AUTOS

Cuando hay que manejar pensando en la billetera

¿Cómo hacer para que los litros de nafta rindan la máxima cantidad de kilómetros? Acá te contamos algunas maneras.

Conducir, conductor, auto
Foto: Pixabay.

Es una de las principales preocupaciones de quien cuenta con un automóvil: el precio del combustible. Actualmente, el litro de nafta “súper” está a casi $ 55. Y como cada dueño o dueña de uno o más autos sabe, cada aumento significa un golpe al presupuesto familiar o individual.

Más allá de las discusiones políticas sobre si importar, si subsidiar, si esto o lo otro, hay varias cosas que se pueden hacer para que cada tanque de combustible dure un poco más. En realidad, son muchas variables a tener en cuenta a la hora de pensar en cómo hacer para maximizar la cantidad de litros en el tanque.

En esos cálculos intervienen una cantidad de factores: estado del vehículo, estado del chofer, experiencia acumulada, conocimiento del vehículo y, también, la relación que se tenga con el mecánico que se encarga de cuidar o reparar el auto.

Revista Domingo habló con un mecánico de autos que actualmente da clases en la Universidad Técnica del Uruguay (UTU), Carlos Capparelli. Tiene 47 años y está vinculado al mundo de la mecánica desde los 14. Estudió en UTU y en Talleres Don Bosco, además de algunos cursos puntuales y específicos de capacitación.

Él señala que hay dos elementos centrales a tener en cuenta para empezar a pensar en cómo conducir para que esos $ 55 rindan la mayor cantidad de kilómetros posibles: el auto en sí y quién lo conduce (y cómo lo conduce).

Lo que expone puede parecer de perogrullo, pero basta darse una vuelta en las calles de Montevideo para percatarse de que no es tal la obviedad de sus recomendaciones. “El auto tiene que estar en condiciones de mantenimiento tales que apenas se prenda el motor, vos puedas estar ahorrando. Si algo está fallando, solo por el hecho de estar prendido y rodando, ya está gastando más combustible que si el vehículo estuviera en buenas condiciones. Bujías, filtros, alineación, dirección, estado de las cubiertas, qué tipo de cubiertas son... Todo esas cosas hay que tenerlas en cuenta. Hilando fino, hay una cantidad de variables de solamente el vehículo que estando en condiciones de por sí ya es un ahorro, porque le vas a sacar un buen rendimiento”, relata.

Pero, aún más importante, cuándo no, es el factor humano. Para empezar, dice el experto, quien conduzca tiene que tener un conocimiento básico, por lo menos, del auto que maneja. Algo que él ha constatado es que a mucha gente eso no le importa demasiado. Con saber manejar luego de haber aprendido en una academia (e, idealmente, practicar por su cuenta) parece ser suficiente.

No es lo mismo, conducir un auto con un motor de 1.000 centímetros cúbicos que uno con un motor de 2.000. “No todos los autos se manejan de la misma manera”, dice Capparelli y recomienda leer el manual y la ficha técnica del auto, para saber, por ejemplo, a qué cantidad de revoluciones el motor “entrega el máximo par”, como se dice en la jerga. “Esa es la mayor cantidad de fuerza que el motor desarrolla para mover el vehículo. Hay autos que entregan el máximo par a 3.400 revoluciones, otros lo hacen a las 4.000, depende”, apunta.

Saber eso es útil para saber cuándo meter el próximo cambio, otra variable que incide sobre el consumo de nafta.  Otro factor relevante es el estado anímico de quien se coloca en el asiento del conductor. Quien sale a enfrentarse al tránsito en un estado de ánimo sereno conduce de otra forma que quien sale ansioso o apurado. Durante el trayecto, además, también importa cuánta atención (o no) se le presta al entorno exterior, a los indicadores en el tablero y al sonido que emite el motor. “No es lo mismo uno que sale sabiendo lo que va a hacer, que otro que está ansioso o enojado porque se acaba de pelear con alguien o está discutiendo con alguien mientras maneja”, dice. Y recuerda también que actualmente es bastante común que muchos se distraigan hablando por teléfono, viendo mensajes de texto o redes sociales. “Todo eso se va a reflejar en cómo maneja y en cuánto gasta de combustible”, sentencia.

Lo mejor antes de sentarse en el auto es saber con la mayor exactitud posible a dónde se va a ir y cómo llegar. “Planificar una ruta principal y una alternativa es importante”, cuenta y agrega que hoy es más fácil gracias a aplicaciones como Google Maps o Waze. Salir a manejar medio al tuntún para ir arrimándose al destino dando vueltas es un gasto innecesario de nafta. También hay que contemplar que en el tránsito, la distancia más corta entre un punto y otro puede ser la que más tiempo insuma en el recorrido, algo que muchos se han percatado actualmente, con la cantidad de obras viales que se están realizando en Montevideo.

Una ruta, aunque sea corta, puede estar atestada de autos en algunos horarios o puede tener muchos semáforos. Todo eso hace que uno tenga que frenar y acelerar muchas veces, lo cual lleva a mayor consumo de combustible.

Google Maps
Foto: Pixabay.

Conocer lo más que se pueda del camino y las condiciones de este, entonces, es fundamental. Pero también lo es revisar los comportamientos a la hora de conducir. ¿Cómo se encaran los semáforos, por ejemplo?, se pregunta Capparelli. “Cuando se acerca al semáforo, ¿frena de manera brusca o se va trasladando de manera fluida hasta detenerse completamente? Eso da una pauta de consumo”. Quien frena y acelera de manera pronunciada, va a gastar más nafta.

En esas instancias y otras hay una variable más (y van) a tener en cuenta: el uso del pedal de embrague. “Supongamos que llegás al semáforo y frenás porque está en roja. Mientras esperás que cambie a verde, ¿mantenés el pedal del embrague apretado y el cambio puesto?”, pregunta el mecánico. “Sí”, le respondo. “Error”, sentencia Capparelli. “Ahí estás desgastando el embrague innecesariamente y va acortando su vida útil. ¿Cómo se relaciona esto con el ahorro de combustible? El embrague es el nexo entre el motor y la caja de cambios. Si el embrague se gasta y ‘patina’, vas a tener que acelerar más que lo que tendrías que hacer si este estuviera en buenas condiciones. Todo para que entregue la misma cantidad de energía al motor. Un embrague gastado hace que el auto consuma más combustible. Si tenés que acelerar más que antes para hacer la transición entre el embrague y el acelerador cuando hacés los cambios, eso quiere decir que gastás más nafta”. Vaya.

Capparelli me hace otra pregunta: “¿Cómo determinás cuando meter los cambios?” Balbuceo algo, pero la verdad es que no tengo idea de las buenas prácticas a la hora de ir de primera hasta cuarta (o quinta). El mecánico me pide que salgamos a manejar, para ver cómo y cuándo meto los cambios. A los pocos minutos, volvemos a su taller y me dice: “Hacés los cambios muy rápido, de manera prematura. No dejás que el motor desarrolle la potencia que ayuda a que la transición sea óptima”, me informa y recurre a una analogía para hacerme entender. “La transición entre un cambio y otro se podría explicar así: hay un equipo de albañiles que está trabajando en la construcción de un edificio y hay una cadena de trabajadores que va desde el suelo hacia los pisos más altos. El que está en el suelo tiene que pasar un balde con portland, por ejemplo, hacia arriba. Si lo hace de manera tal que el está arriba tiene que agacharse mucho para agarrarlo, cuando le toque a este pasarlo hacia arriba va a tener que hacer un mayor esfuerzo. Eso es lo que ocurre cuando metés segunda prematuramente. En cambio, si el que desde el suelo pasa el balde de manera tal que el que está arriba no tenga que agacharse tanto, este va a poder pasarlo hacia arriba sin esforzarse tanto, gracias a la inercia con la que viene el balde desde abajo. Esto es igual: el cambio que viene tiene que hacer más trabajo para impulsar el motor. Pero tampoco hay que demorar demasiado. Todo en su justa medida. Y todo eso contribuye a no consumir tanto combustible”, explica.

Hay muchos tips más pero a Capparelli le parece importante señalar cómo se debe frenar en condiciones normales. “Cuando vas a frenar, soltás el acelerador y empezás a apretar el freno. Ahora bien, ¿qué hacés con los cambios? Si sacás el cambio, dejás todo en posición neutral y ahí empezás a frenar, gastás más combustible que si empezaras a frenar sin sacar el cambio. La manera correcta es: soltar el acelerador y empezar a frenar dejando el cambio puesto”. Eso, agrega, hasta que uno sienta que el motor empieza como a “toser”. Ahí sí hay que apretar el pedal del embrague y sacar el cambio.

Me voy del taller con la sensación de que tengo que volver a aprender a manejar para no gastar combustible innecesariamente.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados