NOMBRES DEL DOMINGO 

John Varvatos, la historia detrás de la moda, el rock y el sueño americano

El diseñador de moda amplía su campo de acción hacia la música y el mundo audiovisual en la serie Punk.

John Varvatos, diseñador
John Varvatos, diseñador

En una parte de Punk, una serie documental de cuatro episodios en la que también figura Iggy Pop como uno de los productores, el director de cine y televisión británico Don Letts dice algo así como “en Inglaterra, la moda y la música siempre estuvieron muy unidas, más que en Estados Unidos”.

John Varvatos, uno de los productores ejecutivos del documental y una figura central en la industria de la moda, tal vez tenga alguna que otra objeción hacia tan tajante afirmación.

Varvatos nació en Detroit en 1954 en el seno de una familia de inmigrantes griegos, en condiciones bastante humildes: “Éramos ocho personas en 75 metros cuadrados, con un solo baño”, recordaría años después.

Hoy es un nombre consolidado en el mundo de la moda internacional. Para los no iniciados su nombre tal vez no tenga el mismo alcance o brillo que los de Tom Ford o Tommy Hilfiger. Sin embargo, para los fanáticos de artistas como ZZ Top, la banda Kiss o quienes miran a Marcelo Tinelli -que durante una de las temporadas de su programa lució las creaciones del diseñador- el apellido Varvatos es una marca tan famosa como cualquiera.

La afinidad entre el mundo del rock y Varvatos se cimentó durante muchos años. El diseñador siempre estuvo cerca de músicos como los ya mencionados, pero también de otros como el ya fallecido cantante de Soundgarden y Audioslave Chris Cornell, la banda de hip hop The Roots e incluso Ringo Starr, que participó de una de las campañas publicitarias de Varvatos. Pero todo empezó con Iggy Pop.

“Crecí en Detroit y ahí tenía la inspiración y referencia de Motown (sello discográfico clave para el pop afroestadounidense), y también fue muy importante la Invasión Británica en los años 60. Pero había un componente, no tan grande ni famoso pero que era local, de Detroit: Iggy & The Stooges. Ellos tenían un look bastante sencillo: campera negra de motoquero, lentes de sol modelo 'aviator', vaqueros ajustados -no rotos como Ramones, solo ajustados- y botas. Todos nos enamoramos de ese look. Aún recuerdo la primera vez que los vi así. En 1970, Iggy & The Stooges sacaron un disco, Fun House, y ahí había una foto de ellos tirados sobre una alfombra, con ese look. Lo único que quería era verme así, ser como ellos”, contó hace unos años Varvatos en una entrevista.

En algún momento, obvio, también quiso ser músico. “Cuando era joven, lo único que quería era fundar una banda. Ya no, porque lo que pasó fue que me di cuenta que no era particularmente bueno. Eso es lo que ocurre cuando empiezas a conocer a músicos talentosos. Toco la guitarra, pero no muy bien. Aunque las colecciono. Tengo una Gretsch de 1962 y cuando se la mostré a mi esposa me dijo que tenía que empezar a tocar de nuevo. Ella sabe cuánto me apasiona la música. Y he tenido la fortuna de tocar con muchos músicos importantes, como Alice Cooper, Kiss y Guns & Roses. Mejor que eso, difícil”, dijo en otra entrevista. Cuando le repreguntaron si no se ponía nervioso cuando tocaba con artistas así, en frente a una audiencia, respondió: “Es que el volumen es tan alto y todo pasa tan rápido que nadie se da cuenta si soy bueno o no”.

Sello personal 

Antes de poder ponerle su propio nombre a prendas, perfumes y accesorios, Varvatos tuvo que hacer lo que todos los que aspiran a llegar a tener su apellido como una grifa: trabajar para los que ya son famosos. En su caso, primero trabajó para Ralph Lauren y luego para Calvin Klein. Fue durante sus años con el último cuando obtuvo su primer reconocimiento importante. Cuándo no, ahí también estuvieron la música y sus estrellas. Varvatos había cortado unos calzoncillos boxer un poco más arriba de lo que se habituaba y, voilá, había una nueva prenda para promocionar: una mezcla de boxer y slip. ¿Cómo publicitarla? La marca contrató al entonces rapero Mark Wahlberg, que aún estaba a algunos años de distancia de su primer papel en el cine. Wahlberg lució esos calzoncillos en unas fotos que contribuyeron a la creciente fama de la marca CK y Varvatos empezó a ser considerado como alguien importante en la industria.

Siguió trabajando unos años más para otros, pero ya se sentía más cerca de tener su propia casa de moda, algo que consiguió en 1999. Tenía 45 años.

Es que Varvatos empezó relativamente tarde en la industria de la ropa: fue a un año de cumplir 30 cuando fue contratado por primera vez. Pero el gusto por la ropa siempre estuvo presente.

Así lo contó: “Me financié los estudios universitarios trabajando en tiendas de ropa. Por desgracia, mi papá murió antes que empezara a trabajar en la moda. Y mi madre solo vivió unos pocos años más. Ellos no me vieron fundar mi propia marca, aunque mi madre se sintió muy orgullosa cuando me nombraron diseñador principal de Calvin Klein”.

Si uno entra a una tienda de Varvatos, es probable que vea fotos de estrellas de rock como Debbie Harry, o algún integrante de la banda Ramones. Y aunque él siempre expone su pasión por la música, también señala que no es únicamente un diseñador para rockstars.

“No me molesta que me digan diseñador del rock. Pero esa nunca fue mi intención. Si ves mi ropa sola, sin todo lo que la rodea en cuanto a fotos y demás, no necesariamente pensarías en el rock. Por más que no me moleste, quiero que se entienda que soy más que eso”, dijo.

Difícil, John. Si querías despegarte de todo eso no hubieses fundado un sello discográfico que se asoció a Universal Music y fichado para ese sello a la banda Greta Van Fleet, una de las revelaciones de los últimos años en el rock.

A sus 65 años podría estar pensando en la jubilación, pero Varvatos sigue tan metido como siempre en el desarrollo de su oficio y, también, en la música. Hace unos años, trabó amistad con el rapero blanco Machine Gun Kelly, a quien le lleva unos cuantos años.

“Sí, son muchos años de diferencia de edad. Pero también soy amigo de Nick Jonas (con el que es dueño de una línea de tequila artesanal ultra premium llamada Villa One), que todavía no cumplió 30. No sé... Es raro. Machine Gun Kelly me dijo que tendríamos que haber ido al liceo juntos, porque sentía que teníamos una gran conexión. Me encantaría hacer algo con él, pero tiene contrato con otro sello, así que tendré que esperar”, explicó en una entrevista.

El propio boliche de rock

Varvatos contó que una de las razones más importantes por las que se mudó de Detroit a Nueva York fue que quería ir a un concierto de Ramones en el ahora mítico boliche CBGB. En el escenario de ese local actuaban bandas como Talking Heads, Television, los ya mencionados Ramones y Blondie, entre otras, y todas ellas parte de la emergente escena punkrock por entonces.

Varvatos, efectivamente, fue al boliche y vio a Ramones en vivo. “Fue algo que recordaré siempre. La electricidad que había en el aire esa noche aún vive en mí y supongo que es una de las razones por las cuales compré el lugar cuando dejó de ser un boliche de rock”, recuerda.

Si uno entra la página oficial de Varvatos, puede ver en qué se convirtió el antiguo antro punk: en un local de moda elegante y prolijo, que vende ropa pero también discos de vinilo y fotos en alta calidad de los artistas que pasaron por el escenario.

Compromiso 

Esperar no es algo que le guste hacer. Como también ha dicho, siempre está buscando algo nuevo para hacer, una nueva banda para fichar y desarrollar, una nueva tienda para abrir, un nuevo socio con quien crear un perfume o línea de ropa. En 2019 firmó con HBO para lanzar una colección de prendas inspiradas en el vestuario de Game of Thrones. Él atribuye ese compromiso con el trabajo a su origen. En la familia Varvatos, trabajar era fundamental. Había que salir adelante, salir de ese apartamento de 75 metros cuadrados con un solo baño en el cual vivían ocho personas. Había, en pocas palabras, que realizar el “sueño americano”.

Él supo hacerlo, y por eso los productores de la serie de ficción How To Make It in America (“Cómo alcanzar el éxito en Estados Unidos”) de HBO lo contrataron para que hiciera de sí mismo en uno de los capítulos de la serie.

“Es lo que yo traté de hacer durante años. Y luego también más allá de los Estados Unidos”. Misión cumplida.

El Punk no está muerto: la serie 

Punk se estrenó en 2019 y a lo largo de cuatro capítulos recorre la historia del subgénero musical que revolucionó al rock a fines de la década 1970, cuando tanto en Estados Unidos como en Inglaterra artistas como Sex Pistols, Ramones, The Clash y The Slits eran el centro de atención y pautaban el sonido y el look de la época. Iggy Pop es el productor ejecutivo de esta serie, junto al diseñador John Varvatos, quien es un conocido fanático y promotor de la música.

“Punk explora la música, la moda, el arte y la actitud de ‘DIY’ de una subcultura de autodenominados inadaptados y marginados”, expresó la productora en un comunicado de prensa.

Como era de esperarse, la serie le da un lugar destacado a cómo se vestían los punks, quiénes eran los o las diseñadoras del momento y a quienes todos acudían.

“En aquella época, era muy importante acudir a la diseñadora correcta, Vivianne Westwood”, dice en una parte del documental John Lydon, ex cantante de Sex Pistols y PIL, que hace unos años visitó Uruguay, tal como lo hizo otra ícono del movimiento punk, Patti Smith, el año pasado.

John Varvatos confesó a Rolling Stone lo que ha significado este proyecto para él: “Explorar y revivir la historia del punk ha sido un trabajo de amor absoluto para mí. Siempre se trataba de artistas jóvenes a los que no les importaban las grandes discográficas. Y tampoco les importaba el single número uno o MTV; solo querían salir y tocar su música. La capacidad del punk para trascender generaciones en su cultura, música y estilo es una historia que debe ser contada. Así que… ¡Hey Ho, Let’s Go!”.

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