CABEZA DE TURCO

¿Ñeri o Netflix?

Washington Abdala

El lumpenaje es enorme. No expreso “lumpenaje” con sentido despectivo, hablo del “lumpen-proletariat” marxista, de ese grupo que ellos creían que no tenía conciencia de clase. Hoy el mundo ñeri es un hijo bastardo de aquellos lumpen. Es más, aquel lumpen-proletariat luce cual Pablo Neruda ante el ñeri de hoy, el Bráian o el Estívi.

Es verdad, los ñeri son un segmento social que está por fuera de casi todo, que ya no comparten los códigos de convivencia y que están a una distancia de la civilización normal metiendo miedo. Están por debajo del proletariado, del laburante común y corriente. Sí, es la fractura social, sí. No es el pibe con perfil “plancha”, no, no confundir, es el que está por fuera de todo, que ya no se le pasa por la cabeza trabajar, que la droga lo fusiló y que la violencia descarriada es su modo de existir. 

No está loco, tiene conciencia del bien y del mal pero sabe que le irá exactamente igual dentro o fuera de la ley, por eso anda como gato alzado por el pretil de la norma, por eso es barra brava, por eso te mata por cien pesos porque se le dio la gana disparar tiros al viento y ver como suena la ratatá. El país tiene demasiadas armas y estos nenes armados son el delirio. Y se han estado armando en estos años, tranquilamente, sin demasiado lío y hasta con un ministro que en algún momento instaba a la población a armarse.

Son sí la degradación de la sociedad, son los desclasados y son los chicos malos. Ahora mandan ellos y saben de su poder, por eso la lumpenización se organiza y no es un grupo alienado. Y los arrasás, te crees piola y no arreglás nada, porque las viviendas que les tirás abajo hoy son violencia incubada para mañana. ¿O se quedarán mansitos luego que los marcaste a fuego delante de toda la sociedad? ¿Savonarola?

En una época el lumpenaje de ayer eran votantes pachequistas; luego con la “ñerización” se volvieron pepistas. Claro, ayer eran Lassie, hoy son lo que son. Eso sí, tienen claro que son más los quienes los usan como ejemplo del “mal” que como espacio de rehabilitación. Pero les importa todo una perinola, quieren su porrito, algún que otro psicotrópico que los saque de ambiente, una birra si pinta y dale que va. “¡Y shi hay que quemar a alguna vieja pa la moneda, la quemamo! ¿cuál es, cuál es?” Pero algunos mandan y de turros no tienen nada. ¡Ojito!

La policía está —por momentos— desesperada con estos individuos. Entre los que envían a hacer cobertura de violencia doméstica, los que están en el PADO con los inconvenientes geográficos que no les permite estar en todo el territorio, los pocos policías de las seccionales, la verdad es que no son maras, pero son -a la uruguaya- los nuevos amos de algunas partes de la ciudad. No lo ve el que no lo quiere ver. La dominación ilegítima e ilegal se ha impuesto. Max Weber reviviría para ver esta forma de dominación y ver comprobada su teoría.

Mientras los pibes de clase media miran Netflix y en las universidades se comentan las series, la generación marginal se cría en la calle mirando el mundo ñeri y lo admira por su capacidad de desafío a la autoridad. En nuestro nivel uruguayeril, medio berreta y microscópico, créanme, el ñeri poderoso es un micro Pablo Escobar. El ñeri no mira Netflix —no sabe que Luismi revivió— pero sabe que sacando un arma para el rodeo donde sea y como sea. Estamos en un problemita serio. No se arregla con calvinistas, románticos o fachos oportunistas. Es un lío que requerirá un “pienso” para montar un recorrido cimentado en otro formato educativo. Increíble que en este país la seguridad sea el primer problema. En esta se comieron el globo los chicos del gobierno y les metieron un gran Willie en la cara. Y que nadie espere cambios rapiditos, eso no existe. Demasiada letanía ahora no se cambia de un día para el otro. La justa.

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