VIAJES

El paraíso más coqueto para visitar en el Caribe

La isla de San Andrés, en Colombia, ya está lista para recibir a turistas tras resistir a la pandemia y a dos huracanes. Promete playas de ensueño, paseos y gastronomía.

Isla San Andrés. Foto: El Tiempo / GDA
Isla San Andrés. Foto: El Tiempo / GDA

¿Por qué visitar San Andrés? “Sencillo, porque es hora de hacer país y la mejor manera de apoyar a los isleños es venir a la isla, pasear, disfrutar y, sobre todo, comprar”. Son las palabras de Francy Triana, una bogotana que prefirió viajar a la isla después de la emergencia vivida por el devastador paso del huracán Iota. Allí ya se ven de nuevo turistas nacionales y extranjeros, que se sienten seguros recorriendo sus calles y playas, viviendo las experiencias que este destino ofrece para aquellos que quieren apoyarla después de los retos que han vivido los isleños este año, azotados por una pandemia y dos huracanes.

Su comida, su gente amable, sus aguas cristalinas y playas de arena blanca siguen intactas y están listas para recibir a los turistas como yo, que tuve la oportunidad de presenciar este renacer que está viviendo esta tierra del Caribe desde un paseo en parasail, volando sostenido por un paracaídas amarrado a una lancha, para ver eso que se aprecia mejor desde el cielo y confirmar que ningún huracán ni pandemia han podido quitarle la belleza a este terruño orgullo de los colombianos. Así está la isla ahora.

El mar de siete colores

El mar de San Andrés sigue intacto y cristalino y nadar en él sigue ofreciendo la misma sensación de tranquilidad de siempre, pues no solo es cálido, sino que viene de siete colores que proyectan la diversidad de flora y fauna que se ve en la isla. El cayo de Johnny Cay, por ejemplo, continúa recibiendo a los visitantes que quieren pasar una jornada diferente llena de música caribeña, un buen almuerzo con pescado local y una tarde de mucho sol en su playa.

Isla San Andrés. Foto: El Tiempo / GDA
Belleza. A pesar de los huracanes, el color del mar en San Andrés sigue siendo cristalino y cálido.. Foto: El Tiempo / GDA

Basta una mirada para percibir la felicidad que viven los viajeros, como un grupo de mujeres de Medellín que dejaron a sus maridos en casa para “disfrutar de un merecido descanso después de vivir nueve meses de encierro debido a ese bicho llamado coronavirus”, me dice María Fernanda Moncada.

Y no solo los nacionales estamos regresando, una pareja de brasileros en una semana ha visitado a Johnny Cay dos veces, “porque sencillamente no hay un lugar como este en Brasil”.

Sobre las otras playas, la operación hasta el momento transcurre en total normalidad y en cada una (Spratt Bight, Rocky Cay, Haynes Cay, Charquitos y Sound Bay, entre otras) se puede descansar, pasar un día de relajación con la buena atención que siempre han tenido los locales de la isla. En ese sentido, las autoridades han reforzado también las medidas de seguridad para que los visitantes puedan caminar y desplazarse de manera segura por San Andrés.

Las diferentes actividades de esparcimiento, recreación y deportes que se pueden realizar en San Andrés están operando y recibiendo a aquellos turistas que quieran pasar un rato diferente en las isla.

Desde el Acuario, pasando por la famosa cueva del pirata Morgan, hasta actividades como buceo y visitas a museos o a la iglesia Bautista están abiertas para conocer en profundidad la cultura sanandresana, su variedad de oferta y la calidez de cada uno de los personajes que atienden en las diferentes paradas que ofrece la isla.

“Estoy invitando a todos a que lleguen a mi isla, la isla está preciosa, hermosa, y después de lo que nos sucedió, más que nunca estamos necesitando su ayuda. Que vengan y que disfruten como nosotros lo hacemos”, dijo Lucilva Michel en la laguna Big Pond, donde se puede ver cómo alimentan a babillas que posan tranquilas para todos aquellos que llegan a admirar el hábitat de esta hermosa especie. Y es que, sin duda alguna, los isleños y su energía hacen que nos conectemos con esos lugares que en ocasiones solo podemos ver por fotos y videos.

“¿Cómo no conectarse cuando desde el corazón te piden ayuda?” son las palabras que clama Lucilva, que, sin dejar su sonrisa, trata de dejar atrás esas angustiantes horas que vivieron los lugareños con el huracán, pero que sin duda los ha dejado más fortalecidos para volver a abrir sus puertas a los viajeros.

Hoteles y gastronomía

El sector turístico y hotelero ha venido implementando una serie de estrategias para la reapertura de las isla tras el paso del huracán Iota, con el apoyo de diferentes actores gubernamentales como el Fondo Nacional de Turismo (Fontur). Este sector representa 14.000 empleos directos en el archipiélago, provenientes solo de la ocupación hotelera, por lo que la isla está en el centro de los esfuerzos nacionales. En años anteriores, la isla tenía más de un 80% de ocupación hotelera casi todos los meses. Según cifras de Migración Colombia, antes de la pandemia, la isla venía recibiendo 1.200.000 pasajeros nacionales, un 4,1% del total nacional.

Isla San Andrés. Foto: El Tiempo / GDA
Foto: El Tiempo / GDA

Por eso, esta temporada de fin de año es vital para la economía de la isla y su gente y así poder recuperarse de las pérdidas dejadas por la pandemia y el huracán.

Por eso, el sector abre sus puertas de la manera más cálida, con todos los protocolos establecidos por el Gobierno para proteger de la COVID-19 a los viajeros en los diferentes espacios. Este esfuerzo de diciembre es clave para impulsar las distintas actividades. De igual forma, los comercios se encuentran abiertos para quienes viajan a la isla a comprar distintos souvenirs y quieren traer regalos especiales para sus seres queridos.

Por supuesto, la gastronomía de San Andrés es uno de los fuertes de la isla y su variedad de sabores es uno de los atractivos que año tras año han convocado a miles de turistas.

Casi que en cualquier lugar donde se camine se pueden degustar los crab backs, un exótico y crujiente plato de carne de cangrejo que puede ir acompañado de distintas salsas. También son famosas entre los isleños las crab patty o empanadas de cangrejo, cuyo sabor inigualable es plato obligado para cualquier visitante que desee conocer el sabor de la cultura local. 

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