COLUMNA CABEZA DE TURCO

Opinión | No somos tontos los uruguayos

"Si alguno se hace el gil: levantá el teléfono y avisá. No sos buchón, sos patriota". Por: Washington Abdala

Washington Abdala
Washington Abdala. Foto: El País.

Las fases por las que estamos atravesando el virus en el presente está poniendo a prueba quienes somos, que podemos hacer por nosotros mismos y cual es nuestro límite en términos existenciales.

Los pueblos se miden en la adversidad. En la bonanza somos todos estupendos. En el dolor y en la angustia se aprende. Bien decía Nietszche que lo que no nos aniquila nos hace más fuertes. En realidad, nos hace conscientes de nuestra fragilidad. Han sido días tremendos y lo seguirán siendo. Acá nadie puede dar un paso atrás y solo sacando lo mejor de nosotros mismos sacaremos esta barco adelante. Los que salen a medrar se juzgan solos.

No nos distraigamos en discutir matices con nadie. El gobierno conduce el barco y lo hace con lo mejor que tiene y puede. No creamos que se puede hacer magia, miren los países que creíamos las “capitales” intelectuales del mundo y verán que se cayeron como castillos de naipes. Los cracks vienen mal y solo muy pocos dominan al monstruo con sigilo e inteligencia. Y lo de los chinos no cuenta, con autocracias, cercenando libertades no vale y de los derechos humanos ni hablamos.

Y no entremos en paranoia, la guerra mental es introspectiva: la pierde el que no capta que tiene que estar sereno. Las economías, serán otras en pocos días, pero doy un consuelo: todo el planeta estará un poco (o bastante) más dañado. Esto es como cuando en una clase de facultad se pone una mala nota a todos los alumnos por una falta de conducta, es malo, pero al ser colectivo, todos tienen la “capitis diminutio” y duele menos.

Y los que creen tener la bola de cristal, por favor, si es en serio, hagan llegar sus aportes a los decisores. Y no caigamos en el bulo, en la red social berreta que ambienta la necedad, en el rencor y en las miserias en grado extremo. Y menos la ignorancia y el pelotazo. ¡Bórrense de eso, no hay milagros en este asunto, solo se necesita sensatez! Y los cuervos carroñeros ya sabemos quienes son…

No son tiempos para cretinos, menos para mal intencionados. Son solo tiempo para gente verdaderamente solidaria, con cabeza que piensa en los otros y sumando, sumando minuto a minuto. Me hace mucho bien ver desde el Presidente hasta su Canciller, pasando por el ministro que sea, todos remando, metiendo y metiendo. Es lo que queremos ver. ¡Ninguno hace la plancha!

Me dirás: ¡Cortála Turco con el sermón! No, justamente de esto se trata el asunto, de convencernos, de cuidarnos, de no politizar y de marcarnos la cancha para ayudarnos unos a otros. Y si alguno en tu barrio se hace el gil, el piola, levantá el teléfono y avisá. No sos buchón, sos patriota. Estás cuidando a tus hijos. No es broma el lío en que estamos, un error “Carmeliano”, una frivolidad o un negligente nos hunde a todos. La vida es lo único que importa, estimados lectores. La vida, la vida tuya, la de tus parientes y la de tu prójimo. Todo lo demás son sandeces. Y me sale el enano gritón que tengo adentro: al bobo del grupo que conspira, al que tira mala onda a ese hay que sentenciarle “cero bola”. No tenemos tiempo que perder en gente que nos hace perder el tiempo. ¿Podemos salvar más vidas? ¿Podemos impedir más contagios? Si, claro que podemos, pero le tenemos que poner obsesión, dedicación, verticalidad, sentido colectivo e inteligencia individual. ¡Cero aglomeración!

Y tenemos que ser solidarios una vez en la vida sabiendo que la autoridad no es un enemigo sino que es el epítome de todos nosotros. Y los microbios que quieren “garronear” en esta desgracias los vemos, nos damos cuenta quien aporta con el corazón y quien hace “posicionamiento” para quedar bien ante el ojo escrutador. El cínico y el demagogo siempre es descubierto.

No somos bobos los uruguayos, somos tranquilos, algo parsimoniosos, pero de tontos no tenemos nada. Así que no nos sanateen.

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