SALUD

Nuevo estudio descubre nutrientes que usa un corazón sano

Un estudio científico develó cuáles son los nutrientes que utilizan los corazones sanos y los que tienen problemas; se abre camino para nuevos tratamientos.

Nuevos estudios sobre el corazón
Nuevos estudios sobre el corazón gracias a muestras de sangre. Foto: EFE

Un equipo internacional de científicos ha llevado a cabo un detallado registro de los nutrientes que entran y salen en los latidos de un corazón humano sano y de un corazón enfermo, una información que será esencial para establecer nuevas pautas sobre las enfermedades cardíacas.

El estudio, liderado por científicos de la Universidad de Pensilvania y publicado en la revista Science, se ha hecho con las muestras de sangre de diferentes partes del sistema circulatorio de docenas de voluntarios y establece los niveles y el tipo de moléculas que entran y salen del corazón en cada latido.

“Entender cómo el corazón maneja el ‘combustible’ y los nutrientes ayudará a desarrollar futuros tratamientos para la insuficiencia cardíaca y otras patologías relacionadas”, explica el autor principal Zoltan Arany, director del Programa de Metabolismo Cardiovascular de la Universidad de Pensilvania.

“Ahora que tenemos una imagen clara de cómo se alimenta el corazón, podemos poner el foco en buscar maneras para mejorar el metabolismo del corazón con insuficiencia cardíaca”, concluye.

Más de 37 millones de personas en todo el mundo tienen insuficiencia cardíaca, una dolencia sin cura que impide al corazón bombear la sangre con la fuerza suficiente para llegar al resto del cuerpo.

La insuficiencia está asociada a afecciones como la diabetes, el sedentarismo, la enfermedad coronaria, la hipertensión y la obesidad y los tratamientos buscan paliar los síntomas principales: retención de líquidos en piernas, abdomen o pulmones; y mareos, desmayos y fatiga.

Otros tratamientos usan dispositivos para bombear la sangre y, en algunos, es necesario hacer un trasplante de corazón.

Un conocimiento más profundo de la función cardíaca podría permitir a los investigadores desarrollar terapias más eficaces para restaurar la capacidad de bombeo del corazón.

Para el estudio, Arany y su equipo tomaron muestras de la sangre que entraba y salía del corazón simultáneamente en 87 hombres y mujeres con fibrilación auricular pero sin insuficiencia y realizaron un muestreo similar en 23 pacientes con fibrilación auricular e insuficiencia cardíaca. En todos los pacientes, los investigadores también tomaron muestras de sangre que entraba y salía de la pierna.

El equipo utilizó herramientas de última generación para cuantificar los niveles de cientos de diferentes “metabolitos” —moléculas involucradas en el uso de combustible y el crecimiento celular— en las muestras de sangre con el objetivo de revelar en detalle qué metabolitos consume un corazón activo y cuáles produce como subproductos. El análisis proporcionó la primera imagen detallada de la captación y liberación normal de metabolitos en el corazón, una instantánea de referencia que se podrá ampliar en futuros estudios.

El estudio detectó con fiabilidad 277 metabolitos en la sangre de los participantes y descubrió que para 65 de ellos, los niveles que salían del corazón eran “significativamente diferentes de los niveles que entraban”.

El equipo también hizo algunas comparaciones iniciales para resaltar lo que pueden ser características únicas del metabolismo cardíaco normal. Por ejemplo, los datos indicaron que el corazón, en comparación con las piernas, depende mucho más de la absorción de ácidos grasos. Al mismo tiempo, el corazón libera cantidades relativamente grandes de aminoácidos, lo que indica que “una descomposición relativamente intensa” de las proteínas es una de las formas de alimentación del músculo cardíaco.

Una gran diferencia entre los corazones sanos y los que fallan fue que estos últimos consumieron más cetonas —moléculas para convertir grasas almacenadas en energía— aunque los investigadores sospechan que esta disparidad puede haberse debido simplemente al paso más lento de la sangre a través del corazón, permitiendo un mayor tiempo para la absorción de las cetonas.

Comparado con los corazones normales, los corazones que fallan también liberaron más aminoácidos, lo que sugiere una mayor descomposición y renovación de proteínas.

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