COMPORTAMIENTO

Cuando la mente alcanza “velocidades aterradoras”

El psiquiatra brasileño Agustín Cury elaboró la tesis del "Síndrome de Pensamiento Acelerado" que, según él, aqueja a gran parte de la población y está vinculado al consumo excesivo de información a través de dispositivos.

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Foto: Shutterstock

El “Síndrome de Pensamiento Acelerado” (SPA) hace estragos en el mundo. Una sobrecarga mental de información, principalmente causada por el uso de dispositivos móviles, es el origen de este trastorno de ansiedad. Un psiquiatra brasileño, Agustín Cury, bautizó así a lo que definitivamente califica como “el mal del siglo”.

“Entre 70% y 80% de los seres humanos, incluidos los niños, tienen manifestación de este síndrome. Es, sin duda, el mal del siglo, más que la depresión”, aseguró Cury en una nota publicada por BBC Mundo en estos días.

La ansiedad, el estrés y la depresión conforman la tríada maldita de los tiempos modernos. Para el especialista brasileño, el principal causante de SPA es la “intoxicación digital” y coloca en el sitio más vulnerable, por supuesto, a los niños.

Cuando se le pregunta cómo llegó a elaborar su teoría del SPA, el psiquiatra esgrime toda su experiencia profesional. “He tenido más de 20.000 consultas psiquiátricas y psicoterapéuticas, innumerables entrenamientos para profesionales de las más diversas clases y, además, he escrito más de 3000 páginas sobre el proceso de construcción de pensamientos”, responde Cury.

Lo cierto es que los trastornos asociados a la ansiedad no son desconocidos para la psiquiatría y psicología modernas. De hecho, buena parte de sus esfuerzos terapéuticos están dirigidos a tratar con estos flagelos de la vida psíquica.

Males globalizados

“Creo que el doctor Cury intenta categorizar una serie de trastornos ya conocidos desde hace tiempo y que hoy tienen la impronta de la globalización, en particular favorecidos por el incremento de las comunicaciones, redes sociales, informativos minuto a minuto, catástrofes, atentados y guerras, cambio climático”, señala a Domingo el médico psiquiatra Pablo Trelles.

Su colega brasileño dice estar convencido de que dos tercios de la población mundial padece el SPA. Y según su tesis, dicho síndrome es responsable del incremento de los conflictos, debido a los bajos umbrales de tolerancia que nos vuelve más irritables, tensos y ansiosos.

“Pero el exceso de inputs no pasa solo por lo referido, sino que se agrega además la fragilidad que nos impone un tiempo cambiante, con pocas certezas, con serias dificultades en la mayoría de los trabajos, en el agotamiento psico-intelectual, en los cambios constantes y en la ausencia de un paradigma de felicidad”, señala por su parte Trelles.

En lo que el profesional coincide plenamente con su colega brasileño es en la magnitud del mal. “La ansiedad, que es prima hermana del miedo, es el verdadero mal de nuestro tiempo. La ansiedad y sus sucedáneos como la angustia, las fobias, en especial la agorafobia, las crisis de pánico, etcétera, hoy constituyen la mayoría de las consultas en psiquiatría”, explica Trelles.

Entre las medidas que Cury propone para mitigar este mal, apunta a una profunda reforma educativa a nivel mundial. “Otra herramienta es cambiar la era de la educación mundial, pasar de la era de la información a la era de administrar la mente humana. Tenemos que desafiar pensamientos desconcertantes, criticar ideas y reciclar emociones asfixiantes”, señala el experto brasileño en la nota.

Un camino largo, que sin embargo puede permitir llegar al centro del problema planteado por la ansiedad. “El tiempo urgente, el pensamiento urgente, generan un esfuerzo desmedido y un importante desgaste en nuestro cerebro que siempre acarrea consecuencias en nuestro cuerpo”, señala por su parte Trelles.

De todos modos el psiquiatra uruguayo asegura que hay pocos cuadros de este tipo de trastorno que, debidamente tratados desde el punto de vista terapéutico, no puedan ser revertidos en el mediano o largo plazo. El comportamiento en la vida cotidiana está, según coinciden todos los expertos, estrechamente ligado a este tipo de perturbaciones.

Y este es, precisamente, el foco de buena parte de la obra del psicólogo Alejandro de Barbieri.

Exceso de futuro

“Nosotros trabajamos mucho esta idea de logoterapia y mindfulness. A veces, hay frases que resumen esta idea como por ejemplo: depresión, exceso de pasado; estrés, exceso de presente; ansiedad, exceso de futuro. Insistimos mucho en que si bien la persona necesita un proyecto de vida, un sentido, también necesita estar presente en el presente”, dice De Barbieri a Domingo.

Esos pequeños comportamientos al final de la jornada terminan pesando bastante. En tal sentido, el psicólogo pone como ejemplo los mensajes de WhatsApp o cualquier otra aplicación. “Le mandé un mensaje y no me responde, eso ya genera ansiedad”, ejemplifica. “Vas a un lugar y si no te atienden en cinco minutos podés denunciar. Está todo hecho como para que no puedas esperar”.

Los ejemplos pueden surgir hasta el infinito: esperar el ómnibus en una parada, que atiendan el teléfono, la cola en la caja del supermercado, y así. En cada uno de estos actos la ansiedad puede hacer estragos. Según la tesis de Cury si a ello se le agrega la “intoxicación digital” la mente no tendrá descanso mientras esté despierta y alcanzará los niveles de velocidad “aterradora” que marca el brasileño.

“Y los psicólogos trabajamos para que los niños aprendan a esperar, justamente a calmar la ansiedad. Para nosotros, los adultos también tienen que calmar la ansiedad: tener tiempo para perderlo, darse el tiempo para estar en silencio, estar contigo mismo. Esos espacios que hoy en día hacen tanta falta”, señala De Barbieri.

En tal sentido el psicólogo recuerda la obra de un eminente psiquiatra y neurocientífico alemán, Manfred Spitzer, quien acuñó el término “demencia digital” para aludir a los efectos de la tecnología. Según Spitzer, el uso continuado de estos dispositivos provoca que “el rendimiento cognitivo y la memoria disminuyan”. Está convencido de que los medios digitales, incluidas las aplicaciones y programas educativos, reducen el nivel de esfuerzo y trabajo mental.

De Barbieri vincula este fenómeno al denominado multitasking (multitareas), una tendencia que es aplaudida en algunos círculos o directamente estimulada en algunas empresas modernas. Y este dedicar atención y esfuerzos a varias tareas a la vez termina fragmentándola y conspirando contra la capacidad de enfocarse en un problema para resolverlo. Al mismo tiempo, impide estar verdaderamente presente en momentos importantes de la vida. “Entonces, realmente, cuando estás en tu casa estás pensando en tu trabajo, cuando estás en la empresa estás pensando en los nenes. Claro, es un problema que a la gente le cuesta la atención, la concentración, la memoria”, señala el psicólogo.

De Barbieri es partidario de las terapias de desconexión. En su última obra Educar sin culpa, recuerda el experimento llevado a cabo por un colegio alemán con sus alumnos. Se les planteó “vivir una semana sin celular” y para ello preparó a los padres para que no intentaran comunicarse por esa vía con sus hijos por esa semana, e instruyó a los profesores para que enviaran tareas solamente a través de los cuadernos de clase. Para los alumnos fue una experiencia fascinante, recuerda el psicólogo. Una medida sencilla para estar más tiempo con uno mismo.

Las principales claves de este trastorno

El psiquiatra brasileño Augusto Cury creó la teoría del "Síndrome de Pensamiento Acelerado# (SPA), vinculado al exceso de información digital. “El aceleramiento intenso de la construcción de pensamientos predispone a trastornos emocionales y baja tolerancia al estrés”. “También genera repetición de errores, infantilización de las emociones, fatiga excesiva, aburrimiento atroz y dificultad enorme para aguantar la soledad creativa”.
“El síndrome de pensamiento acelerado causa déficit de concentración, falta de sueño, dificultad para quedarse dormido, despertarse cansado, nudos en la garganta, trastornos intestinales, y a veces incluso un aumento de la presión arterial”.
Según Cury, los dispositivos móviles pueden causar el síndrome de pensamiento acelerado en los niños.
“El SPA genera insatisfacción crónica, estamos en la era de los mendigos emocionales, niños, jóvenes y adultos que necesitan muchos estímulos para sentir migas de placer”.

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