MAGDALENA HERRERA
Los residentes de la zona de Veintiséis de Marzo y Luis Alberto de Herrera viven en un infierno de ruidos molestos y disturbios. Cientos de jóvenes acuden cada fin de semana a los boliches del lugar. Critican falta de previsión de la IMM.
Las quejas de los vecinos se apilan desde hace casi un año en las diferentes reparticiones de la comuna capitalina, en la Defensoría del Vecino, en la comisaría del barrio, en el centro comunal y en la Junta Departamental. Toda una zona residencial de Pocitos Nuevo, en Luis Alberto de Herrera y Veintiséis de Marzo, se transformó en centro de la movida nocturna de jóvenes, con la instalación de boliches como El Pony Pisador, Barba Roja, Burlesque, Babel, que se sumaron a restaurantes y pizzerías existentes: la parrillada del Puerto, Chivitería Marcos, Medialunas Calentitas, y otros.
El fin de semana pasado, sin ir más lejos, uno de los boliches fue denunciado por un vecino por ruidos molestos, y efectivamente, luego del control inspectivo de la comuna, se comprobó que la música superaba los decibeles autorizados. También, en esos días, la Policía debió llevarse a varios jóvenes detenidos por disturbios en la vía pública. Tiempo atrás, más denuncias hicieron que otro reducto debiera sacar las mesas de la vereda, que no estaban autorizadas.
Más allá de casos puntuales, quienes viven en la zona aseguran padecer un calvario de jueves a domingos de madrugada. Centenares de jóvenes se agolpan en las puertas de los boliches, en el cantero central, en los muros de las casas, convirtiendo en un infierno sonoro para quienes buscan descanso.
A eso se suma, según los vecinos, el caos en el tránsito, las carreras de autos y motos que vienen desde Kibón, los estacionamientos en veredas y garajes ajenos, decks, y las filas de taxis del lado izquierdo de Luis A. de Herrera que impiden un tránsito normal, con bocinazos y alarmas disparadas como consecuencia. Además, algunos jóvenes superados por el alcohol se quedan hasta el amanecer. Quienes allí viven afirman que ciertos boliches expenden alcohol en la calle.
A la mañana siguiente, sigue el desorden: los propietarios deben salir a limpiar botellas rotas, vómitos, vasos, colillas, en las entradas de sus casas, afirman. Los contenedores de basura se desbordan de desperdicios que se tiran allí y, más de una vez, los vecinos han debido correr en la noche a grupitos que utilizan sus jardines de inodoros o glorietas amorosas.
Los propietarios de los boliches, por su parte, aseguran que cumplen con toda la reglamentación municipal y nacional vigente, y en la mayoría de los casos, es cierto. El tema no es un reducto en particular, que puede o no subir el volumen de la música. El problema pasa por la falta de previsión en la planificación urbana, acústica y de tránsito de ese enclave, desde la Intendencia y el Ministerio del Interior, dicen los vecinos.
VERSIÓN OFICIAL. Más allá de la existencia de normativas y de la inspección que ejerce la Intendencia y Policía, allí se genera un desencuentro entre lo que es la promoción de actividades de carácter nocturno (que permiten un movimiento comercial y generan puestos de trabajo), y la vida cotidiana de los vecinos. Es un equilibrio difícil de lograr, como por ejemplo también sucede con los establecimientos que se dedican a espectáculos carnavaleros, o las ferias vecinales. El tema está siendo analizado en la Intendencia, a raíz de las denuncias, y una de las cuestiones que se maneja es exigir que se vaya incorporando la tecnología adecuada para un aislamiento acústico, señala el presidente de la Junta de Montevideo, Gabriel Weiss.
"Pero existen otros problemas, más difíciles de controlar: la gente alrededor de esos lugares. No le podemos pedir a los emprendimientos que se hagan cargo, ni se les puede atribuir responsabilidad a los comerciantes," agrega Weiss, indicando que la solución debe articularse conjuntamente con la Policía, para que pueda actuar en aquellas situaciones de desborde.
Desde la Seccional policial 10a., un oficial principal indicó que prácticamente todos los fines de semana se presentan problemas en esa zona. No se trata de robos o hurtos, sino riñas y desbordes. Afirmó que la situación es igual a ciertos puntos críticos del lugar como Kibón, y otros boliches. No existe operativo especial para determinadas zonas de Pocitos, sino que los fines de semana se refuerza todo el barrio, a lo que se suma el servicio 222 contratado por algunos reductos como El Pony Pisador.
Son centenares las denuncias mensuales, indica el Ombudsman, Fernando Rodríguez. "Las políticas públicas tienen mucha experiencia en lo que tiene que ver con contaminación medioambiental generada por aspectos industriales y de otra índole. Sin embargo, el tema de la contaminación acústica todavía no tiene el nivel de sensibilidad en relación a su afectación. No se percibe como un problema. Y hoy está instalado en muchas zonas de Montevideo y afecta la salud física, mental y psicológica de los vecinos. Realmente es perjudicial, así como lo es el humo del cigarrillo, y como tal hay que tratarlo. Todavía no hay claridad de cuáles son los niveles de ruido aceptables, que no generen perjuicios para la salud. La normativa municipal, en ese sentido, tiene algunas imprecisiones importantes. Hemos conversado directamente con el intendente Ricardo Ehrlich y otras autoridades, y logramos la aceptación y conciencia de que existe una falla y una reglamentación inadecuada frente a lo que es la realidad actual en la producción de ruido", dice el defensor.
VECINOS. La contaminación acústica es uno de los temas que más preocupa a los del barrio, pero también el caos que ronda la zona de Luis A. de Herrera, al Sur de Veintiséis de Marzo. "Se promulgó un decreto sobre locales bailables, que no podían ubicarse a menos de 100 metros de viviendas o casa de salud. Sin embargo, no prosperó porque se quejó la asociación que nuclea discotecas y locales bailables. Claro, lo que pasa es que la asociación de gente que quiere dormir y descansar no existe. Nunca, nadie, pese a todas las cartas que presentamos, nos vino a preguntar qué pensábamos al respecto, qué sería lo mejor", dice Jorge, propietario de una casa en Luis A. de Herrera.
Otra vecina, Florencia, quien vive en un apartamento (en el que debió instalar doble ventana) en Iturriaga, recibió a la inspección de la comuna que midió a la una de la mañana los decibeles de un boliche cercano. "Estaba por arriba de lo admitido, labraron un acta, el local fue multado, y esa noche le apagaron la música. Pero eso fue algo puntual, pasa de todo: estacionan los autos arriba de la vereda frente al edificio, en el garaje, donde sea, porque ya no hay lugar; está saturada la calle."
Pero no es sólo un tema de música, agrega Jorge, sino también de ruido ambiental. "Se utiliza la vía pública para llevar adelante un negocio. En el boliche de enfrente, cuando se llena, venden cerveza en vasos plásticos, y los jóvenes toman en la vereda, en el cantero, o en nuestros muros. Entonces, como que los negocios se extienden, y no quedan limitados para no afectar el entorno. También contribuye que no pueden fumar adentro, entonces llevan sus bebidas y vasos afuera. Se genera al aire libre una reunión, donde la gente toma, festeja, canta. He visto mozos de Barba Roja y Burlesque servir alcohol a jóvenes parados en la calle".
Valentina es otra vecina que observa con sorpresa cómo en cuestión de meses su barrio se vio invadido y contaminado con ruidos, según indica. "No hay ninguna conciencia de todo lo que esto acarrea: debemos dormir (si es que lo logramos) con las ventanas cerradas en pleno verano, y al otro día salir a trabajar, o a dar un examen como les ha tocado a mis hijos. Tanto comerciantes como autoridades deben medir el impacto ambiental en un barrio residencial, en el que se pagan importantes impuestos por tal característica, o en el que los alquileres son de los más caros del mercado. Cuando nos mudamos había una parrillada, un restaurante, una panadería, y algún local comercial, que no molestan para nada, aunque fueran más. Pero no esta cosa caótica, que se da simple y aparentemente porque la Ciudad Vieja pasó de moda. La pregunta es: ¿se vendrá toda la movida de allá, ya que no existe ninguna reglamentación o marco normativo? Entendemos que no es un problema difícil de solucionar como sí lo es la pobreza, o tantos otros temas sociales. Por un lado, se debe hacer cumplir las normas, tanto en el tema alcohol como tránsito en las calles. Y después planificar: sentémonos para ver dónde le damos espacio a los jóvenes, que por supuesto les son muy necesarios. También somos padres y sabemos lo que significa".
RESPONSABILIDAD. La ciudad no se racionaliza por decreto solamente, ni aplicando controles represivos o policíacos, dice el presidente de la Junta, Gabriel Weiss. "Lo que la comuna está procurando, en ámbitos de conjunto con las cámaras comerciales, el defensor del vecino, la junta, es trabajar el tema de la responsabilidad empresarial en el cuidado del medio ambiente y la relación con el vecino. Pero son situaciones que generalmente no dan frutos rápidamente e implican interacciones y negociaciones. Porque hay rumbos que los marca el mercado. Me preguntarán: ¿alguien de izquierda hablando de mercado? Sí, existe y es una realidad objetiva. ¿Si los ubicáramos en los galpones de la Aguada, considera que los comerciantes y jóvenes irían felices para ahí? Se impone la necesidad de articular a todos los actores, comerciantes, vecinos y personas que disfrutan de esos ámbitos (que también debe ser gente de la zona) a los efectos de procurar la armonía, y la posibilidad de que los vecinos puedan convivir con ese tipo de emprendimiento. Es como el tema de las ferias: todo el mundo va a comprar frutas y verduras a ellas, pero nadie las quiere en la puerta de su casa," dice Weiss.
El sector privado debe tener libertades para desarrollar su gestión, opina el defensor del vecino, Fernando Rodríguez, pero siempre siendo las políticas públicas las garantes de los derechos de todos. "Quien puede y debe regular es el Estado. En este caso hay fallas. La idea es lograr consensos que se transformen en legislación y establezcan niveles acústicos, se tomen parámetros internacionales ya que hay muchos estudios. También hemos solicitado a la comuna un incremento en los cuerpos inspectivos. En su ausencia, se tiende al abuso. Es como un nivel de informalidad que termina siendo vulnerador de los derechos ciudadanos. Pero eso no es nada: tenemos denuncias de que en la mañana, encuentran personas semidesnudas en la calle. Si la diversión, que también es un derecho, está violentando otros tan importantes como la salud, algo grave está pasando."
El problema está en la mesa de prioridades del intendente Ehrlich, afirman las autoridades. Ahora, instalado, con inversiones importantes de vecinos y comerciantes, y no habiéndolo previsto, ¿cómo se resuelve? (Producción: G. Vaz, M. Lorenzo, C. Notargiovanni. Fotos: L.Carreño, A. Plá y A.Gomensoro).
Se crearon grupos de trabajo para establecer políticas y normativas
Autoridades de la comuna aseguran que la contaminación acústica es una prioridad del gobierno capitalino. El jueves la IMM, la Junta Departamental, la Defensoría del Vecino, Dinama y la Universidad de la República, participaron de un encuentro para tratar los conflictos ciudadanos relacionados con el sonido. Allí se debatió el tema desde el punto de vista sanitario (cómo afecta a la salud física y emocional), tecnológico (metodologías de medición) y legal (reglamentación existente). El objetivo fue crear grupos de trabajo para establecer políticas.
Pero el tema es complejo. Un factor a tener en cuenta es el avance tecnológico, señala el director del Departamento de Desarrollo Ambiental de la IMM, Néstor Campal. "Antes comprarse un amplificador de música no era factible ni para la clase media. Hoy, con la décima parte de un sueldo se compra un aparato que produce 100 veces más ruido ".
El otro gran cambio es cultural. "Entre el volumen que nos resulta agradable a los veteranos y el que le gusta a nuestros hijos hay un abismo. Antes se iba a bailar y se podía conversar. Hoy es probable que no. Es un fenómeno mundial. En cuanto a la movida de jóvenes no existe unanimidad de opiniones. Ellos quieren un lugar para divertirse, en un ambiente con sonidos altos. Los padres no quieren que esos lugares estén alejados. Por otro lado, está la gente que debe convivir con esos ruidos".
Dónde denunciar
RUIDOS MOLESTOS. Las denuncias pueden realizarse vía escrita completando un formulario y enviándolo a la oficina de Central de Inspección General de la Intendencia de Montevideo. También se puede hacer la denuncia a través del teléfono 901 0006 después de la medianoche (de jueves a domingo). El máximo permitido por la comuna tanto en ruidos como música es de 39 decibeles. Si se constatan niveles superiores se aplica una primer multa de 8 U.R. ($ 2.718) que, en caso de reincidencia, aumenta hasta un máximo de 20 U.R. ($ 6.795). Según Julio Dide, jefe de Espectáculos Públicos de la IMM, el equipo de respuesta acude con una demora de 15 minutos, según la demanda.
DISTURBIOS EN VÍA PÚBLICA. Realizar la denuncia en la seccional policial más próxima.
MAL ESTACIONAMIENTO. Si le colocan un auto en la puerta del garaje o sobre la vereda debe comunicarse al 1950 4000 (de lunes a viernes de 7 a 20; sábado y domingos de 0 a 8). Desde la ausencia de Autoparque, la comuna se quedó sin guinches. Se espera terminar los trámites para que ingrese una partida de guinches que se encuentra en el Puerto. Con o sin guinche, la multa es de 4 U.R. ($ 1.359).
Las cifras
39 Cantidad de decibeles permitidos por la comuna de Montevideo, tanto en música como ruidos.
2.718 Pesos con los que multa la IMM si constata más sonido que el permitido. Aumenta si hay reincidencia.
1.359 Pesos que debe pagar por multa alguien que estaciona su auto en la salida de un garaje o la vereda.
Boliches que cumplen con las normas
El propietario de El Pony Pisador, Roberto Requejo, asegura que la Intendencia realizó todas las pruebas acústicas en su local, y fue aprobado. "Por eso no recibimos quejas al respecto." Lo que los vecinos demandan de El Pony es su deck sobre la calle, frente a un geriátrico. "No molesta a nadie. Ocupa el mismo lugar que el estacionamiento de un auto. Damos un servicio al fumador. Sino, la gente saldría igual y se sentaría en la vereda. Prefiero dar un servicio a mi cliente. Gestionamos un permiso, hicimos el deck a la medida solicitada por la IMM. Si cambian las normas, la cumpliremos y lo achicaremos o sacaremos," agrega.
El geriátrico nunca se quejó frente a los propietarios de El Pony Pisador. "Lo abrieron con Midnight enfrente. No hay problemas de ruidos, y tampoco las peleas de la época de Midnight; no hay corridas de autos, tengo policías en la calle; hacemos un esfuerzo importante para controlar que no se produzcan desmanes tampoco afuera. No me interesa ni me beneficia perjudicar al vecino. La gran mayoría de mis clientes son de Pocitos".
El Pony Pisador contrata tres policías 222 permanentes, que están apostados en la esquina. "No hay ni más ni menos problemas que en cualquier otro boliche de cualquier barrio de Montevideo. Hay un preconcepto por la época de Midnight, pero no tenemos nada que ver".
Es claro que para el vecino no es una ventaja tener un local nocturno en la esquina, pero para ninguno de Montevideo, no sólo para los de aquí, dice Requejo. "Compré un local que tenía habilitación de 20 años atrás. Pedí todas las autorizaciones, me las otorgaron y emprendí el negocio. Si cambia la normativa, y nos quieren mandar al campo, bueno... La gente tampoco toma en cuenta que sólo en ese local hay 40 empleados (en Botnia 300)".
La encargada del Barba Roja, Camila Espíndola, señala que el pub jamás tuvo problemas por la música alta. "Siempre fuimos bastante estrictos porque sabemos que molesta a los demás. Abrimos el 31 de octubre, y ha venido la Intendencia todas las semanas, para controlar."
¿La culpa es del pucho?
"El tema no es cambiar una contaminación por otra", indica el Defensor de Vecino, Fernando Rodríguez, aunque reconoce que varios de estos problemas se generan porque no se puede fumar dentro de los recintos nocturnos.
"Es probable que sí, que el cigarrillo tenga algo que ver. La gente sale afuera y deja las puertas abiertas, y el sonido no es contenido en el recinto", indica el director del departamento de Desarrollo Ambiental de la IMM, Néstor Campal.
"En Estados Unidos, se realizó una investigación sobre lo que costaba la internación de personas con cáncer de pulmón, y los daños que causaba a la población. Y la diferencia, sólo en gasto económico, con lo que significa el daño en contaminación acústica es abismal", indica el profesor Gabriel Weiss, presidente de la Junta Departamental.
Lo dijo
Gabriel Weiss
PRESIDENTE | JUNTA DE MONTEVIDEO
"Es como la feria. Todos van, pero no les gusta tenerla en la puerta. Se están articulando ámbitos para la discusión. Pero hay rumbos que los marca el mercado. Si se supiera la cantidad de quejas que me llegan de empresarios nocturnos sobre la gran carga de impuestos y multas que les aplica la Intendencia. Tampoco a ellos les es fácil".
Fernando Rodríguez
DEFENSOR DEL VECINO
"Solicitamos al prosecretario de la Intendencia la aprobación de un decreto aprobado en la Junta Departamental que reglamenta el tema de los "decks" en la calle. No se puede construir de cualquier manera o dimensión. En una calle angosta, de doble vía, no debería permitirse. La IMM necesita definirse al respecto."
Néstor Campal
DIRECTOR | MEDIO AMBIENTE I.M.M.
"En el tema contaminación acústica, se debe actuar sobre la denuncia. Sería impensable colocar un número de inspectores en la calle a vigilar el tema. Costaría una fortuna para los bolsillos montevideanos. Pero, la Intendencia estará tomando medidas a muy corto plazo. Son centenares las denuncias mensuales."