NOMBRES

El marciano que vive en la Tierra

El escritor Andy Weir se convirtió en un best seller de la noche a la mañana con su historia de supervivencia en el planeta Marte.

Andy Weir, un ingeniero informático reconvertido en escritor.
Andy Weir, un ingeniero informático reconvertido en escritor.

Siente pánico a volar. Reconoce que nunca sería capaz de viajar al espacio, ni a Marte ni a la Luna. Sin embargo su imaginación vaga por esos sitios remotos y su creatividad le permitió recrear con pasmoso realismo la peripecia de un astronauta perdido en el inhóspito planeta rojo. Y fue un éxito absoluto que, como suele pasar en Estados Unidos, terminó en la gran pantalla.

Andy Weir (45) es el escritor de ciencia ficción más exitoso del momento. Muchos ven en él al legítimo heredero de Isaac Asimov, aquel genial profesor de bioquímica de origen ruso que refundó el género literario que más ha alimentado al cine de las últimas décadas. Al igual que su ilustre antecesor, Weir tiene formación científica y nació en un hogar de científicos, lo cual no impidió que su imaginación lo volcara desde temprano hacia la literatura.

Su reconocimiento como escritor comenzó casi accidentalmente. Empezó por publicar en su blog la historia de un astronauta que quedaba varado en Marte, sus colegas en la Tierra lo daban por perdido y él debía adaptarse a sobrevivir en el hostil territorio marciano. El relato se titulaba The Egg (El huevo). Cada entrega de la aventura era esperada con avidez por los lectores, que se sumaban en forma exponencial. Y así nació lo que luego sería la novela El Marciano. Cuando la historia tomó el formato de libro Weir suscribió simultáneamente el contrato por los derechos cinematográficos. El encargado de encarnar a su personaje fue nada menos que Matt Damon y el de dirigir la película ni más ni menos que Ridley Scott (Blade Runner, Alien, Gladiador)

La segunda novela de Weir, Artemisa, es una aventura que transcurre en la Luna. Está escribiendo una nueva historia que aún no sabe si será continuación de esta, o se tratará de un nuevo viaje hacia otro destino en el espacio.

Niño prodigio.

Andy Weir nació en Davis, California, el 16 de junio de 1972. Su padre era físico y su madre ingeniera eléctrica, de modo que el pequeño Andy parecía naturalmente orientado hacia las ciencias. Pero en la casa había una biblioteca abundante, sobre todo en títulos clásicos, como Julio Verne —uno de sus predilectos— y todos los autores de la época de oro de la ciencia ficción. El padre de Andy era un fanático de los viajes al espacio y disfrutaba de la lectura de autores como Asimov, Robert Heinlein, A.E. Van Voght, entre otros. Y Andy se aficionó desde temprano a estos relatos.

"Diría que mis principales influencias fueron los escritores de ciencia ficción de los años 50 y 60. Su enfoque con respecto a la narración tenía un futuro ambicioso, no las tristes pesadillas distópicas que tantas novelas de ciencia ficción tienen ahora", cuenta Weir durante una reciente entrevista publicada por La Nación.

Una clave de esta etapa del género literario era la utilización de conocimientos científicos en la construcción de estas ficciones. Los viajes espaciales —prácticamente un subgénero dentro del género, conocido como space opera—, la conquista de otros mundos, los viajes en el tiempo y sus paradojas, alimentaron buena parte de la producción de esta época. Casi simultáneamente otros autores comenzaron a enfocarse más en los aspectos sociales para elaborar los futuros posibles en los que transcurrían sus ficciones. Clifford D. Simak sea tal vez uno de los autores más representativos de esta corriente. Más tarde, ya sobre la década de 1970, el norteamericano Philip K. Dick daría un golpe de volante definitivo al género, con repercusiones que duran hasta hoy y dieron lugar a nuevas corrientes como el llamado cyberpunk de los 90.

Por eso, de algún modo, el camino que tomó Andy Weir significa algo así como una vuelta a los clásicos de la llamada ciencia ficción "dura" de la época de oro.

Pero mucho antes de ello Weir experimentaba por otros caminos. La informática se transformó en el lugar por el que comenzaba a moverse con total comodidad. A los 15 años ya estaba programando y había conseguido su primer empleo en el Laboratorio Nacional Sandia, mientras continuaba estudiando.

Ingresó a la carrera informática en la Universidad de California, en San Diego, y mientras completaba sus estudios trabajaba como programador para AOL y Blizzard, dos de las firmas más importantes en la producción de videojuegos. En esta última a Weir le tocó ser parte del equipo de Warcraft 2, uno de los videojuegos más exitosos de la época.

A los 20 años comenzó a escribir un blog, donde nació el relato que primero tituló El huevo. La historia por entregas se convirtió en un éxito y decidió publicarla en Amazon a un precio de 99 centavos, donde pronto ingresó a la lista de los libros más vendidos. Y así fue allanándose el camino para que la editorial Crown. En pocas semanas El Marciano alcanzó el sitio número 12 en la lista de los más vendidos de The New York Times de 2011.

Cuatro años más tarde el prestigioso director Ridley Scott lograba una ajustada versión cinematográfica de la novela. La solitaria aventura del astronauta Mark Watney, abandonado por la tripulación de la nave de exploración que debió evacuar a causa de una tormenta de polvo, enseguida conquistó los corazones. Sin posibilidad de entablar contacto y a miles de millones de kilómetros de la Tierra Watney pondrá sus conocimientos de botánica al servicio de su propia supervivencia en condiciones adversas.

Con mucho humor y afinados conocimientos científicos el astronauta triunfa en la hazaña de supervivencia.

"Hice toneladas de investigaciones pero los lectores de El Marciano fueron invaluables para verificar los hechos. Me ayudaron con la matemática y sobre todo con la química, que es la ciencia que tengo más floja", cuenta el propio Weir.

De hecho fueron años de exploraciones a través de Google donde con su buen olfato científico Weir fue compilando datos sobre las posibilidades de supervivencia en suelos marcianos. "Sin saberlo, llevaba toda mi vida preparándome para escribir este libro", dice.

El éxito no se repite.

Matt Damon encarna al astronauta de la novela El Marciano.
Matt Damon encarna al astronauta de la novela El Marciano.

Sin embargo, todo lo que consiguió en El Marciano no parece haberlo hecho en su segunda novela Artemisa. La crítica ha sido menos generosa con esta segunda obra a la que incluso se ha acusado de replicar los puntos fuertes de su primer y arrollador éxito.

La historia de Artemisa transcurre en una colonia en la Luna, durante un futuro hipotético. La protagonista es Jazz Bashara, una joven saudita que gracias a su ingenio trata de burlar a la policía local para conseguir sus objetivos. Una criminal de poca monta que narra sus peripecias en primera persona en la ciudad lunar que lleva el nombre de la antigua deidad griega y que da título al libro.

La crítica ha señalado que Artemisa es apenas una aventura ligera, recorrida por momentos de denso didactismo, con buen ritmo por momentos y personajes excesivamente planos. Muy lejos de la lograda historia del astronauta Watney y su peripecia marciana.

Tal vez los ecos de estas malas críticas terminaron por hacer mella definitivamente en los ánimos de Andy Weir. La que sería su tercera novela de ciencia ficción, titulada Zhek, iba a ser editada en 2016 pero sorpresivamente cambió de parecer y dejó sin efecto su publicación. "Zhek no va a ser publicada. Trabajé en esa novela un largo tiempo, pero decidí que no era buena así que la dejé de lado. Había algunos elementos de la historia que valían la pena, y tal vez los use para futuros libros", reconoció el autor.

Su esperada tercera novela va a demorar. Weir pensaba una secuela de Artemisa aunque admite que "tal vez cambie de opinión y escriba otra cosa en su lugar".

Consejo para los que se inician

¿Qué le recomendaría a alguien que anhela vivir de escribir? Con esa pregunta abre la entrevista a Andy Weir publicada recientemente en La Nación. "Escribir. Soñar despierto con el libro que uno va a escribir algún día no es escribir. Es soñar despierto. Hay que resistir el impulso de contarles a los amigos y familiares sobre la historia. Es difícil porque uno quiere compartirla y ellos están (a veces) interesados en conocerla. Pero esto satisface la necesidad de una audiencia, lo que disminuye la motivación para escribir. Hay que seguir una regla: la única forma en que alguien pueda conocer tus historias es leyéndolas", responde el escritor. Y añade otras reflexiones que podrían ser muy útiles para los nuevos aspirantes a escritor. "Por otro lado, este es el mejor momento de la historia para autopublicarse. No hay intermediarios entre el autor y sus lectores. Se puede autopublicar un ebook con los principales distribuidores (Amazon, Barnes and Noble, etcétera) sin correr ningún riesgo financiero", sostiene. El hecho de haberse convertido en un best seller de la noche a la mañana y haber multiplicado sus ingresos no parece haber cambiado demasiado su vida. "Todavía salgo con los mismos amigos. Me siguen tratando igual. Cobraba bastante bien como ingeniero, así que siempre viví dentro de mis posibilidades. Ahora tengo más dinero, pero no gasto tanto como podría. Tengo una vida cómoda y no veo ninguna razón para gastar más porque de repente puedo", responde. Y asegura que extraña a sus antiguos compañeros de trabajo.

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