JUAN ANDRÉS ELHORDOY
Ese día el ministro José Mujica estaba exultante. En una entrevista televisiva, el "Pepe" tenía una sonrisa de oreja a oreja porque "los precios agropecuarios están espectaculares".
De esta manera, el popular funcionario y dirigente resumía las sonrisas de su clientela directa: los productores rurales.
Pero días más tarde y con otro rostro, el mismo Mujica hablaba de los efectos de esos precios en su clientela masiva: los consumidores con voz y voto.
Así fue que en pocos días, puso en duda el accionar de la industria frigorífica al mencionar posibles movimientos especulativos. Criticó los aumentos de los precios de la carne y habló de importaciones, detracciones y hasta de posibles prohibiciones para vender determinados cortes al exterior.
La historia reciente es por todos conocida. La catarata de ideas intervencionistas dio paso a una confesión: "siempre fui contrario a las detracciones".
Para justificar la amenaza mediática, Mujica dijo en tono burlón que "tenía que negociar con gente muy dura".
Más allá de la táctica, la estrategia funcionó. El ministro logró una exoneración del IVA a dos cortes de carne vacuna por 60 días.
Pero la realidad es la realidad. Ya no es el desgastado dilema del vaso medio lleno o medio vacío.
El problema ahora es que el recipiente está rematadamente repleto.
Muchos de los principales precios de la producción agropecuaria están altos en el mundo, lo que repercute en el bolsillo de los que viven intramuros.
Es notorio el aumento del precio de la carne. Muy influido por aspectos climáticos adversos, los ganados alcanzan hoy los niveles más altos de la historia. Según INAC, el kilo de novillo en pie superó en promedio 1,18 dólares.
A esto se agrega que el mercado internacional registra subas, aunque más modestas: 5% en comparación con el mismo período del año anterior.
La lechería vive un momento excepcional. El precio internacional de la leche en polvo pasó de 2200 a 4900 dólares la tonelada en un año. Así es que el negocio es tan atractivo, que obliga a las empresas a competir fuerte para captar más materia prima.
Consecuentemente, los precios de la leche al productor suben a pasos acelerados. Y la provisión de leche fresca para el público corre peligro porque no es negocio para la industria atender este mercado.
El trigo alcanza los niveles más altos de los últimos 20 años. Esto repercute directamente en el valor de la harina y sus derivados.
El arroz experimenta una situación similar, aunque no tan importante como el otro cereal.
Los principales analistas económicos a nivel mundial estiman que los precios agropecuarios en la próxima década serán incluso superiores a los de la precedente, según un estudio recientemente publicado por el MGAP.
Esto se explica por un aumento de la demanda, principalmente por la creciente importancia de los biocombustibles que requiere de maíz, soja, caña de azúcar y otros productos, que a su vez afectan el costo de producción de la carne y la leche.
Será entonces una cuestión de acostumbrarse. Altos precios para consumidores, altos precios para industriales, altos precios para productores.
Analizando este escenario general, se entiende mejor el aparente enfrentamiento de Mujica con Mujica.