COLUMNA CABEZA DE TURCO

Opinión | Ha llegado un mundo nuevo 

"Estados Unidos y China son los jugadores de la década". Por Washington Abdala.

Washington Abdala. Foto: Archivo El País
Washington Abdala. Foto: Archivo El País

Hay un mundo que ya cambió. A pesar de que no tenemos claro aún cómo se saldrá de esta pandemia -a nivel planetario- lo objetivo es que el mundo es otro. Corresponde también afirmar que hay relaciones, vínculos sociales, políticos y consecuencias económicas que son revolucionarias para la humanidad. Cansa, a esta altura, leer pronósticos de lo que algunos todólogos creen que sucederá. Ya sucedió. Solo miremos con atención lo que tenemos por delante. El diagnóstico está sobre la mesa y es severo.

Nos aburrimos hace unas décadas de leer “el fin la historia”. Ahora no solo no se agota el presente sino que vamos de lleno a meternos en cambios que aún están produciéndose en tiempo real, como el propio virus que generó este derroche de mutaciones sociales.

El cambio, lo nuevo siempre es lo que viene, solo que ahora vino con una carga negativa de contracción sanitaria, económica y social inimaginable. La contracción sanitaria tiene medio paralizado al mundo. Y no es una contracción sanitaria comparable a nada cercano. Solo las guerras lograron algo así. Pero no tan así, ni tan global. ¿Y quiénes salen a flote? Objetivamente, China que tiene su capacidad de manejo propia, con su modelo político lejano para nosotros, incomprensible para los que no conocen la cultura china y con un resultado que terminó hasta produciendo su propia vacuna. (O una de ellas en el menú de las grandes disponibles) Y Estados Unidos, que desde el gobierno anterior al presente -con narrativas diversas- pero con una política de estado fáctica (vacunar más, más, y más) logrará que se gane esta movida. Hace días el presidente Joe Biden viene cumpliendo su promesa de tener al máximo de sus ciudadanos vacunados inclusive antes de los plazos que él mismo se había estipulado. Repito: Estados Unidos y China. El segundo tiene acotado al virus y el primero en 100 días logrará que el 70% de su población alcance la inmunidad de rebaño. Allí está ahora la nueva bipolaridad del poder real del planeta. Ya no hay dudas. Ambos son geopolíticamente los jugadores de la década. Los demás miran desesperados como en los Hunger Games quién se salvará. Lo digo con respeto porque el Uruguay va a estar en la lista de los que estarán en las grandes ligas junto a Chile y algunos pocos de la región americana en tiempo cercano. (Pero no van por allí mis reflexiones de hoy, debería también escribir un articulo sobre Israel, se lo merece).

La contracción económica no hace fácil advertir cómo se sale de ese brete. Volvieron las viejas escuelas del pensamiento económico a aterrizar en escena. ¡Quién lo diría! Lo primero, pienso, sería entender que el capitalismo en su versión keynesiana y shumpeteriana está acá. Veremos correcciones de mercado por propio mercado y por el Estado; habrá que ver cómo ajustan los norteamericanos para que no se deprecie el dinero que inyectaron para sostener la economía. Pasó Donald Trump, llegó Joe Biden y las vacunas con ambos aumentaron. Los subsidios también. Y sí, hay bancarrotas de negocios intermedios pero hay un resurgir del comercio a través de una nueva logística como no se conocía y un reformateo inmobiliario hijo de las predilecciones nuevas por vivir en lugares distintos (por la pandemia). Igual, no está claro cómo están cambiando los patrones de consumo de la gente, pero están cambiando segundo a segundo. Las comidas se venden distinto y el take away también. La ropa, olfateo -es solo una impresión- está batallando para sobrevivir en un mundo que está reevaluando su “necesidad” del ayer. ¿Dónde uso la ropa que compro si estoy más delante de una pantalla que con gente de carne y hueso? Todo cambió, la educación y la computadora ya son socios indisolubles. Antes se coqueteaban, hoy consolidaron la pareja. Ha nacido otro mundo distinto al que conocíamos. Mientras salimos de la pandemia también hay que ir mirando cómo aterrizar en lo que ya llegó. No queda otra. Uruguay sabe cómo remarla. Todos sabemos sobrevivir. Somos expertos en eso.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados