EL PERSONAJE

Leonor Svarcas: "Creo que hay un proyecto medio revolucionario en los medios"

Es actriz por vocación y comunicadora por circunstancias. Estuvo al frente de "Ponete cómodo" durante cinco años y después de un final amargo se integró a "Vespertinas".

Leonor Svarcas, actriz y comunicadora
Leonor Svarcas, actriz y comunicadora. Foto: Gerardo Pérez

Se trata de repartir el tiempo entre los hijos, la casa, la televisión y el teatro. Se trata de correr desde el jardín de los niños, al canal y a los ensayos. Se trata de cocinar, jugar, cuidar, acompañar, estar presente. Se trata de ocultar el agotamiento y de estar con una sonrisa siempre. Porque también se trata de haberlo logrado, de saberse privilegiada por haber podido vivir toda la vida de lo que ama y de una pasión que la encontró sin que ella se diera cuenta.

Son las cinco y media de la tarde de un lunes y Leonor Svarcas (42) acaba de terminar Vespertinas, el programa de Monte Carlo TV del que forma parte hace ocho meses y que conduce junto a Valeria Tanco, Sofía Rodríguez y Adriana Da Silva. Allí también se trata de mantenerse informada para poder dar puntos de vista, de exponer argumentos, del trabajo en equipo pero sobre todo, se trata de un programa que tiene al frente a cuatro mujeres. Y eso es algo que Leonor reconoce como un logro del género.

“Creo que algo está cambiando en los medios. De hecho estoy en un programa donde somos cuatro mujeres hablando de política y otros temas y dando una opinión. Eso me parece que no era algo común de ver, creo que marca una diferencia bastante grande. No sé cuán afianzado está todavía o si es algo coyuntural, pero creo que sí hay un proyecto medio revolucionario”, en lo que refiere a las mujeres y los medios, dice. Ella, a la que un canal la dejó sin trabajo cuando estaba a punto de tener un hijo, que se quejó, que denunció, que hizo visible la situación de las mujeres en los medios de comunicación, dice que algo está cambiando. Todavía no es suficiente, pero algo está pasando.

Leonor es actriz por vocación y comunicadora por circunstancias, pero dice que a esta altura su trabajo está tanto en el teatro como en la comunicación. “Los medios fueron propuestas que me fueron llegando y fui aceptando; me siguió saliendo trabajo, por lo que entendí que evidentemente había un acuerdo en cómo me estaba manejando y seguí, siempre tratando de aprender y consciente de que no era mi formación inicial. Después, uno va agarrando el oficio, pero en la tele por ejemplo siempre siento que estoy aprendiendo a hacerlo, porque es un laburo difícil”. Para Leonor también se trata de eso: de aceptar los desafíos y jugarse por los proyectos, con trabajo, con cabeza, con obsesión, con dedicación.

Desde siempre

Leonor Svarcas co conduce Vespertinas
Leonor Svarcas co conduce Vespertinas. Foto: Gerardo Pérez

Ella hubiese querido ser bailarina. Vio a alguien bailando en la televisión y algo se despertó adentro. Por entonces, recuerda Leonor, no había tantas academias de ballet como ahora y además su papá, psicoanalista, pensaba que quizás fuera una disciplina demasiado estricta para una niña. “Entonces no fui a ballet pero me llevaban mucho al teatro”. Lo supo desde el comienzo: ya no quería ser bailarina, ahora quería ser actriz. Y nunca dio marcha atrás.

A los 8 años hizo un taller de teatro en el Club Bohemios y a los 15 se inscribió en la escuela de Carlos Aguilera. Ahí conoció a Daniel Hendler, con quien integró el grupo de teatro Acapara el 522. “Durante esos años trabajamos mucho juntos. Dani siempre dirigía los espectáculos. Aprendí muchísimo con él”.

Leonor todavía recuerda la sensación de la primera función de su vida. Era El humor en la escuela, de José María Firpo, con algunos alumnos de Aguilera y bajo su dirección. Estaba detrás del telón, en la Sala Verdi y sintió que se iba a morir. “Tenía muchos nervios, tenía pánico. No me cuestionaba por qué estaba haciendo eso porque me parecía que no tenía opción, pero la estaba pasando mal. Eso con los años se me fue yendo. Ahora es un momento que disfruto a morir, cuando está todo ese ruido de la gente entrando a la sala y nosotros estamos concentrados atrás del escenario y sentís cómo se van apagando las luces y progresivamente empieza el silencio. Ese momento para mí ahora es glorioso. Me genera mucha adrenalina y es una reivindicación total de mi elección”.

A los 19 años trabajó como actriz invitada de la Comedia Nacional en Lástima que sea una puta, la primera obra que dirigía Levón. Desde entonces, nunca dejó de actuar. Ahora se la puede ver los fines de semana en el Teatro Alianza, en Harold y Maude y en Perfectos desconocidos en el Teatro Movie, que tiene su última función y después saldrá de gira por el interior de Uruguay. Pero hace ya mucho tiempo que la vida de Leonor no es solo teatro.

Llegó a la televisión para trabajar como actriz. Era 2007. Luis Castro, por entonces productor de La culpa es nuestra, en Canal 10, estaba buscando a una actriz que se defendiera bien en el humor para hacer un personaje en el programa. Fue encaneces como surgió el segmento Alcira y Sarita. Al año siguiente fue parte del elenco de la ficción Hogar dulce hogar, y después se integró a Reporte descomunal en TV Ciudad. Todo eso hasta que llegó Ponete Cómodo, el programa de actualidad de TNU que conducía junto a Fernando Tetes y al que después se sumaron Diego Waisrub y Freddy González.

Ponete Cómodo estuvo al aire cinco temporadas ininterrumpidas. A finales de 2017, el programa se bajó sin previo aviso y después del anuncio de que continuaría durante todo 2018. Leonor estaba embarazada a término de León, su segundo hijo (también tenía a Rocco, el mayor, chiquito) y por entonces no estaba trabajando en teatro, “es difícil conseguir un papel de embarazada”, bromea.

Después de que pasó un tiempo, escribió un descargo en sus redes sociales que tuvo una gran repercusión. “En Uruguay, en el medio en el que trabajo desde hace más de 10 años, una mujer puede quedarse sin empleo con un embarazo a término, sin aviso, sin alternativas, sin respuestas, sin consecuencias. En nuestra TV pública, a la vista de todos”, escribió. Ahora, dice que le molestó la informalidad, la poca sensibilidad, que pidió reuniones con la dirección del canal para hacerles diferentes propuestas y nunca la atendieron. “Me tocó vivir esa situación y me pareció bien exponerlo para que se trabajara sobre eso (...) Mucha gente se me vino encima, como siempre que te exponés, pensaba que yo estaba reclamando dinero y no fue así. De hecho podría haberlo reclamado y no lo hice porque no era eso lo que quería visibilizar”, dice. “Hubo poca sensibilidad respecto a la maternidad. Y eso ocurrió en un canal público con el Frente Amplio en el gobierno, con todas las leyes y los derechos para las mujeres que ha impulsado. Ese era el tema. A ver: el programa era una coproducción, yo no tenía contrato directo con el canal, cosa que también hay que rever, el nivel de lo precario que son nuestros contratos. Pero de todas maneras, no estoy hablando del contrato en sí, de si tenía o no derechos. Lo que digo es: ¿Cómo puede ser que no los tuviese? Lo hice un poco por el género, por todas. Son esas cosas que no hay que callarse”.

De todas formas, Leonor cree que Ponete cómodo fue un programa que marcó la historia de TNU y dice que tuvo suerte, porque a los nueve meses la llamaron para que se presentara a un casting para suplantar a Inés Pereyra en Vespertinas. “Ponete fue un programa que la gente se lo guardó con mucho cariño, fueron cinco años ininterrumpidos, tenía muchísima llegada en el interior y me doy cuenta de que fue un programa que hizo historia: de rating, de premiaciones, pasaron cosas que no pasaban, y también se generó algo con la gente que estuvo muy bueno y que sigue estando”.

Ahora está feliz en Vespertinas, el programa de las tardes de Monte Carlo que, dice, la desafía diariamente, sobre todo en su faceta periodística y en la exposición constante de un punto de vista. “Te la tenés que jugar y decir lo que pensás, y a veces debatir y defender tu postura, en un grupo donde las opiniones son muy diversas, muchas veces encontradas. Eso está buenísimo pero también te obliga a dar tus argumentos de verdad, no podes escatimar mucho en lo que pensás. Yo acepté el desafío y trato de ir a fondo”.

SUS COSAS
Leo Lorenzo
Una pasión
Leonor también pasó por la radio. Dice que es un medio que le encanta y que, además volvería porque lo extraña. “Estuve siete años en Radio Monte Carlo con Leo Lorenzo. Ahí aprendí mucho sobre cómo funciona esto, aprendí a cómo preguntar y a cómo no preguntar. Iba un espectro muy amplio de invitados”.
Harold y Maude, en la Alianza
Las obras
A Leonor ahora se la puede ver los fines de semana en el Teatro Alianza con Harold y Maude, una comedia dirigida por Álvaro Ahunchain. Además, el viernes 31 se puede ver la última función de Perfectos desconocidos, también dirigida por Ahunchain, con Coco Rivero, Victoria Rodríguez, Leonardo Pacella, entre otros.
Andrea Davidovics
Una referente
Cuando Leonor trabajó por la primera vez con la Comedia Nacional como actriz invitada, la obra la protagonizaba Andrea Davidovics. Para ella, es una de las mejores actrices uruguayas. “Es mi ídola, una gran referente. Hay muchas actrices buenas, admiro mucho también a Gabriela Iribarren, pero a Andrea le tengo total admiración”.
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