EL PERSONAJE

Juanchi Hounie: "A veces miramos a Uruguay con la óptica de Netflix"

El periodista y comunicador cumple este año dos décadas en la radio. En esta charla, repasa su camino en el periodismo y su actual posición en los medios.

Juanchi Hounie
Juanchi Hounie por Francisco Flores.

A la gente de la radio se la puede juzgar por muchas cosas, pero una es ineludible: la voz. En el caso de Juanchi Hounie (42), se trata de una voz afilada, incisiva y algo estridente. Aunque no es acartonada tampoco se trata de una voz demasiado descontracturada. Está en un terreno impreciso entre lo riguroso y el coloquialismo. Más o menos como el programa que él protagoniza junto a Diego Zas, Fácil desviarse (Del Sol FM) y que es la continuación de Suena tremendo.

Aunque Hounie ha hecho más que eso en los medios (desde escribir columnas de opinión en el ya desaparecido El Diario a conducir programas de entretenimiento en televisión), Suena tremendo/Fácil desviarse es el buque insignia, el espacio que lo identifica y que le permite a mucha gente ubicarlo en el paisaje de voces y medios.

El programa nació hace nueve años, medio que de casualidad. Hounie estaba sin trabajo luego de varios años en la radio. Había sido despedido de la antigua emisora Del Sol FM y cuando se encontró desocupado ideó junto a varios amigos un proyecto radial que no se materializó. “Quedó el nombre, Suena tremendo, y un blog llamado igual. Porque en aquellos años estaban de moda los blogs”, recuerda el periodista.

Pasaron unos años y un día Zas lo llamó, contándole que en El Espectador le habían pedido que ideara un programa. Nada más y nada menos que eso. Esa libertad, dice Hounie, no es lo más frecuente actualmente. “No, en los últimos tiempos lo que ha predominado son las decisiones principalmente comerciales. Hay menos espacio para idear programas originales”.

Nada de eso pasaba por su cabeza cuando en 2000 arrancó en la radio haciendo —en una columna— un personaje futbolero: gritón, exagerado y tribunero. Ese personaje dialogaba con el conductor Carlos Páez. De ahí, a un programa deportivo tipo ómnibus que también iba a conducir Páez. “Un bon vivant. El primer día del programa me dice: ‘Mago, mirá que acá solo voy a trabajar este fin de semana, porque lo que quiero es ir a jugar al golf. Así que este programa va a quedar para vos’. Me dijo eso y se recostó a dormir una siesta. Glorioso. Ahora, cuando nos cruzamos y hay más gente dice ‘¡a este lo inventé yo!’(risas). De alguna manera tiene razón, porque también el personaje futbolero nació porque él buscaba algo así”.

En ese programa Hounie se recibió de comunicador radial: entre cuatro y seis horas durante sábado y domingo sentaron los fundamentos para su trayectoria y cimentaron el vínculo con el medio. Vínculo que este año cumple 20 años, tal como su relación de pareja que hace 14 meses le dio su primer hijo, Juan Manuel.

—¿Cómo se hace para estar en pareja durante 20 años? Hoy lo más común es separarse.

—No sé cuál será el secreto, pero en mi caso la clave es que todavía nos divertimos juntos, y que somos compañeros en muchas cosas. Arrancamos “filosofando”. En la época que nos conocimos a los dos nos interesaba el existencialismo, y recuerdo que uno de los escritores que habíamos leído era Milan Kundera. Ahora leo muy poca ficción.

—Volviendo a la radio, ¿cómo definieron con Zas la impronta y la identidad de Suena tremendo?

—Se dio naturalmente. Una de las primeras cosas que hablamos fue que queríamos abordar temas periodísticos y que cada vez que íbamos a hacerlo, teníamos que aportar algo. Está bien la charla, lo coloquial, la química y todo eso. Pero el programa no podía quedarse únicamente en eso. Tenía que tener rigor, teníamos que estar preparados. No todos los días lo logramos, y esos días son de culpa. Nos decimos ‘bo, no aportamos nada’ y nos sentimos culpables.

Pero cuando el programa sale como lo pretenden sus creadores, el resultado es una curiosa mezcla de informalidad y seriedad que puede tanto refrescar como irritar. Porque es difícil colocar a Hounie y Zas en un lugar definido. En ese sentido, son bastante escurridizos. Eso queda particularmente patente cuando el programa se adentra en terreno político. Las críticas llueven, de un lado y del otro del espectro partidario. Hounie sonríe cuando se le comenta ese aspecto, y cuenta que luego de tantos insultos por WhatsApp y Twitter tiene la piel bastante curtida.

A él siempre le interesó mucho la política. De hecho, tiene un pasado en el periodismo como columnista político. “En casa siempre se habló mucho de política. Y de joven conocí —a través de una amiga— a un periodista colorado*, Jorge Otero. Yo era el joven que, con arrogancia y espíritu contestatario, le discutía a él sobre política. Creo que él se divertía conmigo, poniéndole piedras en el camino a mis razonamientos. En un momento, me dio la posibilidad de publicar una columna de opinión en El Diario, en donde él era editor. Un día salió publicada una columna mía, firmada, en la misma página que una de Mario Vargas Llosa. ¡Un despropósito inadmisible! Aún tengo guardadas esas columnas. Las releo y son vergonzosas (ríe). Un pastiche de pensamientos ajenos medianamente bien ordenados”.

A esta altura de su trayectoria, Hounie dice que más allá de sus propios principios, le divierte hacer lo mismo que aquel personaje interpretado por el comediante argentino Juan Carlos Calabró llamado “El contra”. “Me gusta opinar, me divierte. ¿Pero sabés lo que más me divierte? La retórica. Si es necesario para ganar una argumentación, apelo a la herramienta de los sofistas. En realidad, donde termino jugando es en la posición de contra. Entonces, depende de quién tenés en frente si la tribuna te va a aplaudir o abuchear. Eso si no sos aséptico y terminás en un lugar indefinido. Pero si tu idea es participar más y exigirle a tu interlocutor, cuanto más avanzás en eso más se piensa en la tribuna que lo hacés en función de un interés subyacente. Y tu único interés es exigir a la persona que estás entrevistando, independiente del lado en que esté políticamente. Porque no podés apretar a uno y a otro no. En ese caso estarías condicionando tu actitud. En el periodismo sos independiente”.

—¿Nunca te indicaron, desde la dirección o propiedad de un medio, lo que tenías que decir o dejar de decir?

—No. La gente cree que es más común de lo que es. Que los dueños de los medios están encima tuyo, digitándote lo que tenés que decir. Hay gente que cree que porque tengo retorno en Séptimo día (el periodístico de Teledoce que pronto arrancará una nueva temporada), la producción me sopla las preguntas. Sería poco inteligente si lo hicieran. En este país donde hay tanta cercanía, donde nos conocemos todos, eso no tardaría en saberse. Está bien que haya cierta suspicacia hacia los medios, es razonable. Ahora, hay que filtrar eso al ‘carlosrealdeazuísmo’ uruguayo, donde el facho no es tan facho y donde el extremista no lo es tanto. Esto es mucho más de medianía. Basta mirar cómo funciona la democracia uruguaya: esa proximidad hace que el poder esté medianamente balanceado y bien articulado. Este no es un país donde los poderosos hacen lo que quieren, por más que el poder arme y desarme. A veces queremos mirar nuestro país con la óptica de Netflix.

Aún así Hounie dice que va a ser interesante ver si Uruguay, con el cambio de gobierno, va hacia un proceso que ya se ha dado en otros países de la región. El Frente Amplio, añade, generó una cultura que se transformó en hegemónica y eso llevó a una corriente contestataria que la oposición capitalizó. “La frase ‘se acabó el recreo’ es la representación de todo eso. Habrá que ver cómo conviven el paradigma de los últimos 15 años con los que ahora sienten que ese paradigma cambió y que ellos están autorizados y legitimados a decir lo que quieran, que ya nadie los va a juzgar porque ahora son los que mandan”.

Sus preferidos

un escritor
Isaac Asimov
Isaac Asimov
“Siempre me gustó la ciencia ficción. Las Crónicas marcianas, de Ray Bradbury las leí con 12 o 13 años. Y los cuentos de Asimov (me compré una antología) fue lo último que leí de ficción”, cuenta. En los últimos tiempos, agrega, lo que más lee es sobre historia, otra de sus pasiones.
un artista musical
George Thorogood
George Thorogood
Es una elección circunstancial. Lo vengo escuchando de hace unos días. Cualquier buen guitarrista de blues yanqui o inglés siempre va a entrar en mi lista. Thorogood es uno de ellos. Autor del clásico satírico Bad to the bone. Recomendable su primer disco de 1977, con los Destroyers”.
una referente radial
Cecilia Baraldi
Cecilia Baraldi 
"En 1997 trabajé en un reparto. Primero vinos y después alambres, así de ciclotímico. Y escuchaba mucha radio, todo el día. Recuerdo muy bien el estilo afable, reflexivo y llevadero de Rayos X. Siempre me gustó el estilo de Cecilia. Más de una década después, cuando nos conocimos, se lo dije”.

*En la edición de papel, se define de manera errónea a Jorge Otero como "político" en vez de periodista. 

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