COLUMNA CABEZA DE TURCO

Opinión | Netflix y el cable

"Hoy vivimos en un mundo orwelliano donde todo está filmado". Por Washington Abdala

Washington Abdala
Washington Abdala. Foto: El País.

En estos días de confinamientos pude ver Casi Feliz en Netflix. Sebastián Wainraich me gusta, pero no sé si ese humor es masificable. La serie está armada con pequeños relatos mundanos (hiperporteños) de un tipo que hace radio, que vive una separación de pareja y que tiene padres grandes. Quizás con excesiva lógica local.

No les va a gustar a todos, es fuertemente generacional, habla de los grandes temas de la vida, pero desde un lugar “políticamente correcto”. Imposible que los sectores “primitivos” de la audiencia se entusiasmen. A mi me gustó, básicamente porque Wainraich me parece inteligente y la miniserie se juega en los detalles. Allí es sutil.

Vi también El Juicio. Esta me gustó más, la recomiendo, resulta paradójico que Mantua en la época de la filmación era magia pura y en el presente allí el coronavirus lo enloqueció todo. Pero a los que les guste ver Italia, vivir con su mentalidad por un rato y apoderarse de una trama interesante -sin hacer demagogia- les va a gustar.

Lenta, delicada, preciosamente filmada, con una narración que podría haberse evitado tres o cuatro capítulos, pero ya lo sabemos: Netflix abusa de ese poder y estira como un chicle lo que realizado de otra forma sería más atinado. Está buena.

Me gustó una película: El Insulto, quizás porque mira la conflictividad con los palestinos desde el lugar de un cristiano libanés. Es un ángulo original para muchos. Los que les interesa el rubro la pueden ver.

Soy seguidor de Fauda. Es como vivir el eterno conflicto israelí-palestino desde adentro, con toda su crudeza, sin regalar nada, claramente con el ojo israelí escrutando pero no de forma complaciente, mostrando como las guerras arrollan a todos los que están en ellas a estados de afectación emocional y a los que están en primera línea los aliena de forma perturbadora.

Claro, la violencia que siempre es el recurso dramático por excelencia está bien jugada. Es fuerte, no todos la soportarán, por momentos es asfixiante pero trasmite de manera fidedigna lo que sucede por allí.

Mis amigos de Facebook me preguntaron de todas las que miré en Netflix (viejas) cual fue la que más me gustó, sin dudas: Line of duty. Inglesa, describe como trabaja la policía inglesa en la detección de los corruptos, los métodos, la capacidad para investigar y el firme sentido de compromiso que tienen los uniformados con la ética. Eso es lo valioso.

Recuerdo que hace algunos años estuve en Inglaterra hablando de esto y de cómo operaba la policía allí, y no lo niego, de todas las policías del planeta, la inglesa me parece que es la que mejor entiende el “orden público” y el sentido del deber en las calles.

Claro, hoy vivimos en un mundo orwelliano donde todo está filmado, grabado, auditado, sacado de un teléfono móvil. Ahora sí, ya no existe el crimen perfecto, solo existe la impericia perfecta para no descubrirlo.

Me pasa con Netflix que me estoy cansando cada vez más con esto de engancharme y tener que disponer de tantas horas para producciones que siento que no valen la pena.

Me sucede seguido, empiezo, miro un capítulo y digo, tá, listo, esto no es para mí pero ya me comí cincuenta minutos de un bodrio. Abandono. Es como un mal libro, si a las sesenta páginas no prende, ya no prenderá.

Luego me encierro en los noticieros locales, no poca veces me agobia lo que vivimos, un poco me sofoca esto de estar todo el día hablando del virus. Paso a ver C5N, América, TN y es casi como ver CNN en inglés y pasar a ver Fox News, uno termina alienado sin saber quien está diciendo la verdad.

Y, digamos la justa, el cable cuando no tiene el fútbol, queda marchito, solo con producciones turcas de todo tipo que resultan demasiado agotadoras. Perdón. A los que me pidieron la nota, aquí está. Le ladran a ellos.

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