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Pablo Iglesias, figura clave de la izquierda radical española

El líder de la izquierda radical española Pablo Iglesias se convirtió en figura clave y pelea un gobierno junto al PSOE.

Pablo Iglesias. Foto: EFE
Pablo Iglesias. Foto: EFE

Siempre ha estado en el centro de la controversia. Su larga coleta, la perita y, sobre todas las cosas, su elocuencia a prueba de balas lo han convertido en una figura inconfundible de la política española. Por estos días, mientras se debate la formación de un nuevo gobierno bajo la candidatura del socialista Pedro Sánchez, su figura ha vuelto a llevarse todas las miradas.

Pablo Iglesias (40), líder de Unidas Podemos, la izquierda radical que ha venido a ocupar el espacio que dejó vacante Izquierda Unida y el antiguo Partido Comunista español, parece sintetizar en su persona la expresión de las derivas políticas más duras de los últimos años en España. Nació a la política al calor de los “indignados” que en 2011 y en medio de la aguda crisis global ganó las calles para expresar el hartazgo de los partidos políticos tradicionales —sobre todo del eterno bipartidismo PSOE-PP-, y que formalmente se conoció como el Movimiento 15-M.

En las últimas elecciones parlamentarias, su sector logró convertirse en la segunda fuerza de izquierda y en el potencial socio de los socialistas comandados por Sánchez. Sin embargo, la relación con el líder socialista ha estado llena de reveses, los que incluso han quedado de manifiesto durante los recientes debates por la investidura en el Congreso.

Sus detractores a menudo traen a cuento sus simpatías por el chavismo y recuerdan el apoyo financiero que les proporcionara el líder bolivariano Hugo Chávez en el apogeo de su revolución. Lo cierto es que, pese a su juventud, Iglesias ha tenido tanto un activo pasado militante como académico y vinculado a los medios de comunicación.

Genéticamente de izquierda

Pablo Manuel Iglesias Turrión nació el 17 de octubre de 1978 en Madrid. Un mes cargado de simbología revolucionaria, con aquellos diez días que cambiaron el mundo y el triunfo de la revolución bolchevique, el nacimiento de la Unión Soviética.

Hijo de María Luisa Turrión, una combativa abogada del sindicato Comisiones Obreras, y de Francisco Javier Iglesias, un profesor de Historia que fuera activo militante del Frente Revolucionario Antifacista y Patriota y —a su vez— hijo de don Manuel Iglesias, militante del Partido Socialista Obrero Español encarcelado y condenado a muerte en 1939 por el franquismo (aunque luego la pena le fuera conmutada por prisión). También el abuelo materno de Iglesias fue un activo militante del PSOE, con lo cual el árbol genealógico rezumaba rojo por todas partes.

Como muchos niños a su edad, Pablo creció leyendo a los clásicos como Julio Verne y Emilio Salgari, autores de los que ya adulto se confesaría como rendido admirador.

Al inicio de su pubertad, se produjo la separación de sus padres. Con 13 años, su madre se lo llevó a vivir al barrio madrileño de Vallecas. Un año más tarde la incipiente rebeldía de Pablo encontraría cauce político y se afiliaría a la Unión de Juventudes Comunistas de España.

El país había dejado atrás cuatro décadas de franquismo y a comienzos de la década de 1990, luego de una compleja transición, vivía una democracia plena y una articulación cada vez mayor a la comunidad europea.

Mientras continuaba su militancia comunista (lo hizo hasta los 21 años), Pablo optó por seguir el camino de sus padres y comenzó a estudiar Derecho en la Universidad Complutense. Más tarde se decantó por Ciencias Políticas y de Administración, donde hallaría su verdadera vocación.

En los albores del actual siglo, el joven Iglesias formó parte de los activos movimientos antiglobalización y participó en numerosas movilizaciones durante 2001. Pero paralelamente, desarrolló un trabajo académico y comenzó a publicar sus trabajos en publicaciones especializadas.

Pablo Iglesias. Foto: AFP
Desde su fundación, el peso del sector encabezado por Pablo Iglesias no ha hecho más que aumentar. Foto: AFP

En 2007 obtiene una beca que le permite cursar en Cambridge y en 2008 alcanza el doctorado en la Complutense. Desde entonces comenzó a desarrollar una carrera docente: fue profesor en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Complutense entre 2008 y 2014.

Las dotes histriónicas de Iglesias le permitieron hallar un lugar en la televisión. En 2010 comenzó a dirigir un programa de debate político llamado La tuerka, emitido por Tele K y Canal 33 de España. El programa consistía, básicamente, en una tertulia donde se discutían temas de la actualidad política. Paralelamente continuaría sus estudios sobre cine, teoría política, medios y psicoanálisis.

En 2011, mientras en la calle comenzaban a movilizarse los “indignados”, Iglesias entra de lleno a la política profesional. Lo hace primero como asesor externo de Izquierda Unida para las elecciones generales de ese año

Un par de años más tarde, se convertiría en un panelista político habitual de varios programas de actualidad. Para entonces, su figura pública se había consolidado y el joven politólogo de pelo largo ya comenzaba a ser una referencia clara en la izquierda más radical.

Con estos pergaminos parecía casi inevitable que el joven profesor y panelista televisivo pasara a desempeñar un papel más activo en la política. Y la oportunidad vino en las elecciones del Parlamento Europeo de 2014, cuando en acuerdo con otros dirigentes conforman Podemos.

Pizza con los amigos

Una noche a finales de 2013 tuvo lugar una reunión informal en la casa de Raúl Camargo. Iglesias, Miguel Urbán y Jorge Moruno compartieron una pizza mientras discutían de la actualidad política del país. En esa conversación nació el proyecto que Pablo Iglesias venía dándole vueltas desde hacía cierto tiempo, crear una suerte de fundación que tuviera algún tipo de impacto en la acción política. Así nació Podemos.

En enero de 2014, él y un grupo de personalidades presentaron en público la iniciativa y en marzo registró a la agrupación como partido político. Poco después fue elegido como eurodiputado donde consiguió además otros cinco escaños para el partido. Y no mucho más tarde fue elegido como figura principal del bloque Grupo Confederal de la Izquierda Unida Europea.

Dos izquierdas. Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.
Dos izquierdas. Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Mientras hacía su carrera en el parlamento europeo, Iglesias se convirtió en una figura mediática de referencia, frecuentemente invitado a paneles y tertulias. Su popularidad fue en aumento y ello se vio reflejado más tarde, cuando decidió su participación en las elecciones generales de 2015, donde obtuvo un apoyo importante y logró 44 escaños en el congreso español.

Iglesias se había convertido en el primer referente de la izquierda radical y abría un flanco al histórico Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Poco después Podemos logra un importante acuerdo con el antiguo bloque de Izquierda Unida y así nace la actual agrupación política que lleva el nombre de Unidas Podemos.

Tras la sentencia en mayo de 2018 de la Audiencia Nacional -que condenó al Partido Popular como partícipe de la trama Gürtel y tuvo como consecuencia una moción de censura contra el presidente Mariano Rajoy- Iglesias anunció que si fallara la iniciativa del Grupo Parlamentario Socialista (que presentó a Sánchez como candidato a la presidencia del Gobierno), Podemos presentaría otra para convocar inmediatamente elecciones generales.

Desde su fundación, el peso del sector encabezado por Pablo Iglesias no ha hecho más que aumentar. Al punto que su rol pasó a ser estratégico en la complejísima conformación del nuevo gobierno que tiene por candidato al socialista Pedro Sánchez. Sin embargo, Iglesias continúa siendo un socio molesto para el representante del partido tradicional español.

Un debate intenso

—“Lo que están diciendo los ciudadanos es que no quieren un gobierno de partido único, quieren que nos pongamos de acuerdo”, Pablo Iglesias en la sesión de investidura el pasado lunes 22 de julio.

—“La cuarta excusa que usted planteó fue un veto a mi persona, algo inédito en la cultura política española y en la cultura política española, vetar al candidato de la fuerza política con la que aspira llegar a un acuerdo de gobierno”, misma intervención en la citada sesión del Congreso español.

La intervención de Iglesias esta semana en el Congreso evidenció las insólitas aristas de una tensa negociación por coparticipación en el gobierno que quiere encabezar Sánchez y que Iglesias cuestionó por su negativa a concederle espacios a su sector dentro del gabinete.

“Respeten a nuestros 3,7 millones de votantes y no nos propongan ser un mero decorado en su gobierno porque no lo podemos aceptar”, dijo Iglesias en el momento más tenso del debate.

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