EL PAÍS DE MADRID | L. LUCCHINI/ R. SECO
Orientación sexual, convicciones políticas, creencias religiosas, costumbres y hasta consumo de drogas: todas estas informaciones, que fácilmente terminan colándose en el perfil de Facebook o Myspace de los usuarios, no podrán ser revisadas por los empleadores en Alemania. Así lo establece una medida aprobada por el Consejo de Ministros dentro de un proyecto de ley para la protección de datos que ya se conoce como "Ley Facebook".
En un momento histórico de striptease de datos -así lo ha denominado el semanario alemán Der Spiegel-, donde las informaciones personales yacen en la red sin protección alguna más allá de la conciencia de cada uno, Alemania quiere limitar con una ley la posibilidad de las empresas de bucear impunemente en las redes sociales en búsqueda de vicios y hábitos de actuales o futuros empleados. Mientras el gobierno defiende la medida, los expertos indican que su aplicación podría ser muy difícil.
Hasta ahora, quien buscaba trabajo debía tener en cuenta que su perfil podía ser examinado, y podía actuar en consecuencia: eliminar fotos comprometidas, borrar su visión política, ocultar su creencias religiosas y deshacerse de comentarios incómodos. Las actualizaciones de estatus y la participación en ciertos eventos podían convertirse en armas en contra de su solicitud de trabajo.
La ley Facebook, sin embargo, prohíbe a los empleadores buscar entre las informaciones privadas en vista de una entrevista de selección. A partir de entonces, las empresas podrán seguir buscando en Internet informaciones acerca de los aspirantes, pero solo allí donde esto está permitido, es decir, en redes profesionales como Linkedln, en las que las personan publican informaciones relativas a sus experiencias de trabajo.
"Lo que un empleador no puede hacer es pedir amistad a un solicitante de empleo y luego utilizar su condición de `amigo` para acceder a datos privados y utilizar las informaciones en contra del aspirante", puso como ejemplo el ministro de Interior alemán, Thomas de Maiziere, a la hora de defender el texto. No obstante, admitió que "podría ser difícil probar" que una respuesta negativa se haya basado en publicaciones en la red social. Así mismo, subrayó que un solicitante de empleo que pruebe que fue descartado con estos métodos podría demandar a la empresa por daños y perjuicios.
COMPLICADo. Mientras exponentes del gobierno alemán defienden la medida como progresista en el ámbito de la protección de datos, los expertos indican que su aplicación práctica va a ser muy difícil. "Tenemos serias dudas de que la medida pueda proteger a los usuarios", dijo Manfried Bear, miembro de la Asociación Alemana para la Protección de Datos. "Todas las empresas controlan las páginas personales de los solicitantes, hasta hay firmas que ofrecen exclusivamente como servicio buscar información acerca de personal para las empresas. Me parece difícil que esta ley lo pueda evitar, simplemente porque es difícil de verificar". El experto indicó que solo los usuarios, de manera individual, se pueden defender de los riesgos de las redes sociales, "no utilizando Facebook o por lo menos no publicando información privada".
Javier Prenafeta, abogado especialista en Tecnologías de la Información, señala que estrictamente, el uso para fines laborales de datos depositados en redes sociales requeriría de autorización debido a la normativa de protección de datos y a las condiciones de uso de Facebook, que limita el uso de la información a la propia red social.
Por otra parte, los juristas debaten acerca de qué sentido tiene una ley cuya aplicación nadie puede verificar. El abogado Stephan Hanloser habla de una "propuesta de ley irreal", ya que no se pueden comprobar las fuentes de información de un empleador y tampoco "se puede esperar que por convicción personal éste evite recopilar información disponible en las redes sociales". Prenafeta lo corrobora: un empleador puede alegar "cualquier otro motivo" para rechazar a un candidato.
Las medidas en el ámbito de las redes sociales son parte de una ley más amplia de protección de datos con la que el gobierno pretende defender a los empleados de intentos de espionaje por parte de sus superiores, como por ejemplo con cámaras de video ocultas o través de perfiles psicológicos e informes encargados a detectives.
La iniciativa del Ejecutivo alemán se produce después de una serie de escándalos relacionados con la privacidad que sacudieron al país en los últimos dos años, y que afectaron a conocidas empresas germanas.