Llega una nueva forma de mirar tevé

| En breve, el gobierno deberá elegir cual norma digital adoptará para la transmisión televisiva. Mirar la pantalla chica ya no será lo mismo: habrá cambios sustanciales en cuanto a la calidad y beneficios a los usuarios

G.V.

En apenas cinco o seis años, millones de habitantes de todo el planeta estarán viviendo, ya plenamente, la revolución tecnológica más invasiva de los últimos tiempos: la llegada de la televisión digital. Este concepto, que tanto confunde aún a los consumidores, trata de una nueva forma de transmisión a la cual nadie podrá escapar y que cambiará radicalmente la forma de ver tevé que hoy conocemos.

No obstante, y aunque el plazo es corto, en el medio deberán dirimirse diversas cuestiones en las que el Estado juega un papel preponderante. Mientras en el Primer Mundo los gobiernos ya han definido sus políticas al respecto, por estos lares el debate recién se instala. ¿Qué norma adoptará Uruguay para transmitir televisión digital terrestre? ¿Se otorgarán nuevas concesiones? ¿A quiénes se les comprará los decodificadores que precisarán los televisores para poder emitir contenidos digitalizados? ¿Para cuándo se fijará el "apagón analógico"? Son aún interrogantes sin respuesta, pero que deberán disiparse a la brevedad.

Por su parte, y como para ir "haciendo boca", los canales de cable en Montevideo ya emiten algunas señales digitalizadas -en su mayoría a través de los paquetes Premium- pero todavía no integran todos los servicios que posibilita la nueva tecnología. En tanto, en la mayoría de los usuarios abunda la desinformación.

MÁS Y MEJOR. La televisión digital se define por la tecnología que utiliza para transmitir su señal. A diferencia de la televisión tradicional, que envía sus ondas de forma analógica, la nueva versión codifica sus señales de manera binaria. Así, habilita la posibilidad de crear vías de retorno entre consumidor y productor de contenidos. Tal como explica el ingeniero Diego Rodríguez, jefe corporativo de Latin American Pay Television Service (LAP TV) -que comercializa los canales de cable Movie City, Cinecanal, Cinecanal 2,entre otros-, "lo que se digitaliza es la señal de video que los programadores ponemos al aire y que llega al abonado a través de los operadores. Hoy en día, en la mayoría de las ciudades, la televisión es analógica. En poco tiempo toda la información de video y el audio estará digitalizada".

Por supuesto que esto se traduce en múltiples beneficios para el usuario. En primer lugar, ese formato de transmisión permite una mejor calidad de imagen y audio, comparables a la del cine y el CD. Pero además proporciona encriptamiento o acceso condicional, servicios como pay per view o video on demand, varios idiomas, subtítulos, mensajes personalizados o de emergencias, facilidades para discapacitados, uso parejo del ancho de banda del canal y recepción en movimiento. También incorpora la interacción con el televidente, que podrá personalizar su consumo a través de una guía de programación, así como participar en concursos y votaciones de programas solo a través del control remoto.

Otro aspecto importante será la multiplicación de señales. La digitalización permite un mayor número de emisoras en el mismo espacio radioeléctrico: donde hoy transmite un canal analógico se podrán ver hasta ocho canales digitales. El gerente de merchandising de LAP TV, Juan Mariano Solá, afirma que al aumentar esta capacidad, un operador de cable podrá ofrecer canales de audio, servicios compra-venta o Internet, además de televisión.

INVERSIÓN. En cuanto a las condiciones necesarias para que toda esta tecnología aterrice en nuestros hogares, Rodríguez señala tres ítems básicos que ya manejan las empresas de cable: nuevo equipamiento en las cabeceras de la red, contenido que debe adquirir el cableoperador para enviar esa información, y que a los abonados se les provea de decodificadores para que puedan traducir la señal digital.

Actualmente, los contenidos dependen 100% de los programadores. LAP TV, por ejemplo, tiene todas sus señales digitalizadas. La inversión más importante se debe realizar en la cabecera y los decodificadores para abonados. En Montevideo, la cabecera de cable ya está digitalizada. TCC, Montecable y Nuevo Siglo ofrecen un paquete de señales digitales que conviven con las analógicas.

Puesto que la mayoría de los televisores que circulan todavía son analógicos, para recibir señales digitales necesitan un decodificador, que es el otro gran desembolso que deben hacer los proveedores.

Hoy en día ya se están fabricando televisores que vienen con ese sistema integrado, pero mientras, las cajitas decodificadoras salvan al mercado de tener que realizar un recambio masivo de televisores, lo que representa una de las mayores preocupaciones de los usuarios frente al tema.

Las tevés plasma son uno de los adelantos en la materia y en estas latitudes deben sufrir una transmisión todavía mayoritariamente analógica. "Están preparados para mostrar una definición formato cine o wide screen. Si no le doy eso, estiran la imagen o ponen placas negras en los costados. Al mirar un DVD se nota que la calidad mejora muchísimo, pero si enchufo el cable tradicional, analógico, el plasma no cumplirá la función para la cual fue creado", explica Rodríguez.

ADAPTADOS. Pero más allá de las necesarias inversiones, los expertos destacan la importancia de que el usuario se adapte a los cambios para que el proceso digital se afiance. "Es importante que el usuario no se asuste. Que tenga claro que tendrá beneficios, que no será algo traumático y tampoco necesitará cambiar su televisor", aclara Marcelo Boccia, gerente corporativo de prensa y relaciones públicas de LAP TV.

"Darle todo de golpe al usuario es complicado. Si todavía no terminamos de familiarizarnos con el celular, imaginate si te empiezan a cambiar la forma de ver televisión", finaliza Solá.

Apagón analógico en el 2015

Varias naciones del mundo ya han establecido la fecha de su "apagón analógico". Así se ha bautizado al día en que la televisión digital erradique definitivamente al sistema tradicional y se vea no sólo por cable o satélite pago, sino vía terrestre, es decir, de forma abierta y gratuita. En la mayoría de los casos, sucederá antes del 2012.

Aquí, en el Cono Sur, los gobiernos aún debaten qué norma de televisión digital terrestre adoptarán. Actualmente, hay tres en carpeta: el sistema europeo DVB, el japonés ISDB y el estadounidense ATSC, todos en una lucha intensa por abarcar la mayor cantidad de países posible. Es que optar por una norma u otra implica, además de una mejor o peor eficiencia, elegir todo un plan de intercambio comercial. Determina a quién se le podrá comprar o vender televisores y decodificadores que deberán instalarse en millones de hogares (todos los que pretendan seguir viendo televisión).

Tanto Japón como Estados Unidos se disputaron un mercado codiciado como el brasileño ofreciéndole a cambio de elegir su norma instalar una fábrica de televisores en el país. Finalmente, los norteños apostarán por el sistema nipón.

Uruguay debe tomar una resolución pronto y el gobierno ya creó una comisión a esos efectos. Las opciones más probables son la norma japonesa y la norteamericana, la cual estaría impulsada en el eventual acuerdo comercial con el gobierno de Bush.

También falta fijar una fecha para el "apagón analógico", que se estima se producirá alrededor del 2015.

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