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La historia detrás de Xuxa, la eterna reina de los bajitos

Fue la presentadora de televisión infantil más famosa de Brasil, su éxito se extendió por América Latina, Europa, África y Asia. Hoy, con 58 años, sigue viviendo con la estela que dejó su mejor época.

Xuxa
Xuxa

María da Graça Xuxa Meneghel tenía algo que la volvía irresistible. Era como una fuerza magnética que atrapaba, y que hacía a los demás reírse si se reía y llorar si ella lloraba. En parte, dice muy segura en una entrevista de 1990, era la belleza. Alguien le pregunta si es de pensar en la vejez y ella —entonces 27 años y exitosa— responde que es una “porra” (una “mierda”) pensar en la vejez cuando se vive de la imagen.

“Es despertarte del sueño, de la fantasía del trabajo como modelo. Pero como presentadora creo que tengo una vida más larga. En México conocí un presentador que tenía 65 años y todavía trabajaba para niños”.

Lo otro fue el carisma o la audacia o el talento. En 1983, tres años antes de comenzar su Xou da Xuxa en la Globo, el canal brasileño, María da Graça actuó en Os trapalhoes, una serie de películas protagonizadas por comediantes exitosos de la época. En la primera lo único que importaba era su apariencia, era el mismísimo ejemplo de la mujer objeto en la pantalla: el protagonista debía huir de la Tierra y con él se llevaría a la mujer más bonita del mundo.

A la tercera cinta Xuxa hizo del guión lo que quiso. Se suponía que tenía que ser una monja graciosa, pero llevó a su personaje al mismo nivel hilarante y torpe de los protagonistas hombres. Renato Aragão, que actuaba y estaba en la cabeza de estas películas, dijo que tenían que dejar que ella hiciese lo que quisiese porque, no podían negarlo, funcionaba. Detrás de escena siempre pasaba jugando con niños y niñas en el lugar.

Xuxa tenía gracia, talento, carisma, voluntad y no quería seguir posando estoica en la pantalla, para eso estaban las tapas de revista que ya protagonizaba desde los 16 años. “Decíamos ‘todo es muy extraño con esta mujer, va a explotar en cualquier momento esa energía que tiene’. Y de repente explotó con la velocidad de un cometa”, dijo Aragão en la época.

Y entonces surgió el Xou da Xuxa y todos los programas que vinieron después, que además de transmitirse en Brasil, se exportaron a Argentina, España, Estados Unidos y se emitían en toda Latinoamérica, África y Asia. Xuxa llegó a lanzar más de 30 discos. A la par, numerosas películas, además de merchandaising. Xuxa fue la primera latinoamericana en ingresar al ranking de Forbes, por entonces como una de las mujeres más ricas del mundo. Por aquel entonces parecía que el huracán Xuxa no se detendría nunca, que arrasaría con todo lo que estuviese por delante, que su nombre seguiría siendo el de la máxima estrella infantil en Brasil y en el mundo.

Los años, la vida, las decisiones, los ritmos fueron apagando la fuerza de este vendaval en el resto del mundo. Sin embargo, en Brasil las estrellas no se apagan nunca, brillan distinto quizá, pero no se pierden.

Con errores y aciertos -las disputas para desaparecer la película erótica de 1982 por denuncias públicas de pedofilia-, con palabras ante las que tuvo que disculparse -sus dichos sobre que los presos deberían ofrecerse como voluntarios para experimentos médicos, por ejemplo-, en Brasil aún es la “raínha”. Fuera de su tierra, Xuxa aún es sinónimo de nostalgia.

En los últimos años ha tenido tanto programas para niños como para público adulto y adolescente. Talk shows, programas de talento, entre otros formatos. El éxito no ha sido nunca comparable con el de aquellos noventa. Su distanciamiento de la productora Marlene Mattos -estuvo por detrás desde Xou da Xuxa- a comienzos de los 2000 marcó un quiebre en su carrera. Lo que nunca ha frenado ha sido su lucha por los derechos de los animales.

Pelear por los animales

En una de sus mansiones llegó a tener 54 perros. Es vegana y cada vez que puede da entrevistas intentando concientizar sobre este tema. Además de perros, le gusta rescatar pájaros y tiene casi una floresta en el fondo de su casa. Entre sus primeras discos había una canción que escribió especialmente para su perro viejo Xuxu.


En cuanto a su vida personal, dice que sus 35 años fueron un antes y un después. A esa edad tuvo a Sasha, a esa edad sus sueños pasaron a segundo plano porque todo lo que le importaba era concretar los de su hija (ver recuadro). La exposición la ha llevado a estar desde siempre en el ojo de todos. Su noviazgo de siete años con Pelé en los orígenes de su carrera, el romance fugaz e intenso con el automovilista Ayrton Senna, su historia de amor con su actual marido, Junno Andrade, dieron siempre titulares.

Y la soledad también era un tema que a la prensa rosa le interesaba particularmente. Pero en los 90, cuando todos hablaban de que Xuxa pasaba las noches y los días sola mirando películas en el cine de su casa porque salir sin ser reconocida era imposible, ella dijo: “Yo pago un precio por todo lo que tengo. Tengo muchas cosas que otros no tienen posibilidad. Nunca van a poder vivir lo que yo vivo, entonces es un intercambio. Yo no puedo querer tener todo. Y el día que en el cine no me reconozcan dejo de ser la persona querida por todo el mundo”.

Asimismo, hubo momentos, historias que contó cuando sintió que podía. En 2020 publicó su autobiografía Memórias. Allí ahondó en algo que solo había mencionado un tiempo atrás, los abusos sexuales que sufrió entre los 4 y los 13 años, a la vez que explicó por qué elige el mundo de los niños y, también, el de los bichos. “Si lo que escribo en este libro ayuda a un niño que pasó por el mismo horror que yo, valió mi dolor, mis esfuerzos y el amargo sabor de haber hurgado en él. Quiero estar con niños porque ellos no harían daño. Eso es cosa de adultos (…) Quiero prestar mi voz para campañas por la niñez. Ellos no tienen voz y yo necesito hacer esto por ellos, ya que no lo hice por mí”.

Sasha, “ahora sus sueños son los míos”
Xuxa y su hija Sasha

La maternidad era uno de los deseos de Xuxa desde su juventud. “Sueño con hijos y un padre ideal”, contó en una entrevista en los años 90. Tiempo después, en 1998, nació Sasha, su hija con el actor brasileño Luciano Szafir. En el programa Altas Horas Xuxa contó que era algo que tenía que suceder sí o sí y que cuando se acercaba a los 35 fue su meta principal. “A los 34 me embaracé, a los 35 tuve mi bebé. Y entonces ahí cambió mi vida por completo. A los 35 años. Yo creo que hay una yo antes y después de los 35. Hasta esa edad yo tenía planes para mí, planes para el futuro, para mi vida. Ahora tengo planes para ella, con ella, por ella. Vivo por ella, muero por ella”. Cuando Sasha era ya una niña que hasta orientaba a su madre con la ropa, Xuxa confesó: “Ella dice que vino a este mundo para enseñarme”.

Ahora Sasha tiene 22 años, es modelo y en las últimas semanas fue noticia por su boda con João Figueiredo, un cantante de gospel.

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