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Cuando el juego de mesa puede ser más que un pasatiempo

Los juegos de mesa son furor en muchos países. Pero ¿qué pasa cuando se puede jugar a ser nazi? ¿O a colonialista en África?

Juego de mesa
Foto: Pxhere.

En el auge imparable de los juegos de mesa hay muchos de la Segunda Guerra Mundial en los que los participantes pueden jugar a ser nazis. Hay juegos sobre la guerra civil de Estados Unidos en los que los jugadores pueden estar del lado de los esclavistas de la Confederación.

Generalmente, este tipo de juegos son creados y jugados por personas muy interesadas en la historia. Valoran la precisión por encima de la diversión. La mayoría vienen acompañados por listas de lectura y explicaciones exhaustivas. Y muchos a menudo consideran a estos juegos una manera más interesante de aprender Historia que leer un libro.

"Scramble For Africa" es uno de estos juegos (de la categoría “eurojuegos”, rótulo para diferenciarlo de los bélicos y los de azar). El nombre se puede traducir como “La lucha por África”, aunque el verbo scramble también admite otra traducción: “Recoger apresuradamente algo que se disputa con otras personas”. En este caso, el jugador “adopta el papel de una de seis potencias europeas con vistas a explorar el interior desconocido de África para descubrir territorios y recursos naturales”, como se describe en el manual. La verdadera lucha por África fue el saqueo de gran parte del continente para obtener sus recursos y su gente.

Juego de mesa Scramble For Africa
Detalle del juego de mesa "Scramble For Africa". Foto: GMT Games.

Los juegos de mesa son fundamentalmente distintos al cine, el teatro o la literatura. Ver "La lista de Schindler" o leer "El diario de Ana Frank" es una experiencia diferentes a tramar estrategias como un nazi en un juego de mesa.

En el mandato del rey Leopoldo II de Bélgica —entre 1885 y 1908— en el territorio que ahora es la República Democrática del Congo, los historiadores calculan que murieron entre un par y diez millones de personas por a la hambruna, las enfermedades, los asesinatos y una reducción en la tasa de natalidad. En gran medida, se reconoce la colonización belga como una de las más sangrientas de la historia. “La lista de masacres específicas registradas no tiene fin. El territorio estaba lleno de cadáveres”, escribió Adam Hochschild en el libro "King Leopold’s Ghost" (en castellano: “El fantasma del rey Leopoldo”).

Los colonizadores belgas eran inusualmente bárbaros, pero los gobiernos de otros países europeos que azotaron África fueron distintos solo en cuanto a la escala, no en cuanto al estilo.

Joe Chacon, el diseñador de "Scramble For Africa", fue acusado de no tratar la situación con la seriedad adecuada. En su juego, el salvajismo que era parte integral de la colonización se presenta de manera trivial y secundaria. Los jugadores deben sofocar rebeliones y pueden bloquear a sus oponentes incitando revueltas por parte de los nativos. Los sucesos aleatorios incluyen “castigos por haber cometido atrocidades” y recompensas por terminar con la esclavitud. Y las matanzas son parte del juego.

Poco después del lanzamiento del juego (en febrero), el debate se encendió en miles de publicaciones en BoardGameGeek, un foro en línea dedicado a los juegos de mesa. “El Holocausto podría ser un tema para un juego de ‘Gestión de recursos’, pero la mayoría de la gente lo consideraría con buena razón como algo reprobable. La lucha por África, como episodio histórico, quedó marcada por la explotación, la apropiación de esclavos y el embrutecimiento de un grupo racial al que sus opresores a menudo consideraban menos que humanos”, escribió un usuario de BoardGameGeek. “Cuando otro decide por tí con cuáles temas históricos puedes jugar y con cuáles no, eso es censura”, replicó otro usuario.

No obstante, en medio del debate, hubo preguntas novedosas y provocadoras acerca de quién diseña los juegos, quién los juega, si se los puede considerar “arte”, qué puntos de vista se representan en ellos y qué responsabilidad tienen respecto a la verosimilitud histórica.

Estas discusiones han formado parte del análisis crítico en literatura, música, teatro, el cine e incluso los videojuegos durante muchos años. Pero apenas han comenzado a discutirse en el terreno de los juegos de mesa.

Maximizar la experiencia de jugar

Gene Billingsley es propietario de GMT Games, el fabricante de Scramble For Africa, y respondió a las críticas frenando la distribución del juego dos meses después de su lanzamiento. “Me queda claro que el juego no se alinea con lo que la mayoría de los jugadores quieren de nosotros en cuanto a temática y tratamiento”, escribió en un correo electrónico dirigido a los clientes de GMT.

La mayoría de los “eurojuegos” están diseñados para maximizar la experiencia del juego. La temática es secundaria. Una crítica común a muchos de estos juegos es que el tema parece un agregado sin demasiada importancia. Puesto que a menudo se pone muy poca atención al rigor histórico, el número de juegos modernos históricamente imprecisos o francamente racistas es cuantioso.

En el juego "Puerto Rico" —durante mucho tiempo clasificado como el mejor juego de mesa según los usuarios de BoardGameGeek— las piezas de color marrón llamadas “colonos” desempeñan el papel de esclavistas del pueblo originario de la isla, tal como ocurrió históricamente.

En "Manitoba", los jugadores son parte de la tribu “cree” de nativos americanos. Sin embargo, adoran tótems fabricados por tribus que vivían a miles de kilómetros de ahí.

Juego de mesa Manitoba
En "Manitoba", le adjudican tótems a los cree, que no los adoraban.

Además, está "King Phillip’s War", un juego sobre un conflicto particularmente sangriento del siglo XVII entre colonos europeos y tribus indígenas en lo que actualmente es Nueva Inglaterra. Después del lanzamiento del juego en 2010, Julianne Jennings, profesora de Antropología e integrante de la tribu cheroenhaka nottoway, organizó una manifestación en su contra. John Poniske, profesor liceal de Ciencias Sociales fue quien diseñó "King Phillip’s War". En su defensa, dijo que no cree que ninguna de las personas que se opusieron al juego haya visto una copia de las reglas, ni hablar de que lo haya jugado, y que diseñó King Phillip’s War porque el conflicto tuvo una gran influencia histórica, pero no era muy conocido.

La colonización en debate

Uno de los juegos de estrategia más vendidos de los últimos años es "Spirit Island" de Eric Reuss, en el que los jugadores adoptan el papel de distintos espíritus que cooperan para defender su isla ficticia en contra de los colonizadores.

Reuss dijo que diseñó el juego como una reacción a "Puerto Rico" y otros juegos que celebran el colonialismo. En "Spirit Island", las piezas que representan a los colonizadores son blancas, una decisión que invierte la suposición de que los colores claros son buenos y los colores oscuros malos.

Reuss cree que "Scramble For Africa" habría pasado desapercibido, sin críticas generalizadas, si se hubiera publicado hace unos años. Y le parece bien que se esté hablando de sus defectos. “Tener una conversación al respecto, aún si es encendida, es mejor que cuando ni siquiera había un diálogo sobre el tema”, comentó.

La mayoría de quienes reseñan juegos de mesa se concentran en la mecánica de los juegos y cómo se juegan, pues solo buscan responder a preguntas sobre si es divertido y vale la pena comprarlo. Pocos analizan críticamente los juegos o se preguntan qué están tratando de transmitir. “Una de las cosas extrañas sobre el mundo de los juegos de mesa es que no cuenta con medios maduros de comunicación”, dijo Cole Wehrle, diseñador de algunos reconocidos juegos sobre el colonialismo británico. “En realidad no hay una infraestructura para este diálogo”

El pasatiempo de los juegos de mesa —sobre todo en Estados Unidos— es abrumadoramente masculino y blanco, aunque, de manera anecdótica, eso parece estar cambiando. Wehrle y Reuss dijeron que ven a más mujeres y gente de color que los juegan y asisten a convenciones de juegos de mesa.

Pero quienes diseñan esos juegos son en una abrumadora mayoría hombres blancos. Eso puede explicar, tal vez, el punto de vista que adoptan: más identificados con los colonizadores europeo, y no con los colonizados.

Mientras los estadounidenses y los europeos dominen los juegos de mesa, los temas del colonialismo seguramente serán abundantes. “Puedes hacer un juego sobre cualquier cosa, pero debes ser responsable por tu creación”, señaló Wehrle. 

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