NOMBRES DEL DOMINGO

Juan Larraín pisa fuerte en Estados Unidos

El productor chileno se consolida en Hollywood con productora propia y el estreno de una nueva película, protagonizada por Julianne Moore.

Juan Larraín

En las oficinas de la productora Fábula, en Chile, Juan de Dios Larraín toma llamadas y atiende correos electrónicos sin parar. El productor de cine chileno más relevante de la actualidad pasa unos días en su país. En los últimos meses se ha movido entre Santiago y Hollywood, debido a que Fábula abrió una oficina en California. Instalado en Estados Unidos, ha liderado junto al cineasta Sebastián Lelio el rodaje "gringo" del remake de Gloria, con Julianne Moore como protagonista.

Larraín se pasea entre los afiches de esta casa donde su hermano Pablo y otros directores como Sebastián Lelio, Sebastián Silva y Marialy Rivas, por mencionar algunos, han hecho carrera. Hay pósters de filmes emblemáticos de Fábula, como No, la primera película chilena nominada al Oscar, o La vida me mata.

El productor se sienta en un banco de madera del patio y comparte un café mientras repasa no solo este año redondo para Fábula, sino que además hace un balance de la década de existencia de esta empresa. Filmar con Julianne Moore. Haber rodado con Natalie Portman en Jackie. Ser la primera productora en la historia en tener tres títulos consecutivos nominados a Mejor Película Extranjera en los Globos de Oro, que es lo que pasó con El Club y Neruda, y está pasando ahora con Una mujer fantástica.

—¿Se imaginaron hace más de una década llegar hasta donde han llegado?

—No, nunca hubo una planificación a tan largo plazo. Lo que sí es que después de Fuga fue importante hacer otra cinta, Tony Manero, y no cerrar el ciclo, porque Fuga fue una experiencia difícil.

Fuga (2006), que Juan coprodujo y Pablo dirigió y coguionó, recibió duras críticas. La historia de un músico torturado, a cargo de Benjamín Vicuña, tampoco fue un viaje fílmico fácil de hacer. "Fue Tony Manero (2008) la que nos puso en el mapa. El financiamiento de esa película fue algo súper bien hecho, mirándolo en el tiempo, porque no teníamos nada (...) Y fue una película muy rabiosa. Y claro, cuando pasó lo de Tony Manero fue la primera señal de que podíamos dedicarnos a esto".

Lo que pasó con Tony Manero, esa dura y áspera mirada al Chile de los años 80, con Alfredo Castro, fue que se convirtió en un éxito en Cannes.

La vida en los Ángeles

La primera vez que Larraín viajó a Los Ángeles, California, fue para la campaña de Tony Manero para el Oscar. Su meta era que la película tuviera una chance de ingresar a las cinco finalistas para el premio. Pero eso no pasó. Sin embargo, hubo aprendizaje.

"Éramos unos pajaritos, realmente no teníamos ninguna red", recuerda. "Luego hicimos Post Mortem (2010), que se movió en un circuito más europeo, y después, Prófugos (2011), de HBO, que estuvo más conectada con Latinoamérica. No fue la película con la que aterrizamos en Estados Unidos y comenzamos a desenvolvernos desde allá", dice y enumera los riesgos corridos al atreverse a rodar en inglés y fuera de su país, con cintas como 4:44 Last Day on Earth, de 2011, con Willem Dafoe; Nasty Baby, 2015, de S. Silva; Jackie, de 2016. "Y ahora Gloria, que ha sido nuestro cuarto proyecto angloparlante", agrega a la lista.

Gloria es quizás el proyecto más grande en inglés para Fábula, y también el que marca el hito del nacimiento de su oficina en Hollywood. "Yo estoy acá instalado (en Chile), pero estoy viajando de manera permanente a Los Ángeles con ganas de tener un proyecto de largo plazo allá, tanto laboral como también familiar", explica sobre una ardua rutina que se ha traducido en viajes de hasta 17 días fuera de Chile, y cuatro dentro del país.

La oficina de Fábula Los Ángeles busca representar directores extranjeros (latinos, europeos, por ejemplo) que quieran filmar en inglés. Como ellos mismos partieron, haciéndolo con el rodaje de Gloria. "Éramos dos chilenos, [el director] Sebastián Lelio y yo; también nos acompañó Pablo, produciendo en Los Ángeles. Armamos una oficina, un equipo y nuestra propia estructura, con nuestra manera de mirar y hacer las cosas. Y tuvimos varios momentos en rodaje muy potentes. Por ejemplo, cuando filmamos en Las Vegas e hicimos un plano en el acceso del Ceasars Palace, una cosa enorme. Ahí paramos mientras Julianne Moore (en el rol que interpretó Paulina García) estaba llegando con John Turturro (en el papel de Sergio Hernández). Y le dije al director: Sebastián, para un minuto, mira lo que estamos haciendo. Ambos estuvieron de acuerdo en que era el tiempo para no perder el asombro".

—¿Cómo fue trabajar con Moore?

—Es una mujer muy trabajadora. Ella definió un personaje súper claro desde el inicio, y por supuesto que lo hizo con Sebastián y fueron modelando una manera de hacer. Pero estamos hablando de un talento mundial, una mujer con un oficio tremendo. Lo mismo con John Turturro. Se armó para la película un casting de primer nivel. Están Rita Wilson y Michael Cera.

Este lúcido productor chileno está logrando articular un modelo complejo de negocios para el cine: filmar en Estados Unidos manteniendo el control. "Yo creo que lo que intenta hacer el cine, el desafío más complejo, es que las películas tengan verdad. Lograr eso es muy difícil. Y parte de la construcción de la verdad tiene que ver con entender el entorno desde donde se hace. Por lo tanto, si esa verdad es local y todos lo creemos así, es una película que pasa a ser universal, porque desde cualquier lugar se ve una realidad local con mucha verdad. Ese es el desafío del cine". 

"La crítica no me interesa"

En la primera semana de febrero se estrenará comercialmente Una mujer fantástica en Estados Unidos, escogida por el crítico de The New York Times A.O. Scott como uno de los "filmes de 2017". Juan Larraín antes cifraba sus expectativas en lo que la crítica en Chile decía de su trabajo. "Eso, en el espacio del tiempo ha sido muy frustrante", asegura ahora. "Dejé de leer hace mucho tiempo las críticas. No por un acto de soberbia, sino porque la actitud a partir de la cual se hace la crítica no es algo que me interese. Creo que la crítica debiese ser un espacio para iluminar talentos. Acá la crítica es como que el crítico te propone un final distinto", señala.

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