sztajnszrajber, a eso contribuyó el canal de televisión público argentino Encuentro, que según él "generó un cambio en el modelo de la televisión cultural clásica, con fórmulas para hacerla más entretenida sin perder por ellos rigurosidad".

También hay otros fenómenos, según él, que explican la moda filosófica: "El éxito de la serie Merlí (actualmente disponible en Netflix). Eso le juega directamente a favor, porque el protagonista es un profesor de filosofía", comenta el argentino.

Seoane concuerda con la apreciación de la incidencia de la revolución comunicacional de los últimos años, impulsada por el desarrollo tecnológico. Pero la relación entre esos saberes puede ser problemática. La ciencia y la filosofía no siempre dialogan armoniosamente, y a menudo es la filosofía la que es percibida como excesivamente cuestionadora y pesimista respecto a los avances tecnológicos o científicos.

Seoane no lo ve de esa manera. Para él, esos avances son puntos de partida: "Lejos de inhibir la reflexión filosófica, enriquecen su agenda con nuevos enigmas", afirma, y agrega que "el desarrollo de la inteligencia artificial, por ejemplo, significa un enorme reto para áreas de la filosofía como la teoría del conocimiento o la lógica, entre otras. La suya es una visión optimista y esperanzadora: "La relación entre la filosofía y la tecnología es la de un diálogo mutuamente fecundo", asevera.

En parte, esto puede tener que ver con que la filosofía trata sobre temas que Sztajnszrajber califica de extemporáneos, conceptos que se recortan del tiempo en el que fueron presentados y desarrollados para convertirse en ideas que ayudan a entender cuestiones profundamente humanas. Sería impensable hoy construir un ascensor basándose en la física aristotélica, comenta el argentino, pero eso no descalifica a la filosofía. "La contemporaneidad de la filosofía está en no ajustarse a su tiempo, justamente. Con la filosofía vos podés entender tu crisis amorosa leyendo El banquete de Platón. O podés entender la globalización leyendo un libro que ya tiene casi 200 años, el Manifiesto comunista de Marx y Engels. Y lo entendés porque los conceptos que la filosofía maneja se recortan de su tiempo histórico, y se vuelven metáforas que te posibilitan interpretar tu realidad".

Proyección

Entender la realidad, decía Marx, había sido la principal tarea de los filósofos. Y también decía que había llegado el momento de no solo entenderla, sino empezar a cambiarla. Para Sandino Núñez, un autor prolífico con una decena de libros publicados e incontables artículos y ensayos, escribir no es "luchar contra el poder o contra el centralismo de las instituciones, ni empoderar a subalternos, ni descontruir al amo eurofalologocéntrico, ni decolonizar a los pueblos. Todo eso ha sido hecho —en mayor o menor medida— por el propio proceso capitalista occidental moderno. La práctica crítica de la filosofía es la de la resistencia del sujeto ante la avasallante violencia de la circulación ilimitada de lo mismo o del más-de-lo-mismo".

Desde su escritura y desde sus talleres, Núñez es uno de los filósofos nacionales que aportan su saber para divulgar y mantener vivo el interés por tópicos que a veces son percibidos como difíciles y complejos, pero que contribuyen a una mayor comprensión de algunos dilemas y enigmas de la condición humana. En ese sentido, él y otros siguen en una tradición que tiene en Uruguay a nombres como Arturo Ardao, señalado por Ricardo Navia como uno de los más destacados pensadores de una corriente preocupada por los temas latinoamericanos, en la que también están gente como los argentinos Enrique Dussel y Arturo Roig.

Desde este presente, Seoane imagina que puede haber una proyección hacia el futuro en el que filósofos nacionales puedan seguir aportando. Él recuerda que cuando fue estudiante, se estaba bastante lejos de valorar académicamente a la filosofía. "Cuando yo era estudiante de grado en filosofía, en los años ochenta, no existían ni maestría, ni doctorado en la materia. Hoy la Universidad de la República ofrece gratuitamente ambos niveles de formación y ese es un cambio muy positivo en mi opinión. Me gusta pensar que las nuevas generaciones de filósofos encontrarán más y mejores formas de contribuir socialmente que las que encontramos nosotros".

El debut en Montevideo

Darío Sztajnszrajber
Darío Sztajnszrajber
charla

Filosofía y sindicalismo

Darío Sztajnszrajber ya ha venido varias veces a Montevideo, y siempre lleva mucha gente. La primera vez fue en la sede del Pit-Cnt, hace dos años. ¿Qué hace un filósofo en una central sindical? "Fui invitado por la Asociación de Docentes de Secundaria. Me parece interesante que —al menos en la Argentina— sean tiempos de cuestionamientos muy fuertes hacia los docentes como trabajadores. A muchos el combo docente-sindicalista le resulta raro. Porque entienden que si se antepone el interés sindical, se degrada la vocación docente. Ese un típico argumento de la derecha que lo que intenta permanentemente es romper con el derecho que tiene un docente de exigir por su trabajo", dice el argentino, quien recuerda que tuvo una buena convocatoria. "Me sorprendió muchísimo. Fue una cantidad infernal de gente que fue llegando hasta el final de la charla. Fue muy lindo darme cuenta que el trabajo que había hecho en Argentina había alcanzado a Montevideo".

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