Hombres del Domingo

Locos en una cancha

Hay futbolistas temperamentales que marcan presencia dentro del terreno y suelen ser ídolos de sus hinchadas. También hay otros que se pasan de la raya y parecen adictos a eso de lastimar a sus colegas.

John Terry
John Terry
Pepe
Pepe
Gastón Sessa
Gastón Sessa
Agustín Orión
Agustín Orión
Nigel de Jong
Nigel de Jong

La muy fuerte entrada del arquero argentino de Boca Juniors Agustín Orión a Carlos Bueno, de San Martín de San Juan, el 22 de marzo pasado y por el campeonato de ese país, no solo le significó una fractura de tibia y peroné al delantero uruguayo, que lo dejará entre seis y ocho meses fuera de las canchas, y una suspensión de cuatro partidos al propio guardameta. Fue una cuenta más en el collar de hechos violentos que tuvo a ese jugador como protagonista. De hecho, el hashtag #OriónMalaLeche estuvo primero en las tendencias de Twitter ese día y los siguientes.

Con héroes de las canchas como Obdulio Varela, Néstor Goncalvez, Luis Ubiña, Julio Montero Castillo, Walter Olivera, Paolo Montero o Diego Pérez, es claro que el juego fuerte es algo inherente al fútbol uruguayo. De hecho, la peor versión de la "garra charrúa" —aún reivindicada por más de una voz— implica que si no se gana por las buenas, se gana por las malas o por las peores. Incluso el propio Bueno, jugando en Peñarol, fue el protagonista en 2001 de una artera patada al tricolor Martín del Campo cuando los suyos iban perdiendo un clásico. Las hinchadas de los grandes —y los no grandes también— han endiosado siempre a jugadores cuyo mayor mérito ha sido poner la pierna cuando la ocasión lo ameritaba.

Muchas veces la frase "juego fuerte pero leal" era un eufemismo para referirse a la mala intención lisa y llana. Es que hay jugadores que realmente se toman en serio eso de amedrentar a un rival, y directamente parece que les importa muy poco lastimar a un colega (¡incluso a un compañero!) o a cualquiera que esté en el estadio (sea hincha o alcanza pelotas). Aquí hay una pequeña lista de futbolistas que se han ganado el odio de tirios y troyanos.

John Terry.

Primero, el fútbol. John George Terry (34) es un extraordinario defensa británico que, siendo integrante de la última línea del Chelsea, formó parte de la época dorada del club, ganando quince títulos. Fue capitán de la selección inglesa, con la que jugó dos mundiales y dos eurocopas...

Pero también es un tipo controvertido que ha tenido malas actitudes dentro de la cancha. En un amistoso contra el Porthsmouth en 2011 le encajó una patada digna de un karateca en el cuello a Luke Vamey. Al año siguiente fue sancionado por darle un rodillazo en la espalda al chileno Alexis Sánchez, del Barcelona, cuando la pelota no estaba en movimiento. Pero su prontuario no se limita al verde césped. En 2010 se supo que él, casado, había tenido un affaire con la novia de Wayne Bridge, quien había sido amigo, compañero de equipo y de selección.

Pepe.

El brasileño Képler Laverán Lima Ferreira (32), "Pepe", se nacionalizó portugués y hoy está en la zaga del Real Madrid. Recio y ganador, es un titular indiscutible de su equipo y de su selección.

También es un sucio de novela. "Los jugadores del Barcelona son muy teatreros", dijo en 2012. Lo cierto es que en los clásicos él se ha encargado de darles letra con una brutal patada a Dani Alves, un pisotón en la mano a Leo Messi y un codazo a Andrés Iniesta. Pero su obra cumbre fue una tremenda doble infracción que le cometió a Javier Casquero, delantero del Getafe, en 2009: no solo le hizo una falta penal sino que le añadió otra patada en el piso. Ya expulsado insultó al juez y le metió una piña a otro rival, que no era otro que el uruguayo Juan Albín. Pese a las disculpas que luego ofreció, se llevó diez fechas de suspensión.

Nigel de Jong.

Es indudable que este mediocampista holandés nacido en Amsterdam hace 30 años tiene algo de clase, pues siempre ha tenido lugar en grandes equipos: el Ajax de su país, el Hamburgo de Alemania, el Manchester City inglés y el Milan de Italia. Además defendió a su selección en dos mundiales.

Pero si hay algo que el mundo recuerda de la final del Mundial Sudáfrica 2010 es, además del gol de Iniesta que le dio el título a España, la tremenda patada en el pecho que De Jong le medió a Xabi Alonso, que insólitamente solo mereció una tarjeta amarilla. En ese mismo año y jugando en Inglaterra, le rompió la tibia y el peroné al francés Ben Arfa, del Newcastle. Por este golpe fue sancionado por la federación de su país.

Gastón Sessa.

Aún hoy a los 42 años sigue jugando y armando lío. Quienes siguieron el fútbol argentino en las décadas de 1990 y primera mitad de 2000, lo recuerdan como un arquero de gran personalidad y buenos rendimientos. Se destacó sobre todo en Rosario Central, Racing y Vélez Sarsfield, donde fue capitán y campeón. En algún momento se rumoreó que podía ir a la selección de su país.

Pero su conducta tuvo mucho que ver con el no poder llegar más lejos en su carrera. En 2002 tomó del cuello al árbitro Sergio Pezzota tras haber sido expulsado. "Fueron diez segundos de locura", dijo. Lamentablemente para él, esas actitudes se repitieron. En 2006 le pagó a un alcanzapelotas en Córdoba y le hizo gestos obscenos a la hinchada local. Pero su mayor hit fue al año siguiente: en un partido por la Copa Libertadores ante Boca Juniors casi decapita de una patada al delantero rival Rodrigo Palacio. Eso marcó su salida de Vélez Sarsfield y la condena de todo el ambiente futbolero argentino. Sessa, que también es DJ, volvió a hacer de las suyas este mismo mes cuando, siendo arquero del provinciano Boca Unidos, pisoteó a un delantero rival. No iba a perder las mañas de veterano.

HUBO VARIAS VÍCTIMAS ANTES DE BUENO

"La próxima te rompo la cabeza, ¿escuchaste? La próxima te rompo todo, ¿escuchaste? Te arruino. La próxima te mando al hospital, ¿eh? Te aviso, te mando al hospital". Era enero de 2008 y Agustín Orión, entonces arquero de San Lorenzo, amenazaba de esta forma al colombiano Radamel Falcao, que jugaba en River Plate.

Orión (33) estaba empezando a cimentar su fama de rudo del fútbol.

Buen arquero, salió campeón en los tres clubes en los que ha jugado —San Lorenzo, Estudiantes de La Plata y Boca Juniors— y llegó a la selección argentina. En la tradicional votación que realiza este diario, fue elegido el mejor meta de América en 2012. Sin embargo, la polémica también ha estado con él.

Una vez mandó al hospital a un compañero de Boca luego de un entrenamiento. Se trataba de Leandro Paredes, un chico de 19 años que el arquero creyó que lo estaba sobrando. Le rompió los ligamentos. No fue el único compañero con el que tuvo problemas: Pablo Ledesma y Emiliano Albín, hoy en Peñarol (los uruguayos no han tenido suerte con él), también sufrieron de sus arranques de ira. Partidos antes de quebrar a Carlos Bueno, a fines de marzo, había sido expulsado por cabecear a un rival, Juan Dinenno, de Temperley.

UN DEMENTE DE NOMBRE VINNIE JONES

Aunque es muy difícil determinar quién ha sido el top de los futbolistas malintencionados de los últimos años, pocos dieron tanto que hablar como el inglés Vinnie Jones. Su carrera, entre 1984 y 1999, se hizo en base a patadas y amenazas, destacándose la tarde en que le estrujó los testículos a un muy joven Paul Gascoigne en 1988. Luego pasó al cine, donde se destacó haciendo de matón.

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