Nutrición

Invierno, la estación del mal comer

“Necesito calentarme”, “el cuerpo me lo pide” o “ahora gasto más calorías” son frases que suelen escucharse en esta época. ¿Cuánto hay de cierto y cuánto no?

GUISO
GUISO

Harinas refinadas, grasas y azúcares. O, traducido a comida elaborada: bizcochos, chocolates, guisos y pastas con salsa. Es invierno y el cuerpo lo sabe. Abandona las verduras, y frutas frescas y proteínas magras y empieza a pedir comidas hipercalóricas, raciones bastante más abundantes y modos de cocción enemistados con la salud como las frituras.

"Necesito calentarme", "el cuerpo me lo pide", "hace frío y puedo permitírmelo" o el remanido "en invierno el gasto calórico es más grande" son algunas de las frases en las que se ampara el común de los mortales para justificar semejante banquete invernal. Pero ¿cuánto hay de mito y cuánto de realidad detrás de esta conducta alimenticia? ¿Es cierto que en los meses más fríos necesitamos calorías extra?

"Todo forma parte de un mito. Lamentablemente, hay una creencia instalada de que se necesita comer mucho más para mantener la temperatura corporal. Pero no es verdad: con el estilo de vida actual y en ciudades donde no hay temperaturas extremas en el afuera y con ambientes calefaccionados dentro, el cuerpo necesita el mismo aporte calórico en invierno que en verano. Es decir, la dieta no debería variar tanto entre una estación y otra", afirma la médica nutricionista Georgina Alberro, autora de varios libros.

Liliana Grimberg, coordinadora del Área de Nutrición del Centro Terapéutico Dr. Máximo Ravenna, explica que en invierno "el cuerpo equilibra la temperatura del cuerpo quemando calorías, pero eso no significa una quema que genere pérdida de peso. No es necesario aportar más carbohidratos, no hay que confundir con las ganas. El cuerpo no nos pide eso".

Sucede que en invierno la tendencia es a guardarse en casa y a disminuir muchas veces la actividad física al aire libre como caminar, andar en bicicleta o correr. ¿El resultado? Kilos de más. "En invierno se suma el sedentarismo por el clima; la gente está más en la casa, de hecho venimos de estar días seguidos con lluvia y la tendencia entonces es a encerrarse. Y que pasemos más tiempo adentro dispara pensamientos del tipo qué ganas de comer algo rico. Y ese algo rico son facturas, torta fritas... Entonces comemos de más y mal porque elegimos alimentos hipercalóricos y encima no se gasta lo que se consumió. Y se produce grasa. En invierno se engorda hasta 5 kilos porque se come más y peor", sentencia Alberro.

Si a esto le sumamos las bebidas con alta graduación alcohólica que suelen hacer gala de su capacidad de aportar calor como whisky y otros destilados, entonces se puede consumir más del doble de calorías que necesitamos para la época.

Por su parte, Norma Isabel Guezikaraian, coordinadora general de Nutrición de la Fundación Barceló de Argentina, suma la cuestión social y familiar. "Es una época donde las reuniones con amigos y familia en su mayoría son alrededor de una buena mesa donde no faltan los guisos de todo tipo que se los condimenta tal y como se elaboran en las recetas originales, con panceta, crema de leche y chorizo colorado. Lo ideal es optar por las cazuelas de pescados, las sopas de vegetales caseras y las comidas horneadas. Y en casos donde no es factible optar por un menú con elementos más saludables, entonces hay que tratar de reducir la porción".

Aunque los especialistas sostienen que no hay que variar tanto la dieta entre verano e invierno, sí conviene aportar calor al cuerpo a través de bebidas y otras preparaciones calientes. "En las épocas más frías del año el cuerpo nos pide o requiere comida caliente. En invierno las sopas son verdaderamente una excelente comida. Otra comida típica de esta época es el pastel de papas. Se puede reemplazar el puré de papa por calabaza. Es más sano y aporta menos calorías. Las infusiones también son importantes para mantener el cuerpo caliente sin sumar calorías", sugiere Guezikaraian.

Pero más allá de lo que se come, muchos especialistas hacen hincapié en cómo se lo come. "Lo más importante es la preparación, el método de cocción. A lo mejor no nos gustaría comer una ensalada, pero si podemos utilizar sopas de verduras o caldos antes de cada comida o junto con la ensalada. También sirve aprovechar los guisos con verduras y legumbres que son ideales para el frío y aportan fibras, y cocinar las hortalizas grilladas o al vapor. De postre, una buena opción dulce son las manzanas asadas. También es fundamental sumar infusiones calientes", recomienda Grimberg. 

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