NOMBRES DEL DOMINGO

Hardy, el chico duro de la pantalla

El actor británico adquirió fama de rudo dentro y fuera de los estudios de filmación.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El actor debió superar sus problemas de adicción a las drogas, hoy es un consagrado.

Es un animal. Tom Hardy ha participado en varias películas en las que sus líneas de diálogo no pasan de gruñidos. Ama el esfuerzo físico, ponerse a prueba en escenas extremas, entrenar hasta el agotamiento. Su capacidad innata para el trabajo lo ha vuelto una de las estrellas más extravagantes de Hollywood, pero los rodajes de algunos de sus éxitos cinematográficos lo han puesto en situaciones que difícilmente otro actor hubiera soportado. Esto, sumado a su capacidad actoral, lo ha convertido en uno de los actores más requeridos por la industria cinematográfica.

Pero su vida fuera de la ficción a veces toma tonos más propios de una película de acción, como las que lo han tenido como participantes. A fines de abril pasado en Richmond, el Suroeste de Londres donde Tom Hardy vive con su esposa y sus hijos, tuvo lugar la escena de superhéroe que le tocó protagonizar. Dos tipos roban una moto scooter y a las dos cuadras terminan chocando contra un Mercedes Benz. Uno de los ladrones logra zafarse rápidamente y sale huyendo. Hardy había contemplado la escena y en ese momento resolvió entrar en acción. "Fue una locura, como si hubiese cambiado al modo superhéroe en una película de acción", relató un testigo al diario sensacionalista The Sun. "Tom salió disparado persiguiendo al tipo, parecía furioso. Si el chico hubiese sido tan tonto de resistirse, le hubiese caído una buena paliza", contó el testigo. En la carrera cruzaron por los jardines de dos casas hasta que Hardy logró atrapar por el cuello al ladrón. "He atrapado al hijo de puta", dijo a los curiosos que lo miraban atónitos. Un instante después llegaron los agentes de Policía y Tom se desentendió del asunto. Ya hizo su trabajo de superhéroe del día.

Esto ocurrió a pocas cuadras de su casa en Londres, donde vive con su esposa, la también actriz Charlotee Riley, y sus dos hijos de nueve y dos años. Amoroso con sus niños y sus mascotas, Tom parece un grandote musculoso y lleno de tatuajes que vuelve de una dura jornada manejando la retroexcavadora. Pero no, nada de eso. Hardy se ha metido bajo la piel de personajes oscuros, atormentados y brutales, como el villano que enfrenta a Batman en la última entrega de la trilogía dirigida por Christopher Nolan (Batman: El Caballero de la Noche asciende, 2012). O el antihéroe rudo que lucha en un mundo posapocalíptico contra estrambóticas tribus motorizadas en Mad Max: Furia en la carretera (2015). Pero también es capaz de encarnar al oscuro personaje que vive una lucha sutil en La entrega (2014): Bob, un hombre sin brillos que atiende la barra de un bar utilizado por mafiosos para cerrar sus negocios. El otro lado de esa moneda es nada menos que James Gandolfini, en el que fuera su último papel antes de morir. Bob, el chico callado que atiende la barra y parece no ver nada, se va convirtiendo gradualmente en la pieza principal de una trama que se va tensando a lo largo de los 106 minutos de impecable factura.

"Cuando me meto en un personaje me adentro en su parte más emocional para conseguir cierto grado de complejidad. Pero, cuando regreso a mi vida, me olvido de todo. Es difícil desconectar, pero sé separar las cosas. No podría hacer vivir a mi familia con este tipo de personajes", ha dicho Hardy.

Al límite.

Parece claro que Hardy prefiere los personajes al límite, los rodajes llenos de dificultades como fue el de la premiada El Renacido (2015) que coprotagonizó con Leonardo Di Caprio. "En El Renacido nos pasamos meses revolcándonos por la tierra como animales (ríe), pero me estoy haciendo mayor. Tengo casi 40 años y ya no me atrevo con una segunda parte de Warrior (2011), como se dice por ahí que haré. No sé si sería capaz de transformarme de nuevo en un luchador profesional. Quiero tomar otros caminos en mi carrera que no pasen sólo por cómo lucen mis músculos", cuenta el actor.

De hecho, este hombre que cumplirá 40 años el próximo 15 de setiembre tiene su propia teoría acerca de por qué lo llaman para interpretar papeles violentos. Su vida en los suburbios londinenses, su familiaridad con las peleas callejeras, cree, construyeron su imagen de hombre rudo.

"Son los suburbios. Esta vida es tan privilegiada, tranquila y terriblemente aburrida que te aportan el deseo instintivo de cargártelo todo", afirma con soltura. El actor recuerda que su vida estuvo repleta de situaciones complicadas. A los 15 años lo detuvieron por conducción peligrosa a bordo de un Mercedes que había robado. En su juventud tuvo un consumo problemático de drogas, su lucha contra las adicciones es una de las medallas íntimas de superación que guarda con callado orgullo.

"Vivía colocándome en situaciones de peligro constantemente, era una especie de autoflagelación", recuerda. Cambió todo eso por el cine, donde encontró un remedio para sus adicciones. "Me gustaría decir que ya lo he superado, pero la violencia se siente atraída por mí. Y por eso me dan personajes peligrosos, criminales, villanos y personajes desgraciados", reconoce.

Y algo de eso hay en su biografía. Edward Thomas Hardy nació en los suburbios londinenses y creció en East Sheen. Sin embargo, en su casa había arte suficiente: su madre Ann era una pintora irlandesa, en tanto que su padre, Edward, era escritor de comedias.

De muy joven sintió entonces una fuerte inclinación por la actuación. Luego de terminar sus estudios secundarios se dedicó de lleno al arte dramático primero en la Richmond Drama School y luego en el Drama Centre London. Su carrera en la pantalla comenzó en dramas bélicos, entre los que se destaca Band of Brothers, donde le tocó interpretar al soldado John Janovec.

En 2001 tuvo su primer papel de importancia en una superproducción a cargo de Ridley Scott, el fuerte drama bélico La caída del halcón negro. Desde entonces su carrera ha ido en ascenso, obtuvo un Bafta como estrella emergente por su papel en El Renacido, y un Oscar al mejor actor de reparto por el mismo film.

Actualmente participa en algunas ficciones para televisión tales como Taboo de la cadena HBO y cerró contrato con Netflix para una película que será estrenada en la plataforma y contará con Ridley Scott como productor. Se trata de War Party donde tendrá el rol protagónico en la piel de un soldado de elite, un SEAL, basado en una historia real.

Se siente más cómodo en la tevé.

Aunque acostumbrado a los rodajes exigentes, Tom Hardy reconoció que se siente más cómodo en la televisión. Su participación en la serie Taboo le enseñó las ventajas. “Me encuentro a gusto aquí. Todo es más ágil y rápido. No tienes que estar colgado de una cuerda diez horas, no hay tiempo para eso. También sufres menos riesgos a nivel interpretativo, te exige otro tipo de dedicación”, dijo.

El sentido homenaje a su mascota.

Tom Hardy tuvo hace pocos días la pérdida de quien consideraba "el mejor amigo de su vida". Se trata de su perro Woody, un Golden Labrador cuya figura simpática se hizo familiar en todos los sets de filmación en los que participó el actor británico. Conmovido por la pérdida Hardy le hizo un homenaje en su cuenta de Tumblr. "Woody ha formado parte de la vida de muchos de ustedes, respetando su autonomía y ganándose el afecto por méritos propios, siempre con cara simpática y familiar para todos. Es por eso que con gran tristeza y pesar en el corazón les informo que tras una corta batalla de seis meses contra una poliomiostitis muy agresiva, Woody falleció hace dos días. Tenía sólo seis años", escribió. Acompañan al texto una serie de fotografías en las que se lo ve a Hardy junto al perro en distintas filmaciones y junto a otros actores y técnicos. Hardy y Woody se cruzaron en un set mientras se rodaba la película Lawless, en Atlanta. Desde entonces no se separaron.

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