NOMBRES DEL DOMINGO

La Pantoja está de regreso

Tras haber salido en octubre de prisión, la artista española vuelve a mostrar que es experta en caer y levantarse y retorna a los escenarios.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Luego de su excarcelación, tiene "pánico a la gente", dice.

La vida de Isabel Pantoja no ha sabido de medias tintas. Si hasta hace poco estuvo por el suelo, hoy hace exigencias desde lo alto. A sus 60 años, la diva sevillana prepara su desembarco en el próximo Festival de Viña del Mar, puntapié inicial de un ambicioso plan para relanzar su carrera a nivel internacional tras terminar, en octubre pasado, una condena en España de dos años por blanqueo de capitales.

El próximo 22 de febrero será su debut en el certamen —tuvo una frustrada participación en 1993—, perfecta ocasión para demostrar a sus seguidores latinoamericanos que su tiempo de reclusión no fue suficiente para contenerla: trae consigo el mayor despliegue escénico que recuerde el festival en el último tiempo, con una orquesta de 95 músicos y un homenaje a su querido amigo Juan Gabriel con su propia banda.

España ya fue testigo de su regreso triunfal a los escenarios. Fue en el Teatro Real de Madrid, en noviembre pasado, mes en el que además lanzó Hasta que se apague el sol, disco que le compuso el fallecido astro mexicano y que grabó discretamente en 2013, un año antes de entrar a la cárcel.

"Sigo estando aquí", fueron sus primeras palabras que pronunció cuando se volvió a subir al escenario. Lo hizo con el mismo vestido que lleva en la portada de su disco, un traje que no era ni mexicano ni español, adornado por un rosario que pudo haber pertenecido a Juan Gabriel. Blanca impoluta, tardaba dos minutos en comenzar a cantar su primer tema Del olvido al no me acuerdo, tras los aplausos del público que le lanzaba flores.

Dicen que es "una especialista en caerse y volverse a levantar". Lo afirma la prensa de su país y con conocimiento de causa. Desde que era una joven tonadillera que a principios de los 80 renovó la copla española al mezclarla con el pop, los medios se han rendido ante el carisma arrollador que acompaña a esa voz electrizante que desgarra versos y emociones.

Fueron ellos los que la consagraron en 1983 como "La novia de España", cuando contrajo matrimonio con el famoso torero español Francisco Rivera "Paquirri", y también los que la vieron por primera vez caer. Con 26 años, la Pantoja estaba en la cúspide, pero una cornada mortal a su esposo en 1984 derrumbó de golpe su felicidad.

Su consuelo fue Francisco José, el hijo que nació de su corta relación con "Paquirri", pero el duelo la consumió a tal punto que hasta hoy es recordada como la "viuda de España".

Pero se levantó y transformó ese dolor en Marinero de luces (1985), para muchos el mejor disco de su carrera, en el que exorcizaba el dolor y que además hizo estallar su popularidad con más de un millón de copias vendidas.

Isabel Pantoja se consagraba como la mayor estrella de la música española y ahora miraba más allá del Atlántico: estrechó lazos con Juan Gabriel y se convirtió en una de sus musas, para luego editar dos álbumes dirigidos al público latinoamericano, Desde Andalucía (1988) y Se me enamora el alma (1989), este último con una clara conversión al pop latino.

Con el medio musical a sus pies, la siempre inquieta tonadillera quiso probar suerte en el cine. Protagonizó Yo soy esa, una película en la que se dedicaba más a cantar sus coplas que a actuar, ítem en el que no convenció a nadie, excepto a sus fanáticos, que colmaron las salas y convirtieron al film en un fenómeno de taquilla. Su hambre por el cine le duró poco —su segunda incursión fue destrozada—, pero no así su afición por el drama. El drama en el que su propia vida se fue convirtiendo.

Fue en los 90 cuando unas fotos en la playa con su amiga María del Monte desataron una ola de rumores sobre una presunta bisexualidad, que solo se amplificaron cuando en 1995 decidió adoptar a una niña peruana, a la que llamó Isabel. Pero lo que debió ser un loable gesto de amor se convirtió en un suceso mediático y luego en un escándalo judicial.

Informaciones periodísticas de la época apuntaban a ciertas irregularidades en el trámite de adopción. Pagos indebidos, una mafia de sobornos en orfanatos, e incluso la intervención del expresidente Alberto Fujimori y su asesor Vladimiro Montesinos para legalizar la adopción empañaron la crianza de su hija.

Al mismo tiempo, se intensificaban los roces con la familia de su exesposo, por temas de la herencia, con una Pantoja que terminó por salirse de sus casillas en un momento televisado que hizo historia en España.

Pero el capítulo más sabroso de su melodrama llegaría con la década siguiente: su relación desde 2003 con Julián Muñoz Palomo, alcalde de Marbella, un hombre casado y con fama de corrupto, ha sido la comidilla predilecta de la prensa rosa española de los últimos dos lustros.

Fue por él, por los beneficios millonarios que obtuvo de sus ilícitos, que terminó en la cárcel y luego con arresto vigilado en su finca de La Cantora. "Estar con él ha sido su cruz. Se arrepentirá toda la vida", dijeron entonces sus allegados.

Tras su excarcelación, su hija Isabel dijo que ella todavía sufría secuelas y había desarrollado "pánico a la gente". Pero todo ese tiempo de encierro en la prisión Alcalá de Guadaira solo parece haber fortalecido a Pantoja, quien no ha perdido el tiempo para volver a los escenarios con la estampa que la caracteriza: derroche de elegancia y un canto que parece nacer del sufrimiento. Uno que hoy quiere sepultar con lo mejor que sabe hacer y que en el pasado ya la ha devuelto a la cima: cantar.

Mañana romperá su silencio.

Desde que salió de prisión en octubre, Isabel Pantoja ha evitado a los medios de comunicación. Sin embargo, decidió que mañana dará su primera entrevista, que viene siendo anunciada con bombos y platillos en España. Será en el programa El Hormiguero 3.0 de la cadena Antena 3. Hasta ahora, lo que ha trascendido es que su regreso a los escenarios es a lo grande, también en sus peticiones: además de tres camarines quiere bastante comida a disposición, vino, cerveza, quesos, carne y chocolate.

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