EN CONSULTA

Hormonas, el pelo y la piel

Hay patologías dermatológicas que se ven con gran frecuencia en las mujeres, y que tienen una gran vinculación con los factores hormonales.

Un ejemplo es el acné, que es una entidad que generalmente se exacerba previo al ciclo menstrual y que además de verse en la adolescencia y en la juventud temprana, también se presenta muchas veces en mujeres después de los cuarenta a años. En estos casos hay que descartar una patología hormonal asociada, como por ejemplo el síndrome del ovario poliquístico. Es el ginecólogo quien realizará el diagnóstico e investigará y ofrecerá el mejor tratamiento para cada paciente. Este se complementa con el uso de cremas específicas para reducir la seborrea de la piel y otras que actúan para "secar" las pápulas acneiformes, conocidas popularmente como granos. En los casos más graves se puede recurrir a la isotretinoína, un fármaco muy eficaz pero que requiere de estudios paraclínicos previos a su administración, además de una anticoncepción estricta y brindar a la paciente una amplia información sobre su forma de acción y sus efectos secundarios.

El melasma se ve también con frecuencia en las mujeres y afecta la cara, sobre todo a nivel de la frente y las mejillas, así como la piel sobre el labio superior. Tiene una gran relación con la exposición solar, pero también con los niveles de estrógenos, por lo que los anticonceptivos orales y el embarazo son desencadenantes de esta patología. En relación a su tratamiento es fundamental la protección solar estricta y el uso de distintos productos despigmentantes. Entre la gran variedad de cremas y lociones, la hidroquinona es uno de los ingredientes que más se utilizan por los buenos resultados que alcanza, lo que se puede potenciar cuando se asocia con ácido glicólico o tretinoína, por ejemplo. Más recientemente se destaca el ácido tranexámico tanto en su formulación para la realización de peelings médicos como para la aplicación mediante mesoterapia. En manos entrenadas, el láser y la luz pulsada también pueden ser de ayuda para mejorar esta patología.

Por otra parte, hay que destacar a la caída de pelo, que es una de las consultas más frecuentes en las mujeres después de la menopausia. En primer lugar se debe realizar un correcto diagnóstico de la conocida como alopecia androgenética de patrón femenino para luego elegir los mejores tratamientos. Entre ellos, suele indicarse con mucha frecuencia la administración de comprimidos que contienen las principales vitaminas y minerales que tanto el pelo como las uñas necesitan para su correcto crecimiento y desarrollo. Se puede complementar con una gran variedad de lociones e incluso de champúes para ayudar a fortalecer y estimular el cabello. El médico especialista puede ser de gran ayuda con tratamientos como la mesoterapia capilar y la aplicación de plasma rico en plaquetas a nivel del cuero cabelludo.

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