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La mujer que dirige la diplomacia del Vaticano

La abogada siciliana Francesca Di Giovanni ocupa un área clave en la Secretaría de Estado de la Santa Sede; nombrada por el papa Francisco

Francesca Di Giovanni en el momento de asumir el cargo en la Santa Sede.
Francesca Di Giovanni en el momento de asumir el cargo en la Santa Sede.

Es abogada y escribana, pero desde hace algo más de tres décadas su carrera ha estado vinculada al Vaticano. Desde hace unos días es la primera mujer en ocupar un alto cargo en la Santa Sede, en el área vinculada con las relaciones internacionales. Con su nombramiento el papa Francisco se propuso ponerle nombre y apellido a su intención de revalorar el papel de la mujer en la Iglesia.

Francesca Di Giovanni (66) ha desarrollado su carrera en torno a una amplia agenda de temas sociales que van desde los refugiados y las migraciones hasta el papel de la mujer en la sociedad y en la comunidad religiosa, en particular. Estas aptitudes y preocupaciones hicieron que el sumo pontífice pusiera sus ojos en ella y la nombrara subsecretaria de la Secretaría de Estado del Vaticano, el equivalente a la cancillería de la Ciudad Estado.

Hasta ahora, la Secretaría de Estado solo tenía a un subsecretario encargado de la diplomacia. El nombramiento de Di Giovanni procede de la decisión de Francisco de dividir el puesto en dos. De esta maneraí, ella se encargará de las relaciones de la Santa Sede con las instituciones intergubernamentales, como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) o la Unión Europea (UE), mientras que las relaciones bilaterales quedarán en manos del otro subsecretario, el monseñor Miroslaw Wachowski.

“Desde hace varios años se piensa en la necesidad de un subsecretario para el sector multilateral: un sector delicado y exigente que necesita una atención especial”, explicó Di Giovanni en ocasión de su nombramiento.

DESDE EL SUR. Di Giovanni nació en Palermo (Sicilia) el 24 de marzo de 1953 y allí cursó sus primeros estudios. Francesca estudió Derecho y obtuvo el título, poco después se vinculó formalmente a la Iglesia Católica e ingresó a la administración vaticana en 1993. Comenzó a trabajar en el área jurídica del Centro Internacional de la Obra de María. Esta organización ha tenido un papel central en el diálogo interreligioso y ha sido una constante difusora de los ideales ecuménicos y de fraternidad.

Desde temprano Di Giovanni comenzó a interesarse en el fenómeno cada vez más creciente de los refugiados, de las sucesivas olas migratorias que vienen llegando a la costa europea desde hace décadas. Tal vez por haber nacido en la isla que más ha estado recibiendo estas oleadas, la joven abogada hizo de ello su especialidad. Esto, a su vez, la llevó a relacionarse con los organismos gubernamentales encargados de lidiar con el fenómeno. Sumado a sus estudios, su carrera se volcó decididamente hacia el Derecho Internacional, área en la que se convirtió en experta. Al mismo tiempo, debido a su dedicación a los refugiados, Di Giovanni también basó su especialidad en los Derechos Humanos.

La presencia de mujeres en las estructuras administrativas de la Santa Sede ha sido históricamente escasa y hasta hace poco tiempo era nula en los cargos de decisión. Y ello sin entrar en temas que aún son objeto de profundo debate en la comunidad católica como lo es la posibilidad de que las mujeres sean ordenadas sacerdotes, reclamada en forma insistente desde hace años.

Di Giovanni es una de las cuatro mujeres con alto cargo en la Curia.
Di Giovanni es una de las cuatro mujeres con alto cargo en la Curia.

Pero Francesca Di Giovanni pudo sortear esos obstáculos al punto que ella y otras tres mujeres han llegado a ocupar altos cargos en las estructuras, como consecuencia de las iniciativas desplegadas por el papado de Francisco.



TÍMIDA CONQUISTA. El nombramiento de Di Giovanni supuso una pequeña victoria en la carrera funcional de las mujeres dentro de la Santa Sede. Pero, en realidad, estas designaciones ya habían ido ubicando a mujeres en puestos cada vez más elevados de la Curia.

Por ejemplo, en 2017 Francisco nombró a Gabriella Gambino y Linda Ghisoni como responsables del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. La española Carmen Ros Nortes trabaja desde la misma época como subsecretaria de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada. Pero ya su predecesora en el cargo, la italiana Enrica Rosanna, había sido nombrada por el papa Juan Pablo II.

Lo cierto es que, según un informe de Vaticano News, la cantidad de mujeres en los cargos de responsabilidad se ha triplicado durante la última década. Según dicha fuente, en el Dicasterio para las Comunicaciones del Vaticano, donde el número de laicos es elevado en comparación con otras unidades de la Santa Sede, dos mujeres ocupan posiciones de liderazgo. La eslovena Natasa Govekar es la jefa del Departamento Teológico-Pastoral, mientras que la brasileña Cristiane Murray es la subdirectora de la Oficina de Prensa del Vaticano.

En total, cinco de las 22 oficinas más importantes de la Curia (Secretaría de Estado, Secretaría para la Economía, tres Dicasterios, nueve Congregaciones, cinco Consejos, tres Tribunales) tienen ahora mujeres en el equipo de liderazgo. Ningún Pontífice ha nombrado nunca a una mujer líder en la cima de un dicasterio, señala el informe.

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