CULTURA

La más japonesa forma de actuar

El teatro Kabuki es una de las más tradicionales expresiones artísticas niponas, pero ha perdido público. Una de sus estrellas está en una misión para recuperarlo.

Ebizo Ichikawa XI
Ebizo Ichikawa XI, en acción

Es una de las tradiciones más arraigadas en Japón, y tuvo durante mucho tiempo un renombre que trascendía las fronteras del país del sol naciente. Con sus rostros cubiertos de vivos colores, los actores del teatro Kabuki inspiraron no solo a dramaturgos y directores de cine, sino hasta al grupo de rock Kiss, que —dice la leyenda— tomó de esa expresión artística la costumbre de cubrir el rostro de un fuerte color blanco y luego aplicar diferentes diseños de otros colores a esa base.

Pero también a esta forma de teatro le llegó el momento de empezar a reflexionar sobre su vigencia en el mundo actual, y su cada vez menor capacidad de renovar su público. El teatro Kabuki, como tantas otras expresiones culturales, también tiene que transformarse con los tiempos para no perder audiencia y recurrir a diversas estratagemas para conseguir el apoyo de los jóvenes y que su arte no muera. “El valor de la gente hoy en día está cambiando y no podemos seguir sólo apegados a los clásicos”, dijo hace poco Ebizo Ichikawa XI, una de las figuras más conocidas del Kabuki japonés.

Ebizo Ichikawa XI
Así luce Ebizo Ichikawa XI sin maquillaje.

Ichikawa compareció hace unos días ante corresponsales de diferentes medios occidentales que trabajan en Japón para hacer un repaso de la situación de una de las expresiones artísticas más longevas de Japón, que combina música, danza e interpretación, así como los retos a los que se enfrenta ese arte.

Entre los temas que Ichikawa dijo que eran esenciales abordar figuró el envejecimiento de la audiencia, sencillamente porque la población japonesa está envejeciendo cada días más.

El actor, de 41 años, anunció el pasado mes de enero que iba a asumir, en mayo del año que viene una nueva identidad artística: Danjuro Ichikawa XIII, el nombre de más prestigio que puede tener la dinastía Ichikawa, cuya historia comenzó hace más de tres siglos. Atados a tradiciones de siglos, los actores de Kabuki van legando a sus hijos los secretos de su arte y los métodos para conseguir los mejores resultados artísticos. “Las obras clásicas de Kabuki son lo más importante”, explicó Ichikawa, que trabaja con su compañía para difundir esa cultura tradicional y hacerla más accesible a los jóvenes, aunque no quiere llevar las innovaciones demasiado lejos. Sigue siendo importante venerar las maneras ancestrales, y conservar una esencia que él y otros atesoran.

Mujeres

Los nuevos caminos a recorrer incluyen organizar actuaciones con técnicas de Kabuki con artistas de televisión y llevar esos espectáculos por todo Japón. Incluso, dijo, pueden llegar a actuar mujeres para papeles femeninos. Porque en el Kabuki tradicional, como ocurría con las obras teatrales en tiempos de Shakespeare, son hombres los que se encargan de los papeles femeninos. Las mujeres ni siquiera pueden pisar el escenario, según marca una tradición tan antigua como este arte.

Ichikawa quiere que el Kabuki se conozca dentro y fuera del país y para ello incluye en el elenco a figuras populares como la actriz Shinobu Terajima, que ganó el Oso de Plata a mejor actriz en la Berlinale de 2010 por su trabajo en la película Caterpillar, de Koji Wakamatsu.

Nuevos elementos para un teatro que nació en el siglo XVII y se caracteriza por cambios frecuentes de escenario, una particular estética de maquillaje y un elaborado vestuario con el que se disfrazan los actores. “La actuación es un trabajo duro. A veces, además de actuar durante 25 días seguidos sin descanso, debo llevar trajes de 40 o 50 kilos y sujetar los aparatajes que los sostienen”, agregó Ichikawa, cuyo nombre real es Takatoshi Horikoshi. Para poder cumplir con semejantes exigencias debe cuidar al extremo su dieta, y hacer ejercicios diariamente.

El actor debutó en los escenarios en 1983, cuando tenía 5 años en el emblemático teatro Kabuki del barrio de Tokyo Ginza, muy conocido por los turistas que llegan a Japón.

Su hijo Kangen Horikoshi, de 5 años, va a asumir el nombre artístico de Shinnosuke Ichikawa VIII cuando su padre pase a llamarse Danjuro Ichikawa XIII, y así seguir la tradición familiar y, algún día, convertirse en jefe de ese clan artístico. Para que su hijo pueda prosperar, es vital que el teatro Kabuki tenga un futuro entre un público que debe volver a familiarizarse con esas antiguas técnicas y expresiones. 

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