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Lebowitz, la voz crítica

Lleva más de tres décadas sin poder escribir pero es considerada como una notable autora; sus opiniones ácidas van contra todo.

Fran Lebowitz, hizo de su bloqueo de escritura una leyenda.
Fran Lebowitz, hizo de su bloqueo de escritura una leyenda.

Hace casi tres décadas que pasa por un bloqueo creativo. Es probablemente un récord para un escritor. Pero si le preguntan a ella, más que escritora está convencida de que su profesión es la de "tener razón". En todo este tiempo se ha consolidado como una polemista impenitente.

Lo cierto es que Fran Lebowitz (67) es conocida por sus agudos comentarios donde su mirada sobre la política y la sociedad resulta penetrante y siempre interesante. Profundamente identificada con Nueva York, la ciudad en la que vive desde hace décadas y que adoptó como suya, su acerada lengua parece reflejar acertadamente la idiosincracia neoyorquina.

Pese a su escasa obra Lebowitz se ha vuelto una referente cultural, al punto que el cineasta Martin Scorsese le dedicó un apasionado documental, Public Speaking (2010), que puede verse en Netflix.

"Me mudé a Nueva York probablemente en 1970, para ser escritora. Tenía 20 años. Cuando era muy pequeña, me encantaba Nueva York. Incluso siendo niña decía que cuando fuese mayor viviría en Nueva York. Nadie me hacía caso", recordaba la propia Lebowitz en una reciente entrevista.

De hecho, Frances Ann Lebowitz nació en Morristown, New Jersey, el 27 de octubre de 1950 en una típica familia judía. Por su conducta fue expulsada del centro de educación secundaria donde estudiaba. Debió dar un examen de educación general —una prueba que en Estados Unidos se conoce por las siglas GED— para que se reconociera su nivel completo de educación secundaria. Luego de tener los trabajos más variados —taxista, entre otros— fue contratada nada menos que por Andy Warhol para escribir ingeniosas columnas en la revista Interview. Poco después sus textos se hicieron célebres en la revista Vanity Fair, en las que Fran era capaz de hablar de política, moda, literatura, periodismo o de casi cualquier cosa con el mismo interés.

En el mundo de las letras se hizo célebre por una colección de ensayos que publicó en 1978 (Metropolitan Life), que completó algunos años más tarde con otros textos en el volumen Social Studies de 1981. Desde entonces, a excepción de un cuento infantil, la obra de Lebowitz se halla en un largo paréntesis que se ha tomado con humor.

"Soy la persona más vaga de Estados Unidos", asegura. "Miré el calendario y era 1979. Volví a mirar y era 2007", dice.

Lo cierto es que Fran Lebowitz se volvió en una persona mediática y sus participaciones en el show de David Letterman contribuyeron a ello.

Pero también su veta actoral, ya que su imagen terminó asociada a un personaje secundario de una popular serie televisiva. Interpretó en al menos 16 ocasiones a la juez Janice Goldberg en la serie Law & Order, entre 2001 y 2007.

Profundamente identificada con su ciudad adoptiva, los recuerdos de la escritora no son precisamente gratos.

"Cuando me mudé, el índice de criminalidad era el más elevado. Nueva York era muy peligroso, estaba sucio. Y me encantaba. Si alguna vez vives en un lugar sucio y peligroso, es mejor ser joven. El caso es que sigo teniendo todas las costumbres de mi juventud, como la de vivir en una ciudad peligrosa. Pero Nueva York ya no es peligroso. Vivo en un edificio que tiene muchos conserjes abajo. Tengo tres cerrojos en mi apartamento, y me dicen: Estás loca, ¿para qué son todos estos cerrojos?. Hubo una época en la que era muy emocionante. No es tan bueno como antes, pero sigue siendo Nueva York. Me sigue gustando mucho Nueva York", dice.

Es precisamente allí donde el cineasta Martin Scorsese la retrató, caminando por las calles neoyorquinas mientras hace gala de su poder de oratoria. Fran tenía 28 años cuando se publicó su primer libro, la colección de ensayos titulada Metropolitan Life. Allí estaban ya todos sus temas predilectos, con lo que se consolidó su reputación como escritora. Unos años más tarde, en 1981, se publicó una segunda colección de ensayos y desde entonces nada más.

Con su habitual aspecto masculino —chaqueta o traje, camisa blanca con gemelos, vaqueros y botas altas— Fran Lebowitz se ha vuelto todo un ícono. Sin embargo, su estilo fue reconocido por la revista Vanity Fair cuando la incluyó en la lista anual internacional de personas mejor vestidas del mundo.

Su bloqueo literario se ha vuelto legendario. Dice que tiene dos libros sin terminar, uno de ellos es una novela donde los protagonistas son millonarios, pero prefiere "perder el tiempo" hablando que metiéndose en el proceso de escritura.

Sus opiniones suelen ser todo lo contrario a lo políticamente correcto. A modo de muestra: "Creo en la venganza. Absolutamente. Cualquier oportunidad que tengas para vengarte, aprovéchala. Nunca dejes que pase", dispara.

Tal vez por su gran capacidad para emitir sentencias tajantes a propósito de casi cualquier cosa, el papel de jueza con apellido judío en una de las series policiales más taquilleras le caía tan bien.

Se cuenta que en una ocasión, ante una marcha de 250.000 personas ante la sede de la ONU para reclamar por los derechos de los judíos en la Rusia postsoviética, no tuvo mejor idea que decir que al presidente ruso no le quedaría más remedio que aceptar las reivindicaciones "al ver a tantas mujeres judías juntas". Tuvo que ser escoltada por la Policía para que no la lincharan.

No hay nada que escape a su lengua filosa, pero principalmente el papel del periodismo y los grandes medios. "Las noticias solían ser información. Ahora, cualquier información del New York Times, no importa cuál sea, empieza así: En una carretera rocosa de Afganistán... Y tres párrafos para llegar a que una bomba explotó en Afganistán. La bomba es la noticia, el comienzo es la escritura", cuestiona.

Y va aún más lejos, ya que sostiene que al público le importa cada vez menos las noticias y cada vez más la opinión. Cuando la cadena CNN dice que le importa la opinión del público Fran grita con sorna: "¿De verdad? A mí no".

Fran ha abogado por las causas más insólitas, como por ejemplo la de los derechos de los fumadores. Pero esa es su marca personal, algo que el documental de Scorsese pintó como ningún otro testimonio. Son notables, sobre todo, las escenas nocturnas filmadas dentro del bar Waverly Inn, donde se escuchan las voces de Lebowitz y Scorsese detrás de cámaras, supuestamente filmadas a altas horas de la madrugada con el local cerrado.

Inconfundible e inolvidable, frontal e inesperada. Sus sentencias pueden desarmar, pero al mismo tiempo pueden resultar tremendamente reveladoras.

"No hay nada más aburrido que el dinero", suelta sin más.

GENIO Y FIGURA.

Serie: En Ley & Orden fue una jueza

Interpretando a la juez Goldberg en Ley & Orden.
Interpretando a la juez Goldberg en Ley & Orden.

Entre 2001 y 2007 Fran Lebowitz tuvo un papel en la serie Ley & Orden, donde le tocó encarnar a la juez Janice Goldberg. Al parecer el papel de magistrada le iba muy bien a Lebowitz ya que en 2013 Scorsese la eligió para intrepretar en el drama el papel de la jueza Samantha Stogel. Su otra participación en pantalla estuvo en el largometraje River of Fundament, estrenado en 2014.

Libros: Dos colecciones de ensayos

Dos libros de ensayos y un cuento infantil es toda su obra publicada.
Dos libros de ensayos y un cuento infantil es toda su obra publicada.

Su obra más recordada es Vida metropolitana (Metropolitan Life), originalmente publicada en 1978 y traducida al castellano por editorial Tusquets. El cine, el arte, la literatura, la política, la moda, casi nada escapa a la pluma de Fran Lebowitz en esta colección de ensayos donde hace gala de sus relfexiones variopintas e ingeniosas. Su siguiente obra es una burla a los estudios académicos.

Documental: Retratada por Scorsese

Scorsese dirigió este notable documental sobre Lebowitz.
Scorsese dirigió este notable documental sobre Lebowitz.

En 2010 otro neoyorquino notable como Martin Scorsese le rindió homenaje a la escritora en un documental para la HBO. Se trata de Public Speaking, una película que el propio Scorsese define como una "larga conversación" con Fran Lebowitz. El cineasta sigue con la cámara a la escritora por las calles de la ciudad, incluso al volante de un taxi donde recuerda sus primeros trabajos juveniles al mudarse a Nueva York.

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