TECNOLOGÍA

Los influencers ya no son reales

Creados con imágenes computarizadas existen de modo virtual pero suman seguidores y contratos.

Influencers creados con imágenes computarizadas
Influencers creados con imágenes computarizadas

Lil Miquela tiene 20 años y vive en Los Ángeles. Además de ser modelo, comenzó este año su carrera como cantante y tiene un millón de seguidores en Instagram. También es defensora del movimiento que apoya a las personas afroamericanas (Black Lives Matter) y del programa DACA que protege a los conocidos como dreamers.

El detalle es que Lil Miquela no es real. Es un personaje creado a través de una computadora y trabaja como modelo virtual, un nuevo concepto para definir a personajes que, pese a existir solo en lo digital, suman miles de seguidores en redes sociales y son contratados por marcas para mostrar sus productos.

Un caso parecido es el de Ronald (blawko22 en Instagram), que tiene 23 mil seguidores. Ambos aparentan tener vidas bastante reales: publican selfies, visten según las tendencias e incluso envían e-mails y responden solicitudes. Al intentar contactar a las personas detrás de estos influenciadores digitales a través de sus cuentas de Instagram, ellos mismos respondieron de inmediato. "Gracias por comunicarte. Lo discutiré con mis publicistas. Besos", contestó "Lil Miquela". Luego, se negaron a dar una entrevista.

"Todo eso construye un relato y engancha a las personas", opina Gianluigi Pimentel, profesor de publicidad de la Universidad Católica de Chile. "Dentro de lo cibernético, ellos son súper de verdad, lo cual es clave en el márketing: conectar y empatizar. La gente los sigue porque están construidos a partir de información de los consumidores y así crearon algo que gusta a muchos", explica.

¿Robots?

Desde que aparecieron hace dos años, sus perfiles instalaron la duda de si eran individuos reales o ficticios, hasta que la empresa Brud, en Los Ángeles, y especializada en robótica e inteligencia artificial, emitió un comunicado en abril en el que se atribuían su creación y los describían como "robots sintéticamente conscientes". La empresa no accedió a responder preguntas.

"Que los personajes respondan es altamente posible. Uno puede hacer programas que aprendan a responder a través de inteligencia artificial, pero dudo que este sea el caso", dice Jorge Pérez, del Instituto Milenio de Investigación sobre los Fundamentos de los Datos.

"Lo más seguro es que alguien maneje sus redes. La tecnología para que un programa no se equivoque al responder no existe todavía y si el sentido es hacer márketing, nadie se arriesgaría a fallas", añade el académico.

Ronald y Lil Miquela no son los únicos influenciadores digitales. Shudu Gram es una mujer de piel negra que se describe en Instagram como "la primera modelo digital del mundo" y fue diseñada por el fotógrafo británico Cameron James-Wilson. "Ella abre el debate sobre muchos temas como diversidad, qué es la realidad y qué significa ser un influenciador hoy. Estos temas prevalecen ahora más que nunca", dice James-Wilson.

Parte de los atractivos de estos avatares es la calidad de sus fotos y su apariencia "real", que en el caso de Shudu se acentúa por su piel. "Tengo la suerte de tener 10 años de experiencia en fotografía, donde retoco mucho mis imágenes. Esto es eso a la inversa", bromea el fotógrafo sobre cómo ha trabajado la piel de Shudu al punto de que parezca real.

Según Sebastián Pagueguy, especialista en animación 3D, esto se logra a través del modelado 3D, proceso que permite "mezclar modelos digitales 3D con imágenes reales, de modo que ellos luzcan materiales (como ropa o piel) que simule propiedades reales". Un ejemplo son las fotos de Lil Miquela, en las cuales su rostro y manos lucen computarizados, pero su ropa tiene mucha más textura, lo que aporta realismo a su perfil en las redes.

Su hito más reciente fue en febrero, cuando la firma Prada recurrió a ella para que luciera prendas de su colección de otoño en Instagram. Shudu ha trabajado con marcas de maquillaje como Fenty Beauty, de la cantante Rihanna. "Habrá que ver si son tomados en serio por la gente", dijo Richard Hanna, especialista en márketing digital. 

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