ERNESTO NEGRíN

"Para hacer música tropical hay que sentirla"

Empezó a tocar la trompeta casi por azar. Hace medio siglo creó el Conjunto Casino y se transformó en un referente. A los 73 años, todavía no planea abandonar a su grupo.

Ernesto Negrín, al frente de Conjunto Casino
Ernesto Negrín, al frente de Conjunto Casino. Foro: D. Borrelli.

La de Ernesto Negrín es una historia de esas que nadie imagina, de esas que suceden solo en películas. La suya es la historia de un sueño que nació hace (casi) 50 años. Es, podríamos decir, una historia interminable. Pero también es la de un niño del interior de Uruguay que dejó la escuela cuando se mudó a la capital para salir a trabajar y ayudar a su familia. La de un joven que se enamoró del jazz y del saxofón sin razón alguna, que ahorró dinero y terminó por comprarse una trompeta "marca Orsi, que era usada y no era buena, pero era para lo que daba". Es, en definitiva, la historia de un joven que empezó improvisando con un bongó en el garaje de una panadería sin luz y que quiso armar su propia banda: Conjunto Casino. No sabía, el joven de esta historia, que a los 73 años, una operación al corazón y cinco baipás, su grupo seguiría haciendo bailar a las personas. "Yo no pensé en ese momento que iba a tener 50 años de trayectoria, cómo podría pensarlo, nadie puede pensar eso, no sé, digo yo", comenta Ernesto con una voz que cada tanto, a lo largo de esta charla, se va a perder en anécdotas de medio siglo de historia de uno de los grupos de música tropical más emblemáticos del país.

Desde abajo.

Nació en San José y es el mayor de cuatro hermanos. Su infancia allí fue "muy linda". "Si habrá sido linda que voy todos los meses. Tengo amigos allá, primos, me queda un solo tío, pero tengo mucha gente amiga. Mi papá estaba muy relacionado al fútbol en San José, jugó allá y era una figura popular, además era un comerciante muy bueno y fuerte. Y bueno, por eso nos recuerdan a todos allá".

Ernesto habla sin pausas sobre su familia y sobre su vida en el interior; después frena, piensa y cuenta que él no terminó la escuela. "Yo me vine a vivir a Montevideo a los 12 años. Hice quinto año allá en San José y después me vine para acá. Y acá tuve que salir a trabajar para ayudar a mi padre. Mi madre era ama de casa y nos cuidaba a nosotros, era un trabajo enorme el de ella, ¿no?", pregunta, aunque en su pregunta esté la respuesta.

No sabe, Ernesto, cómo empezó a gustarle el jazz. En su familia no había músicos. "A mi madre sí, a ella le gustaba la música, le gustaba escuchar, pero no tenía instrumentos ni nada. Y mi padre no, mi padre era carpintero". No lo sabía cuando a los 15 (o 16) años fue con un amigo al Hot Club de Montevideo a buscar Héctor "el Fino" Bingert para que le enseñara a tocar el saxofón. "El Finito era un genio, es un gran jazzista. Pero me dijo que no podía enseñarme porque no tenía horarios y además se estaba por ir para afuera con una orquesta", recuerda. Así que, en vez de un saxo, decidió invertir el dinero que tenía ahorrado en una trompeta y su amigo José Luis lo llevó con su maestro para que empezara a estudiar.

— ¿Cómo pasó de la trompeta a la música tropical?

—Yo en ese entonces vivía en las calles Guaviyú y Pedernal y a la vuelta de mi casa había dos hermanos que tenían una orquesta que se llamaba Combo La Bahía. Y yo empecé a ir a los ensayos, era muy joven. Una panadería les daba toda la parte del garaje donde guardaban la leña para ensayar, pero no había ni luz ni nada. Una vez me dieron un bongó y bueno, toqué como pude, yo no sabía. Después empecé a tocar los timbales hasta que la orquesta empezó a hacer bailes y yo seguí estudiando trompeta, así que un día pude tocarla con ellos.

Del Combo La Bahía pasó a la Sonora Del Palmar. Allí tocaba la trompeta mientras seguía estudiando. "Y después de ahí hice mi orquesta", dice y hace silencio. Sabe que no hace falta aclarar que "su orquesta" es Conjunto Casino. Sabe —aunque no lo diga—, que es una de las más importantes de la música tropical uruguaya.

Para formarla, los músicos se fueron acercando a él, pero también los buscó: "Había tantos muchachos tocando... les hablé, les dije mi idea y listo. Así salió Casino", rememora; una orquesta que tomó su nombre de otra orquesta. "Yo tenía un amigo, Eduardo, un conocedor de música cubana que era impresionante. Él me mandaba temas y yo los mandaba a arreglar, un laburo bárbaro porque el arreglista cobraba. Un día, él me da un disco para escuchar. Era del Conjunto Casino de Cuba. Lo llamé y le dije: este es el nombre de mi orquesta. Porque acá todas las bandas eran combos o sonoras, y el nombre conjunto no estaba".

Popular.

El 13 de setiembre Conjunto Casino cumplirá 50 años. Acaba de llevarse un Disco de Oro por La historia interminable, Vol. 1 y el año pasado editó La historia interminable Vol. 3.

Ernesto cree que Casino "ya no es solo una orquesta, más bien es una historia". Y es la historia de un grupo de músicos que empezó "desde abajo" pero que "tuvo suerte": "Tocamos en un baile por primera vez allá por La Tablada y después nos llamaron del Club Colón de básquetbol. En ese entonces el club hacía grandes bailes, de mucha gente. Y un día el organizador me dice que querían inaugurar una pista pero que precisaban una orquesta que estuviera toda la noche ahí. Y aceptamos, y nos vino bien, porque ahí nos veía ya el público grande".

Allí estuvieron por algo más de un año y luego empezaron a tocar en otros bailes, algo que, según Ernesto, no era común en ese entonces. "Después sí, empezamos a hacer dos, tres, cuatro o cinco bailes por noche, los que dieran. Casino siempre fue una orquesta que sonó, que fue muy popular".

Pero el verdadero salto llegó en la década de los 80 con una canción que, como la banda, ya forma parte de la historia de la movida tropical. "Azuquita pal café nos abrió una puerta muy grande, a nosotros y a otros colegas, por esa canción la música tropical llegó a lugares que antes no llegaba". Pero para hacer ese tema, Ernesto estuvo un año. Se la había acercado uno de sus arregladores, Raúl Núñez. "Me mandó un cassete con dos canciones del Gran Combo de Puerto Rico. Y yo escuchaba y escuchaba este tema y decía este no puede faltar y no puede fallar". Y no falló.

Ernesto dice que la clave para elegir los temas del repertorio de la banda es que siempre lleguen a la gente: "El secreto de las canciones está en los estribillos. En esta música son los estribillos los que tienen que ser pegajosos. No es por alabarme, pero siempre he tenido la constancia de buscar yo los temas de la orquesta".

Entre escenarios y bailes, Ernesto y su Conjunto Casino llegaron a tocar en Buenos Aires, donde se presentaron por más de 15 años. "Ahí se presentaban los grupos fuertes de acá", recuerda. Incluso, llegaron a tocar en uno de los programas que Xuxa grababa en la capital argentina.

Quizás en los estribillos esté el secreto de Conjunto Casino. Lo cierto es que con medio siglo de trayectoria, la banda sigue haciendo que la gente se mueva, baile (y no es poca cosa) y Azuquita pal café es casi un himno en el ambiente.

Ernesto cree que en Uruguay no hay "orquestas como las de antes". Dice que antes los músicos eran personas que estudiaban, que sabían leer la música. Dice que hoy a un disco "lo hace un tipo con una computadora". Dice, también, que cada vez cuesta más hacer una orquesta: "Y no creo que sea por falta de músicos, porque no es necesario tener una voz de un tenor ni nada de eso, no, basta con que tenga el gusto por la música tropical. Para poder hacerla hay que sentirla, te tiene que gustar. Hay canciones que nombran eso: Yo la canto de corazón porque la salsa me gusta a mí. Ojalá alguien lo vuelva a hacer, porque la música tropical no es así como se hace ahora. No digo que antes eran mejores, eran distintas".

—¿Por qué le parece que Casino sigue vigente después de tantos años?

—Hay tantas personas que siguen a Casino, creo que pasa de generación en generación, no sé. Hay que tocar para la gente y tener un repertorio que le llegue y Casino siempre ha funcionado así, será por eso.

Y, como Casino, Ernesto, con 73 años, aún no piensa abandonar la música. Se ha preguntado muchas veces cuánto tiempo más seguir. "Es bravo eso. No sé cuánto voy a aguantar, pero si yo dejo esto no hay nadie que siga", dice. Lo que si sabe es que su orquesta ya es parte de la historia.

Otro disco de oro.

Con el Disco de Oro que obtuvo Conjunto Casino por La historia interminable Vol. 1, ya suma 29 entre los de Platino y Doble Platino. "Es una cifra súper importante para nosotros", dice Ernesto.

El disco, cuenta el trompetista, incluye grandes éxitos y además algunos temas inéditos: "Tiene canciones que ya se han grabado en otras oportunidades, con otros integrantes, especialmente con otras voces, que el sello —Bizarro— ya tenía".

Ernesto cree que Casino siempre fue una orquesta que vendió discos, a la que la gente siempre acompañó. "Yo ahora los tengo a todos medio archivados en casa, inclusive algunos vidrios están rotos, porque me he mudado muchas veces y no los he podido arreglar", se ríe.

"En total tenemos 29, pero no puedo especificar cuáles son de oro, cuáles de platino y cuáles doble platino. Tuvimos la suerte de que siempre hicimos temas que le llegaron a la gente", cuenta. Y, entre ellos, por supuesto, Azuquita pal café fue el más sobresaliente. Ernesto cree que lo que funcionó de esa canción fue el arreglo que hizo Nelson Curbelo, que trabajaba con él en ese momento. "Hicimos el arreglo para nosotros, a nuestro estilo, y eso llegó muy bien".

SUS COSAS

UN DISCO. Con 50 años de trayectoria, Ernesto Negrín y su Conjunto Casino siguen sacando discos. El último es el tercer volumen de La historia interminable, que repasa los grandes éxitos del grupo pero que además incluye seis temas inéditos, entre ellos El año viejo.

UN LUGAR. Dice que el Este no le gusta, que va solo si lo invitan. Ernesto prefiere irse al campo. "Ojo, no es que yo tenga campo —se ríe— tengo amigos que tienen en San José y en Santa Lucía". Por eso, cada vez que puede, va a visitarlos. "Me gusta estar tranquilo", cuenta.

UN REFERENTE. "Yo soy un gran simpatizante de La Fania All-Stars, que ya no están, pero también admiro mucho al Gran Combo de Puerto Rico", dice sobre sus referentes. Además, cuenta que también hay otros músicos muy buenos, como el cantante Gilberto Santa Rosa.

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