COLUMNA CABEZA DE TURCO

Opinión | Surfear la ola con todo

"Los sectores poderosos ya no son los de ayer". Por: Washington Abdala

Washington Abdala. Foto: Archivo El País
Washington Abdala. Foto: Archivo El País

No se puede saber cómo estará el mundo en poco tiempo. Nadie puede asegurar nada. Hace un año y pocos meses no existía esta pandemia que lo cambió todo. Hace menos de quince días no veíamos lo que hemos visto en Medio Oriente. Nunca imaginamos que los gobiernos —los que pueden— volverían a emitir billetes en semejantes volúmenes para reencauzar sus economías, asumiendo planes formato Marshall por diversos lugares del planeta.

Mientras pasa esto, es innegable que estamos en un mundo que prioriza lo saludable, lo ambiental y lo sano. Los alimentos empiezan a ser revisados y cada vez más son chequeados por eventuales riesgos que pudieran implicar sus consumos al no ser saludables.

La carne —para mí la gran bendición del país— empieza a ser “retada” por eventuales productos que aspiran a poseer sus condiciones y meterse en el mercado global en procura de su espacio. (No advierto que sea sencillo ese desafío, pero está planteado el debate, no lo neguemos.)

Ya no miramos lo mismo que en el pasado en las pantallas. Es más: los jóvenes no miran televisión, solo se conectan a sus computadoras. Hemos ganado en sensibilidad y derechos aunque siguen existiendo dictaduras, espacios autocráticos y reductos que se eternizan en el poder de forma infinita en el mundo.

Los sectores poderosos ya no son los de ayer. El petróleo, el carbón y el acero dejaron lugar a las empresas tecnológicas y a las industrias farmacéuticas (y otros pibes enormes). Los bancos empiezan a ser testigos de lo que pasa, ya no son los jugadores poderosos de antaño. Es cierto, el mundo financiero sigue siendo el reducto de las capitalizaciones de empresas, de lo nuevo, de lo que es y de lo que será. (Por eso hay unicornios que arrancan en cien millones de dólares y se meten en el mercado internacional pasando el billón de dólares y esas movidas requieren de sostén financiero.)

Y en medio de este festival de dólares, que hace difícil su cuantificación, aparecieron las criptomonedas que reflejan un mercado planetario que no tiene claro cuáles son los activos a invertir.

¿Quién pesa más en el mundo: Elon Musk o la autoridad de alguna entidad que presta dinero a los países? Un comentario de Elon Musk cambia rumbos, baja el precio de cotización de monedas y avanza o ralentiza la lucha por conquistar el espacio.

Y todo sucede desde lugares que ya ni concebimos (Elon Musk hizo comentarios en un programa de humor que se instagramiza y desde allí cambian las cosas de forma inmediata).

Cada día más lo que está en Internet es lo que está en el mundo. Ya se pagan obras digitales a cifras que no son creíbles.

Y lo propio sucede con videos autenticados de jugadas de deportistas de basketball que la gente compra como un archivo (como cuando juntaba figuritas “reales” de los Trico y los Peña).

La biogenética está en primer lugar con varias empresas de avanzada y lo que veremos en poco tiempo será infernal. La educación en tecnología e innovación ya no es una opción: es el camino para superar atrasos y mejorar el PBI realmente y no quedar primarizado en formatos económicos del pasado. Va bocha dicen los doctos.

Esto es como un tsunami que arrolla día a día todo lo que pasa. Y los players internacionales no se dan tregua. Ya sabemos que el poder es un asunto delicado, pero nunca pensé que el partido sería día a día, minuto a minuto y todo jugándose en lugares cada vez más remotos y en todos lados.

Este es el mundo en el que estamos, lleno de pobreza aumentada por el coronavirus, con países muy dañados y con mucho dolor. Pero es el que nos tocó, con más exigencias sanitarias, verde, ecológico y con energías renovables tragándose todo. Es un mundo en el que si somos lo que debemos ser podemos pegar saltos que a otros les resultarían imposibles. Hay que entender el presente para surfear la ola con todo. Y tenernos fe. Y si viene complicada la mano, mejor, más oportunidad de demostrar que bancamos camiones. Y bancamos camiones.

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