DE PORTADA

Una guía de pueblos y escenarios para disfrutar el mapa de Uruguay en Turismo

Un recorrido por pequeños poblados centenarios, exuberantes escenarios naturales, serranías, valles y arroyos. 

Valle del Lunarejo
El Valle del Lunarejo, en Rivera. Foto: El País.

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Un país por descubrir. Aunque suene a eslogan, de hecho la campaña del Ministerio de Turismo maneja esta idea, es para muchos una verdad revelada. Uruguay está lejos de ser una suave y aburrida llanura levemente ondulada. Serranías, quebradas, lagunas, valles, riberas, pero también pequeños pueblos donde todavía se vive al ritmo de las siestas. Muchos uruguayos aprovechan el asueto tradicional de Semana Santa, o ya puestos en el asunto, de Turismo para lanzarse a la aventura de conocer nuevos parajes. En auto, en bote, a caballo, caminando, con la familia, con los amigos o los compañeros de estudio o trabajo.

Algunos de estos paseos están a pocos kilómetros de la capital, otros más distantes implican cierta planificación y disponibilidad de tiempo. Pero en cualquier caso es seguro que la experiencia no decepcionará a nadie

El recreo suele estar asociado a la costa, pero la época es menos propicia para el “turismo de sol y playa”. Aunque la costa sigue siendo una opción en estas fechas desde Canelones a Rocha, el país posee lugares de sobra que vale la pena conocer. Algunos de ellos escondidos, o que solo recientemente han comenzado a ser reconocidos. Algunas de las sugerencias que hace la campaña oficial de turismo tiene nombres que vale la pena recordar. Aquí van algunos de ellos.

San José  — Pueblo Mal Abrigo

pueblo Mal Abrigo
Foto: Presidencia de la República.

Es un  “paraíso escondido”. En el kilómetro 124 de la Ruta 23, a unos 30 kilómetros de San José de Mayo, se encuentra el pueblo Mal Abrigo. Esta pequeña localidad logró imponer su tranquilo encanto en 2015 cuando recibió el “Premio Pueblo Turístico” otorgado por el Ministerio de Turismo (Mintur). La antigua planta urbana nació, como tantos otros pueblos del interior, alrededor de la estación del ferrocarril. La caída del sistema ferroviario dejó a Mal Abrigo despojada durante muchos años de su actividad principal. Pero sus habitantes no se resignaron. Según el último censo (2011) Mal Abrigo cuenta con una población de 344 personas. La vecina Estación González cuenta con 222 habitantes.

A fines del siglo XIX, el Ferrocarril Central explotado por los británicos comenzaba a unir buena parte del territorio nacional. En 1902 comenzó a funcionar la línea Mal Abrigo-Mercedes.

Cuentan que el peculiar nombre de este poblado le fue dado por el Presbítero Larrañaga al relatar su célebre viaje a Paysandú. Sin embargo, revisiones más detenidas del diario de viaje contradicen esta versión. Lo cierto es que desde principios del siglo XX, Mal Abrigo comenzó a tener una actividad cada vez más importante y en 1907 ya contaba con escuela pública y un comercio de ramos generales pujante.

Con todos los avatares de un pueblo chico, sus habitantes desarrollaron un fuerte sentido de comunidad. Algo que, a la postre, resultó vital para recolocarlo como destino turístico.

Las artesanías, el tejido, las viejas instalaciones ferroviarias convertidas en espacios de la memoria del pueblo, o la propia estación de trenes, se pueden visitar durante el paseo. También las vecinas Sierras de Mahoma, un hermoso paisaje natural, sus cuevas, sus “mares de piedra”, los arroyos que la surcan dan como para perderse toda la jornada. Los amantes de la historia nacional encontrarán, incluso, una excusa extra para visitar estos hermosos parajes: la Casa de Piedra, que utilizara José Artigas durante el Éxodo del Pueblo Oriental. Además, toda esta zona es también un tesoro para los estudiosos de la botánica y la geología.

San José  — Sierra de Mahoma 

Sierra de Mahoma, San José
Foto: Uruguay Natural.

Un paisaje natural de gran belleza se encuentra a apenas 131 kilómetros de Montevideo y es Sierras de Mahoma. Ubicado a unos 43 kilómetros de la capital de San José por la ruta 11 se encuentra el denominado “mar de piedras” que es, en realidad, la ladera noroeste de la Cuchilla de Mahoma. Este lugar posee una vegetación única con especies que sólo se encuentran aquí, como la orquídea criolla, los claveles del aire amarillos, o la carqueja de dos alas. También es un reservorio de primera para los interesados en el estudio de la geología. Asimismo, los entendidos dicen que es uno de los puntos privilegiados de esta parte del continente para el avistamiento de aves. En la zona hay estancias turísticas como Finca Piedra que ofrecen una jornada completa, con paseos a caballo o en carreta, comidas y un rincón infantil. 

Lavalleja — Valles, villas, sierras, parques y mirador

Cerro Arequita
El cerro Arequita. Foto: Commons.

El tradicional festival folclórico Minas y Abril se celebró en los primeros días de este mes. Sin embargo, Lavalleja es otra opción para quienes pretenden gozar de la naturaleza.

Para los amantes del senderismo, el paisaje ondulado de Minas ofrece todas las posibilidades. Un programa de visita a las sierras debería incluir una al Cerro Arequita, en cuya base se encuentra el parador El Mirador, donde además de comidas se pueden contratar recorridos guiados. Los que definitivamente se enamoren, tienen cerca el camping municipal para quedarse unos días.

También se puede arreglar para una caminata o un paseo a caballo por Villa Serrana. En los hermosos paisajes serranos se destaca el Valle del Hilo de la Vida, a unos ocho kilómetros de Minas, con sus característicos montículos de piedra a los que se atribuyen cualidades energéticas por quienes cultivan saberes místicos.

Valle del Hilo de la Vida
Una de las construcciones en el Valle del Hilo de la Vida. Foto: Commons.

Y se puede programar el fin de la jornada para alojarse en el Ventorrillo de la Buena Vista, la fantástica construcción del arquitecto Julio Villamajó en Villa Serrana, rodeado de las sierras. El restaurante es por demás recomendable.

Por último, lo que puede considerarse un clásico: la Reserva Natural del parque Salus. Esta zona boscosa contiene diversas especies autóctonas y se deja recorrer por estrechos senderos flanqueados por rosales silvestres. Es ineludible la visita a la mítica Fuente del Puma, que custodia el manantial de agua mineral de gran pureza. Aquí también se puede recurrir a visitas guiadas recomendables para quienes quieran conocer a fondo toda la riqueza natural de esta reserva, con distintas duraciones y extensiones en la recorrida. Pero para quienes quieran adentrarse más aún en el territorio existen otras opciones cargadas de atractivos, paisajes de increíble belleza natural.

Rivera — Valle del Lunarejo

Valle del Lunarejo
Uno de los más hermosos lugares del país, el Valle del Lunarejo, en Rivera. Foto: Commons.

El extremo noroeste del departamento de Rivera guarda una de las zonas de enorme riqueza natural. Se trata del Valle del Lunarejo, una zona protegida e integrada al Sistema Nacional de Áreas Protegidas, en los límites con Salto y Artigas, próximo a la frontera con Brasil.

Las Quebradas del Norte del país ofrecen un hermoso espectáculo natural, pero en particular el Valle del Lunarejo ofrece un paisaje único con sus cerros aplanados que flanquean los estrechos valles que moldean los cursos de agua conocidos, precisamente, como “quebradas”. Estas profundas incisiones talladas por la erosión natural en la roca basáltica han dado lugar a una vegetación exuberante, lo más parecido a la selvática que existe en Uruguay.

Para quienes practican el avistamiento de aves, el Valle del Lunarejo es un reservorio sin par. Se han contabilizado aquí más de 150 especies distintas, muchas de las cuales solo se pueden apreciar en estos escenarios. El gavilán pardo, la bandurria amarilla, la viudita colorada, la seriema, el maracaná (sí, es un ave también) se destacan entre estos especímenes.

El paseo por esta vasta zona tiene la posibilidad de utilizar varios senderos y caminos, por lo que es recomendable dar con un conocedor de la zona. Por ejemplo, para acceder al sendero Cueva del Indio es necesario obtener el permiso para atravesar un campo privado ubicado frente a la Subida de Pena. Luego habrá que hacer un descenso hasta el cauce del arroyo Rubio Chico, y ello supone recorrer alrededor de 1.900 metros, unas dos horas y media de caminata que por momentos se puede hacer dificultosa, pero disfrutable de punta a punta.

También se puede llegar hasta el Cerro Boquerón, geográficamente ubicado en el centro del Valle del Lunarejo. Desde su cima se podrá echar una mirada a toda la región. Aquí también hay un terreno privado que hace necesario el permiso, pero por allí se puede efectuar el ascenso y el descenso al cerro, hay zona de camping y baños junto al arroyo Lunarejo. Este recorrido es de unos 1.300 metros y si se hace a pie supone alrededor de una hora y media de caminata por un terreno bastante despejado. Es ideal para ir a caballo.

El reconocimiento de la zona implica disponer de al menos un par de jornadas, pero algunos puntos como los mencionados son dignos de destacar. Tal como ocurre con el Sendero De los Helechos, que parte desde el histórico establecimiento de Masoller —un pedazo de historia enclavado en el Uruguay profundo— en una caminata de descenso hacia la quebrada que desemboca en una piscina natural, en las nacientes del arroyo Lunarejo. Esto supone andar unos 1.400 metros, unas dos horas y media de caminata a buen paso, pero la recompensa será grata.

Treinta y Tres — Quebrada de los Cuervos

Quebrada de los Cuervos
La Quebrada de los Cuervos. Foto: El País.

Más hacia el este y emparentada con las serranías de esta región, se encuentra la Quebrada de los Cuervos, en el departamento de Treinta y Tres. Este escenario es también una zona de vasta belleza natural. Se trata de un paso muy estrecho que bordea el arroyo Verbal Chico que atraviesa la Sierra del Verbal. En algunos puntos se forma una garganta que llega a los 100 metros de profundidad. Al igual que los escenarios riverenses Quebrada de los Cuervos presenta una exuberante diversidad de flora y fauna.

Colonia — Carmelo, belleza e historia

puente de Carmelo
El puente de Carmelo. Foto: Fernando Ponzetto.

Si bien la mayoría de los atractivos turísticos se encuentran en los alrededores de la ciudad, son varios los sitios históricos que ofrece el centro de Carmelo (Colonia). Entre ellos, el Museo y Archivo del Carmen, ubicado en la calle Ignacio Barrios frente a la Plaza Artigas. El edificio fue mandado a construir por el presidente Manuel Oribe entre 1848 y 1849 y posee valiosos objetos y documentos de la historia de la ciudad. Otro sitio de interés es la Iglesia del Carmen, construida en 1830 por un grupo de vecinos con materiales rescatados del antiguo Templo de las Víboras en la Calera de las Huérfanas. Esta última, aunque se encuentra situada a unos 16 kilómetros de la ciudad por la ruta 21, es uno de los principales atractivos de Carmelo, especialmente por su relevancia histórica. La construcción, que se ha ido recuperando desde 2010, era una iglesia de los jesuitas creada en 1741 en la Estancia de Belén. Hasta 1837, la estancia funcionó como hogar de niñas huérfanas; de ahí su nombre actual (Soledad Gago).

Cerro Largo — Paso Centurión

Cabeza del Indio, Cerro Largo
La Cabeza del Indio, en Paso Centurión.

Cerro Largo no suele figurar entre las listas de recomendaciones, aunque tiene joyas naturales que vale la pena conocer. La reserva natural de Paso Centurión, zona de flamante incorporación al Sistema Nacional de Áreas Protegidas (Snap) es uno de los puntos fuertes. Este hermoso escenario natural es parte del sistema de Serranías del Este y, al igual que las existentes en Rivera y Treinta y Tres cuenta con una vegetación exuberante, del tipo subtropical. Pero el paseo por esta región permite no sólo hallarse frente a la belleza natural, sino también a la historia. Paso Centurión comenzó a ser poblado en 1777, casi un siglo después consolidó su población y aún pueden apreciarse las ruinas de la “Aduana Vieja”. La zona de Centurión también es un sitio de privilegio para el avistamiento de aves, con una impresionante variedad de especies. Para quienes visiten la zona en esta semana hay que recordarle también a los aficionados el certamen de pesca con devolución que organiza el Club de Pesca Arachanes, y que se desarrolla en ríos y arroyos del departamento durante esta semana. (Néstor Araújo)

Soriano  — Villa Soriano

muelle Villa Soriano
El muelle de Villa Soriano. Foto: Commons.

Un viaje desconocido por las islas del río Negro que termina en la histórica Villa Soriano. Extensos bancos de arena en medio de islas sin pobladores, han despertado la admiración de cientos de yates con visitantes argentinos. Desde hace algunos años, la Intendencia de Soriano promovió la construcción del catamarán Soriano I, con intención de desarrollar el turismo, algo que viene logrando en forma paulatina. Ahora los interesados en navegar el “Hum” -como le llamaban a la embarcación los pobladores prehispánicos-, pueden optar por pernoctar en una isla donde se ofrecen los servicios de alojamiento en carpas con almuerzo y cena. “El visitante puede navegar a bordo del catamarán o también puede hacerlo con pescadores locales. Estamos promoviendo el descenso en las islas Sauzal y Barrientos para quienes quieran disfrutar de senderismo que comprende la interpretación de la naturaleza en esos lugares, o puede elegir descender en los arenales” indicó el director de Turismo, José Luis Peraza. La actividad está a cargo de la organización Bilú Guidai. La primera isla está ubicada río arriba unos 20 kilómetros y la segunda río abajo en dirección a Villa Soriano, aunque en total son 20 las islas en el curso de agua que pertenecen al Sistema Nacional de Áreas Protegidas. El viaje en catamarán cuesta 300 pesos, con almuerzo 900 pesos y el paseo de ecoturismo otros 200. “Otra opción es la que ofrece el grupo Aventura Guernica, que es partir en kayak o canoas desde Mercedes, pernoctar en un isla y seguir hasta completar el recorrido de 45 kilómetros rio abajo, que los lleva a Villa Soriano” indicó Peraza. (Daniel Rojas)

Río Negro — Parque Nacional Esteros de Farrapos

Parque Nacional Esteros de Farrapos
En el Parque Nacional Esteros de Farrapos coexisten más de 240 especies de aves. Foto: Ministerio de Medio Ambiente.

Otro de los lugares que pueden conocerse se encuentra entre las localidades de Nuevo Berlín y San Javier (Río Negro). El parque Nacional Esteros de Farrapos, con una extensión de 17 mil hectáreas, cuenta con el mayor sistema de islas del río Uruguay. Fue declarada área de sitios Ramsar en 2004, como uno de los humedales de importancia en el mundo.

Pueden avistarse más de 240 especies de aves. “Estamos por conocer el último monitoreo realizado recientemente por dos ornitólogos, pero es probable que ese número sea aún más amplio” dijo Gabriel Pineda, responsable del SNAP. 

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