JUAN CARLOS PAULLIER | el personaje

"Mi misión es ayudar a que la gente viva mejor"

Un grave accidente de tránsito convirtió a un abogado y periodista deportivo en conductor de un ciclo televisivo de salud que ya lleva 20 años.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
"Yo tengo la misma pasión que cuando empecé", dice el periodista.

Era difícil el tema que se tocaba: el suicidio. Juan Carlos Paullier, creador y conductor de Calidad de vida, no recuerda exactamente cuándo fue; sí que era la época en que la audiencia se contactaba por teléfono y no por Facebook o Twitter. De pronto llamó una mujer del Chuy: "Cuando cuelgue, me voy a matar". Todo al aire, conmoción en Paullier y en los psiquiatras que conformaban el panel. "No, señora, no haga eso. La vida es hermosa", atinó a contestar. "Para mí es horrible, no tiene sentido. Mis hijos no me vienen a ver, no me traen a mis nietos, no tengo trabajo...". El periodista logró convencerla de que esperara a que terminara el programa para que los médicos se contactaran con ella.

Al otro día, Calidad de vida tocaba otro tema: diabetes, quizá. Desde la producción le avisan que llama la misma mujer del Chuy: "Quería contarle que vinieron mis hijos, trajeron a mis nietos y un grupo de señoras me ofreció trabajar en telares. Me cambió la vida. Gracias". Todo en vivo. Para Paullier, esa fue una "anécdota top" en las dos décadas que su Calidad de vida lleva al aire. "Con eso te sentís gratificado. Yo siempre me sentí gratificado con el programa".

Paullier se emociona. Habla de su programa —entre 1995 y 2004 en Canal 4; desde entonces en el 12; hoy con un espacio de lunes a viernes dentro de Desayunos informales y otro propio los domingos de mañana— como si fuera otro de sus hijos; y tiene cuatro, además de dos nietos. Abogado de profesión y periodista deportivo de vasta trayectoria, nació en Montevideo en una fecha que guarda bajo llave. "No te enojás si no te digo la edad, ¿no?".

Su fecha de nacimiento, para él, es el 1° de noviembre de 1993. Ese día, siendo presidente de la Comisión Nacional de Educación Física (CNEF), yendo en el asiento de acompañante del vehículo oficial, sufrió en la rambla del Parque Rodó un accidente de tránsito que estuvo a nada de mandarlo a la tumba. Los médicos le fueron claros: nueve de cada diez personas a quienes un auto los embiste casi de frente a 120 kilómetros por hora mueren en el acto. Él vivió, pasó un mes en el CTI en coma y casi un año en silla de ruedas. Nació de nuevo. Y en ese episodio, como una devolución a la comunidad o la revelación para un reborn, también nació Calidad de vida.

Panorama.

"Todos los Paullier de Uruguay tenemos algún grado de parentesco", cuenta el abogado. Eso incluye antepasados ilustres como Juan, político y periodista, cuyo nombre lleva una calle del Cordón, y Ecilda, que bautizó a una localidad maragata. "Yo veo a mi infancia corriendo detrás de una pelota de fútbol, ya sea con mis amigos del barrio o con mis primos". A los primeros los tenía en la esquina de Roque Graseras y 21 de Setiembre, en Pocitos; a los segundos, en el Prado. Creyente desde pequeño, en su niñez supo ser monaguillo en la Parroquia de Punta Carretas, la de Ellauri y Solano García. Eso quedaba cerca de su colegio y liceo, el Zorrilla de San Martín de los Maristas.

Su vida adulta también corrió detrás del fútbol. Paullier fue parte del famoso Clan 10, el equipo de transmisiones deportivas de Radio Ariel que a principios de los 70 se las ingenió para hacerles frente a colosos como Carlos Solé (en Sarandí) y Heber Pinto (en Oriental). Él creó el recordado segmento "Fútbol panorama", que era una recorrido por todo el planeta pelota, en épocas sin tevé cable ni Internet.

"Yo tenía una radio Zenith Transoceánica y una pasión increíble por el fútbol. Escuchaba Radio Nacional de España, la RAI italiana, Radio de Moscú y me enteraba de todos los resultados del fútbol inglés, italiano, griego, español... Y se me ocurrió darlo en la transmisión previa. Yo decía Vamos a España y el operador metía un pasodoble; Vamos a Grecia, e íbamos con la música de Zorba el Griego. Eso pegó de una forma que a mí me sorprendió". De ahí pasó a la cancha grande de Radio Oriental, con la mayor audiencia del país, haciendo dupla con Víctor Hugo Morales. Eran los más escuchados y también los más duros a la hora de criticar y opinar acerca de un fútbol que comenzaba a tener la nostalgia de haber sido y el dolor de ya no ser.

"Esa postura a mí me trajo muchísimos problemas, como salir del Estadio y que te quieran pegar, que te pinchen las cuatro ruedas del auto y te dejen un letrero: Te vamos a matar. Llamaban a mi casa y amenazaban de muerte a mi esposa (hoy ex) o decían que iban a raptar a mis hijos. Si jugaba Peñarol me decían bolso; si era Nacional, me gritaban manya. ¡Esa era la prueba del nueve de la objetividad con que encaraba mis análisis y comentarios".

La exitosa dupla con Víctor Hugo lo era solo al aire. No había amistad. "Lo que existía era una relación profesional. Y desde que se fue a Argentina (en 1981), cero contacto. Yo no recibí un llamado suyo ni cuando me estuve por morir. No sé exactamente por qué se dio ese distanciamiento". Hoy ya muy alejado de ese ambiente, del periodismo deportivo de aquella época recuerda "muchos celos" y "egos difíciles de manejar". En 1984 se recibió de abogado, profesión que ejerció de forma liberal y también en el Banco Central. Wilsonista desde sus épocas de estudiante universitario, varios legisladores herreristas, como el fallecido Martín Sturla (hermano del hoy cardenal Daniel Sturla), le insistieron para que asumiera al frente de la CNEF. Eso fue en 1990; faltaba muy poco para que su vida tomara el giro actual.

Contribución.

El chofer de la CNEF tenía que tomar por Julio María Sosa, la del costado del Club de Golf. Hoy Paullier piensa que el conductor seguramente "vio más lejos" a un bólido que venía del Este por la Rambla y se tiró a cruzar. Ese bólido les impactó a la altura de la puerta del acompañante, donde el abogado viajaba. Se quebró cadera, pelvis, fémur y perdió el conocimiento en el acto. No lo recuperó hasta un mes después. Recién ahí supo que lo debieron rescatar los bomberos de los fierros retorcidos y que un miserable quiso robarle el Rolex de su muñeca. También luego se enteró que gracias a que los antibióticos empezaron a funcionar, la solución de los traumatólogos primó sobre la de los cirujanos y no fue necesario amputarle la pierna derecha, que le quedó más corta que la izquierda. Aún hoy, a casi 22 años, debe seguir haciendo tonificación muscular.

"Mi vida es un antes y un después del accidente", dice. La idea se le ocurrió haciendo rehabilitación en la pileta del Club Biguá. "Yo he hablado mucho con sobrevivientes de los Andes... no quiero comparar, obvio, pero tenemos en común que estuvimos al borde de la muerte. Y ellos me decían que cuando se regresa de esas situaciones aparece como un ser que nos dice que tenés que cumplir una misión en la vida. Y mi misión en la vida es Calidad de vida, contribuir —humildemente— a que la gente viva mejor, viva más, tenga menos siniestros de tránsito. Esa es mi devolución a la comunidad".

Cuando presentó su idea en Canal 4 en 1995, la primera reacción fue de incredulidad. "¿Vos estás loco?, ¿qué tiene que hacer un abogado y periodista deportivo hablando de salud?", le dijeron en la gerencia. Explicó la idea y le pidieron un piloto. En el piloto aparecieron eminencias como el oncólogo Ignacio Musé, el cardiólogo Enrique Besada, el deportólogo Carlos Carvalho y el sobreviviente de los Andes Gustavo Zerbino. "A la semana me estaban llamando: Podés empezar cuando quieras. Y pasaron 20 temporadas...".

El lunes 20, Calidad de vida tuvo como invitado al doctor Besada, ese mismo del piloto inicial. Al cierre, el propio Paullier se encargó de presentar el siguiente espacio en Desayunos informales, una nota sobre la fuga del "Chapo" Guzmán a cargo del corresponsal de la BBC en México, que no es otro que su hijo Juan. Al padre el orgullo le brotaba por los poros, como el que le genera su programa. "El éxito que tuvo este consultorio virtual es la presencia de grandes profesionales que transmiten su conocimiento a la audiencia. Y yo le pongo mucha pasión, hoy como hace veinte años. Esto para mí ha sido un constante aprendizaje".

CAMBIO DE HÁBITOS

Paullier se ufana de que cada vez se perciben más en la conducta de la gente los cambios que se han ido promoviendo en Calidad de vida en estos veinte años que lleva el programa.

"He notado más conciencia, al menos en ciertos sectores, de la necesidad de una alimentación saludable, de la no conveniencia de comer todos los días fritos, carnes rojas o carbohidratos. No digo que el programa haya sido responsable, sí que desde ahí hemos hecho una prédica diaria. Lo otro es el combate al sedentarismo. Hace veinte años yo salía a la rambla y no veía a casi nadie saliendo a caminar, correr o andar en bicicleta".

Según el abogado, en los últimos cinco años el programa pasó de tener un énfasis casi exclusivamente médico a expandirse hacia lo social, tratando temas como violencia doméstica, maltrato infantil, abuso sexual o adicciones varias. "Son cuestiones que abordamos porque estamos convencidos de que los medios deben jugar un rol importante en sensibilizar a la opinión pública. La gente perdió el miedo y hoy hay una mayor visibilización de la problemática. El vecino que sabía que en la casa de al lado había discusiones, problemas y más, antes callaba; hoy da la sensación de que no".

SUS COSAS

Un futbolista: Edson Arantes do Nascimento, "Pelé", es su elección. "La duda Pelé-Maradona para mí no es tal. Pelé está varios cuerpos por arriba. Yo lo vi jugando en el Santos, que tenía esa delantera maravillosa: Dorval, Mengalvio, Coutinho, Pelé y Pepe. Y él era lo más grande".

Un objeto material: Luego de pensar unos segundos, Paullier nombra una cruz de metal que le regalaron. "Cuando recuperé el conocimiento luego del accidente, me dijeron que esa cruz, que no tenía puesta, me había salvado la vida y me iba a proteger siempre. Mucha gente me dijo que rezó por mí mientras estuve en coma; gente a la que no vi nunca incluso".

Una ciudad: Gracias al fútbol, Paullier conoció muchos lugares del mundo. Y de todos ellos se queda con París. "Me parece un lugar increíble, fascinante. Es una ciudad donde está la historia viva de la humanidad caminando por los Champs Elysees o Montmartre, o cruzando el Arco del Triunfo".

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